23 DE ENERO DE 2018 |

Macri juega a la Ruleta Rusa

Macri: "Hay que dejar de endeudar el país" - Télam - No se entiende. La sociedad observa con preocupación el doble discurso. Mientras el Presidente sale a decir una cosa, la acción de su Gobieno dice otra muy distinta.

El País de España le recordó al presidente Mauricio Macri, que su gestión aumentó la deuda un 35%. Argentina llevó su deuda externa a U$S 342.000 millones, un 35% más que cuando asumió el líder de la Alianza Cambiemos. Artículo del diario El País, de España.

Mientras el presidente Macri pide "no endeudar a nuestros hijos", un decreto autorizó al oficialismo a emitir deuda en el exterior por 15 mil millones de dólares. En dos años, Cambiemos se endeudó afuera por casi 50 mil millones. Récord en el mundo.

MINISTERIO DE FINANZAS

Decreto 2/2018

Ampliación y modificación. Decreto N° 29/2017.

Ciudad de Buenos Aires, 03/01/2018

VISTO el Expediente N° EX-2016-04124323-APN-DMEYN#MH, la Ley N° 11.672 Complementaria Permanente de Presupuesto (t.o. 2014), la Ley de Administración Financiera y de los Sistemas de Control del Sector Público Nacional N° 24.156 y sus modificaciones.

EL PRESIDENTE DE LA NACIÓN ARGENTINA

DECRETA:

ARTÍCULO 1°.- Amplíase en VALOR NOMINAL DÓLARES ESTADOUNIDENSES QUINCE MIL MILLONES (V.N. U$S 15.000.000.000) o su equivalente en otra moneda, el monto dispuesto en el artículo 1° del Decreto N° 29 del 11 de enero de 2017, quedando facultado el Órgano Responsable de la Coordinación de los Sistemas de Administración Financiera del Sector Público Nacional a los efectos de su ejecución.

Esta semana, el presidente Mauricio Macri volvió a insistir con que "no podemos endeudar a nuestros hijos y nietos". Mientras, una resolución del boletín oficial dispuso la ampliación de un permiso para emitir 15 mil millones de dólares de bonos con jurisdicción en Estados Unidos e Inglaterra.

Según señalaron medios oficialistas, desde el ministario de Finanzas que conduce Luis Caputo, aseguraron que “se trata de una autorización que se otorga todos los años, que no es de endeudamiento (porque eso está en el Presupuesto) sino que es una herramienta que da flexibilidad a Finanzas para elegir la jurisdicción que más convenga según el momento del mercado”.

Siempre de acuerdo con esos medios, esa cifra sería el tope de endeudamiento para este año. ¿Cumplirá el Gobierno con esa meta?

Desde 2016, la Alianza Cambiemos había establecido un tope de 20 mil millones de dólares para emitir deuda en el exterior. Luego lo amplió a 12.500 y ahora a 15 mil millones. En total, se acerca a los 50 mil millones. Es el país no desarrollado del planeta que más deuda tomó en sólo dos años. En términos nacionales es un récord: ni la dictadura ni el menemismo se endeudaron tanto en tan poco tiempo.

El pasado 23.10, durante una conferencia de prensa, el presidente Macri fue preguntado acerca de si el gobierno seguirá tomando deuda o no después de las elecciones del día anterior y su contestación textual sobre este punto concreto fue la siguiente:

"De esto ya hemos hablado bastante, mientras la Argentina tenga déficit fiscal como tiene va a seguir teniendo que tomar deuda porque tenemos un compromiso central que compartimos, como dije anoche, que es reducir la pobreza, y el primer camino para reducir la pobreza es bajar la inflación que es lo que más afecta a aquellos que menos tienen, con lo cual si uno no va a financiar el déficit con inflación lo tiene que financiar con deuda; es algo que como todos sabemos no podemos hacer eternamente. Por eso es tan importante seguir avanzando en esta reducción gradual del déficit fiscal que es un compromiso que asumimos desde el primer día y parte de lo que vamos a hacer de acá a fin de año es aprobar en el Congreso de la Nación un presupuesto que comprometa una reducción del déficit, que el año que viene debería ser menor al 3,2" (se refiere al porcentaje sobre PBI).

Estas declaraciones presidenciales plantean una poco clara y muy discutible interpretación acerca de la relación entre Deuda y Pobreza ya que, según tal razonamiento, la Deuda Pública se necesita para cubrir el Déficit Fiscal y este endeudamiento, a su vez, sería parte de un objetivo central de reducción de la Pobreza a través de menor Inflación.

La teoría de la necesidad de la Deuda para sufragar el Déficit del Estado Argentino es hoy, sin embargo, tan inconsistente como contradictoria porque – por un lado - soslaya que la Deuda es también causal de Inflación (por sus efectos directos como Gasto Público y por el aumento del piso de las Tasas de Interés del Mercado) y porque – por otro lado – omite decir que el problema de la refinanciación de los vencimientos de Capital y el pago creciente de sus Intereses son la principal causa de ese Déficit, que se cubre y retro-alimenta justamente con más Deuda.

Deuda y Déficit Fiscal

El presidente Macri afirma que la Argentina va a tener que seguir tomando Deuda mientras tenga Déficit Fiscal cuando el principal componente explicativo de ese déficit es la Deuda y sus Intereses.

