16 DE DICIEMBRE DE 2017 |

La Alianza Cambiemos alcanzó apenas por unos segundos el quórum con 129 diputados pero la oposición denunció que ese número se alcanzó con la presencia de dos diputados que todavía no juraron. El FpV, el Frente Renovador, el bloque Justicialista en gran medida y la izquierda, las claves para que la sesión se cayera.

Eescándalo y verguenza afuera y adentro

Congreso militarizado y bancas ocupadas ilegalmente

“Hace 59 minutos tenía que empezar esta sesión, evidentemente no tienen número, y no lo busque en el reglamento, no lo tiene porque mayoritariamente los representantes del pueblo, más allá de los aprietes que se han hecho estos días a intendentes, gobernadores, dirigentes sindicales, y lo que hemos visto que ocurrió en la calle, no tenemos la disposición mayoritaria en esta casa de que este proyecto salga, porque creemos que perjudica a los jubilados. ¡No sigan pasando vergüenza, no tiene quórum! En el reglamento no va a encontrar nada”, señaló  la diputada nacional del Frente Renovador Graciela Camaño, sin sentarse para no dar quórum cuando los ánimos estaban al rojo vivo, y llamó al resto de la oposición a abandonar el recinto.

Antes de eso, el jefe de bloque del FPV-PJ, Agustín Rossi, pidió suspender la sesión pasada la media hora y ante la ausencia de quórum (“que se respete la ley”, declaró), y denunció  que los legisladores de su bloque Mayra Mendoza y Darío Martínez estaban siendo atendidos en la enfermería, producto de lesiones sufridas por los gendarmes.

La respuesta de Elisa Carrió a Rossi terminó de caldear los ánimos cuando recordó que el kirchnerismo no respetaba eso, y remató: “les pido a los dirigentes de la oposición que no atropellen a las fuerzas de seguridad”.

Victoria Donda, con muletas por los incidentes de ayer, le pidió a Carrió “un poco de respeto”, y remarcó:  “y si tengo los bastones es porque ayer en el operativo perverso que llevaron adelante, lo único que lograron fue reprimir a la gente y golpearnos”.

Por último, la diputada Elisa Carrió quien le pidió a Monzó levantar la sesión y remarcó: “La votación la vamos a ganar, esta semana o la que viene”.

Primeras imágenes del país después del 22 de octubre: Cambiemos envalentonado y el peronismo entre el fracaso de la oposición amigable y la incógnita del postkirchnerismo.

Por Pablo Papini (*)

Durante las nueve semanas que separaron a las PASO del comicio de ayer se discutió poco (se habló del frío clima preelectoral, de hecho, y con razón), y siempre alrededor de lo mismo: hegemonía macrista, crisis peronista, sólo se trata de ver hasta dónde llega la CEOcracia. A propósito, primera pregunta: ¿cómo se interpretarán estos resultados al interior del macrismo?. Lo que llaman gradualismo es shock, pero podría ser todavía peor.

¿Irán a por más, como se le reclama al gobierno nacional desde los termos ultraliberales?, ¿O seguirán cuidando la sustentabilidad política?

Es cierto: el hachazo al bolsillo ha contado a su favor con el colchón de una herencia que sólo en el relato es pesada. Pero ha ganado terreno en las urnas una narrativa sacrificial que antes en Argentina sólo había tenido lugar con finales de ciclo sangrientos, que no fue el de CFK.

Se trata de una novedad; si el peronismo no la somatiza, seguirá fuera del signo de los tiempos, pecado esencial en esa formación. En definitiva, todo tiene que ver con la falta de reflexión acerca de 2015.

Que ya no pasa por comprender una derrota electoral en sí, sino por cómo se llegó a que se premie a una fuerza que hace épica de la resignación. Y a la que se le disculpa, mientras dure ese crédito, hasta salvajadas como la del manejo siniestro que tuvieron en el caso Santiago Maldonado.

Cambiemos está en una etapa en la que puede cualquier cosa porque todo mal trago se asume como necesario. ¿Simplemente rechazo al pasado o hay algún convencimiento allí?

Seguramente haya una tensión al respecto al interior del voto cambiemista, pero en política, mientras se triunfe, hay derecho a avanzar, a llenar de contenido esa victoria.

Siempre sin perder de vista las relaciones de fuerza, por supuesto. Pero ahí irrumpe el otro aliado de Mauricio Macri y compañía en esta lucha. “Cambiemos está en una etapa en la que puede cualquier cosa porque todo mal trago se asume como necesario. ¿Simplemente rechazo al pasado o hay algún convencimiento allí?”

El justicialismo en pleno ha sido cacheteado.

Hasta ayer tenía varios vencedores insuficientes; de aquí en más, son mayoría los derrotados. Insólitamente, en las últimas horas se supo que los gobernadores más amigos de Olivos, los que perdieron peor, querían acotar a los intendentes de Unidad Ciudadana. Varios de los cuales mejoraron su performance de las primarias. Los caciques provinciales que salieron bien parados de esta elección son los que más le mostraron sus dientes a Casa Rosada.
Ni éstos ni aquellos alcaldes practican cristinismo, pero tampoco gorilismo doméstico contra la presidenta mandato cumplido.

¿No será que conviene el postkirchnerismo y no el antikirchnerismo, para lo cual el público ya tiene oferta consolidada en el mercado electoral? Incorporar aquella experiencia, reinventarla. No clausurarla. La justicia social no pasa de moda; sí las formas de convencer de que es conveniente ese rumbo, por resumirlo entendiblemente. La grieta en el macrismo –que no es tal porque hay un bando ultra dominante: el del jefe de gabinete Marcos Peña– se da entre la tesis del premier y la del titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó.

El primero alega que hay que mantenerse en la posición purista de ajenidad al peronismo. El segundo, propone incorporar a algunos pejotistas no-K para procurar evitar la segunda vuelta en 2019. Ahora la cuenta es otra: ¿por qué eso se alcanzaría negociando con derrotados?

¿Por qué no ir también por sus dominios locales?

Las reelecciones disponibles para todos (Macri, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta) son los paños fríos que postergarán cualquier puja por la de la consolidación en curso. Se habla del drama que puede representarles una Elisa Carrió con más de 50 puntos, pero vienen llevándose por delante varias máximas tenidas por indiscutibles.

“¿No será que conviene el postkirchnerismo y no el antikirchnerismo, para lo cual el público ya tiene oferta consolidada en el mercado electoral?”

Por otro lado, ya le marcaron la cancha: el fallo contra Alejandra Gils Carbó, a quien Lilita sostiene a su pesar hasta que le aseguren que le tocará algo en el reparto del eventual nuevo orden en el mundo de los fiscales, salió justo cuando ella debió callarse la boca unos días tras patinar por el caso Maldonado cerca de la hora de las urnas. Nada personal, sólo negocios, dijo el Presidente y aprovechó esa patinada para avanzar casilleros en relación a una socia que necesita pero que lo incomoda.

Convendría dejar de considerar que hay allí apenas idiotez y marketing. En el país del 23 de octubre, pues, asoma una calesita en medio de un desierto. La incógnita es si ello no entrañará riesgos.

Siempre han andado mejor los que debían lidiar con competencia dura.

(*) Abogado y asesor legislativo en la Cámara de Diputados de la Nación. Militante peronista. Entusiasta proyecto de analista político. De Avellaneda.
NAC&POP: Twitter: @pabloDpapini

Cristina Fernández de Kirchner 33,95% - Esteban Bullrich 33,74%

El escrutinio final de las PASO arrojó que Cristina Fernández de Kirchner obtuvo en las PASO del 13 de agosto el 33,95% de los votos, contra un 33,74% que reunió la lista de Cambiemos, liderada por Esteban Bullrich.

La lista de Unidad Ciudadana encabezada por la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner se impuso en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) por más de 20.000 votos ante la Alianza Cambiemos liderada por Esteban Bullrich, según mostró el escrutinio definitivo divulgado por el juzgado federal de La Plata, con competencia electoral en la provincia de Buenos Aires.

De acuerdo a los resultados para la candidatura de senadores nacionales la lista de Cristina Kirchner y Jorge Taiana obtuvo 3.229.194 votos (33,95%) mientras que la fórmula de Cambiemos integrada por Esteban Bullrich y Gladys González consiguió 3.208.870 sufragios (33,74%), lo que hace una diferencia de 20.324 votos (0,21%).

El primer precandidato a diputado nacional por la CABA de Unidad Ciudadana, Daniel Filmus, aseguró ayer que "Estamos muy preocupados por las declaraciones de Esteban Bullrich respecto de que tenemos que evaluar como positivo cada metro de asfalto como cada pibe que ponemos preso. Esas declaraciones reflejan cuáles son las políticas de Cambiemos para los chicos, no de cuidado, de protección ni de educación, son de punición, de persecución, los chicos son percibidos como un peligro".

En la Asociación Cristiana de Jóvenes, donde se reunió con organizaciones de niñez y adolescencia, Filmus expresó: "Al mismo tiempo que sufren estas políticas de punición, estos niños y niñas son los que están sufriendo las políticas de falta de trabajo en sus hogares, padeciendo las medidas económicas de Macri que no permiten llegar a fin de mes, la falta de vacantes en las escuelas y la falta de políticas integrales para la niñez. La única respuesta del gobierno no es una respuesta de protección, de educación y salud, sino punitiva.  No nos interesa analizar si fue un fallido de Bullrich o no, el planteo de fondo es cómo imaginan ellos a los chicos más humildes, y los imaginan en la cárcel.

"Lo que tiene una gravedad inusitada es que un ministro de Educación evalúe como positivo no cada chico que entra a la escuela sino cada chico que se pone preso". Y agregó: "Es una barbaridad enorme, realmente en la Argentina si se sigue atentando contra el trabajo vamos a tener chicos que no van a tener otra alternativa que salir a delinquir si sus padres no tienen alguna posibilidad de ingreso al mercado laboral. Y dicho sea de paso, un metro de asfalto por día implica 365 metros por año, es como hicieron con el subte que en cuatro años hicieron un kilometro y medio"

Filmus manifestó que “estamos trabajando fuertemente para que las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires reflejen que hay una mayoría en desacuerdo con lo que está haciendo el gobierno de Macri, una mayoría golpeada por las políticas económicas, que no llega a fin de mes, que tiene incertidumbre sobre su fuente de trabajo, que sufre el embate de la conjunción de una tormenta perfecta: baja del consumo, aumento de los insumos, entrada de productos importados, aumentos desmedidos de tarifas. Tenemos la necesidad de decirle al gobierno que así no vamos bien, que hay que implementar otras políticas y hay que elegir otro rumbo", concluyó.

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