La Argentina no paga un centavo por vencimientos de la Deuda por Capital o Principal sino que renueva íntegramente sus compromisos y además aumenta en forma sistemática su stock con nuevas deudas que no tienen demostración alguna de capacidad de repago, de modo que el saldo de la Deuda Total aumenta indefinidamente y cada vez se pagan más intereses.

Estos Intereses – que se pagan como parte del Gasto Corriente del Estado – constituyen hoy el principal rubro del Gasto Público: suman 319.500 M$ en 2017 y pasan a 406.500 M$ en 2018. 1
Y este incremento sistemático de los intereses pesa cada vez más sobre el Gasto Total y lo hace a un ritmo y proporción más altos que el resto de las erogaciones fiscales.

Según las proyecciones oficiales actualizadas para el 2017 se estima un déficit fiscal de 719.000 M$ 2  (633.800 M$ de déficit por resultado Financiero más 95.200 M$ de intereses que se capitalizan por anatocismo 3 ) y para el 2018 ese déficit total pasa a ser de 804.400 M$ (681.800 más 122.600 respectivamente).

Es decir, que el gobierno Macri no disminuye sino que aumenta en valor absoluto el monto del Déficit del Estado.

Y este resultado financiero se produce con y sin el anatocismo de los intereses.

Este anatocismo – que se resta de las informaciones oficiales sobre Déficit Fiscal porque pasa a convertirse en deuda adicional por Capital – representa hoy el 30 % de los Intereses a Pagar: casi un tercio de los servicios totales por este concepto.
Lo que revela la gravedad de un Estado Deudor que no solamente no puede pagar y refinancia íntegramente las obligaciones de Capital a su vencimiento sino que ni siquiera puede cubrir la totalidad de los intereses respectivos.

Tenemos así que – tomando como base los datos del Presupuesto 2018 y sus estimaciones para lo que resta del 2017 – los Intereses de la Deuda Pública explican el 44.4 % del Déficit Fiscal del corriente ejercicio (319.500 / 719.000 M$) y pasan a ser más de la mitad para el año que viene (50.5 %: 406.500 / 804.400 M$).

Ergo, lo que el presidente Macri está diciendo en la práctica es que su gobierno va a seguir tomando Deuda Pública mientras el país tenga déficit fiscal pero ese déficit va a continuar existiendo indefinidamente porque la gran mayoría de tal déficit es producido precisamente por los Intereses de la Deuda.

Deuda y Pobreza

Una segunda afirmación importante del presidente es tan notable como la primera: que tenemos que seguir tomando Deuda para cumplir un objetivo central de reducir la Pobreza.

Para ello Macri dice que el primer camino para bajar la pobreza es bajar la Inflación y que como ésta es causada por la Emisión Monetaria el Déficit Fiscal tiene que ser financiado con Deuda.

Más este razonamiento conlleva tres errores de pre-concepto concurrentes:

El primer error es que la emisión de dinero no produce Inflación per sé sino según el destino cualitativo de tales emisiones; porque no es lo mismo imprimir billetes para financiar gasto público improductivo – como son los Intereses que se pagan sobre la Deuda Financiera del Estado – que hacerlo para financiar con recursos monetarios propios Obras Públicas y/o de Infra-estructura, que generan Producción y Trabajo.

Tal concepción monetarista de la Inflación se contrapone a la Teoría Cualitativa de la Moneda – formulada hace décadas por el profesor Walter Beveraggi Allende – según la cual el efecto inflacionario de la emisión monetaria no depende del origen fáctico de la emisión sino del destino de los fondos que son objeto de esa emisión de dinero por parte del Estado.

El segundo error es que la falta de Trabajo y el aumento de la Pobreza no dependen tanto de la Inflación ni del Déficit Fiscal como de los planes de ajuste recesivos que los gobiernos llevan a cabo para cubrir el problema de su Deuda Pública, por Capital e Intereses, como ocurre en nuestro caso.

Y el tercer error es que, siguiendo incluso parte del razonamiento oficial al respecto, la Deuda – como principal factor de crecimiento del Gasto Público – es hoy el primer condicionante del Déficit Fiscal; ese mismo déficit que el gobierno Macri utiliza como argumento del mayor endeudamiento del Estado y como excusa para vincularlo como paliativo de la Pobreza.

El aumento del Gasto Público y el Déficit Fiscal así como el incremento de la Inflación y la Pobreza no son la causa determinante de los problemas económico-financieros de la Argentina actual sino el producto inexorable de un Sistema de Deuda Perpetua que se mantiene como Política de Estado.

Con el agravante que el presidente Macri, en un intento de justificar su Política de Gobernar con Deuda, pretende plantear que la alternativa de emisión monetaria sin respaldo es peor que su irresponsable Política de Endeudamiento Público en gran escala sin la más mínima capacidad de repago.-

Lic. Héctor L. GIULIANO
Buenos Aires, 30.10.2017
Archivo: GIULIANO ARTICULO 2017 10 30 MACRI Y DEUDA

1 Los Intereses de la Deuda para el 2018 – según el Proyecto de Ley (PL) enviado al Congreso – constituyen el 15 % del Gasto Público Total pero son, en realidad, el 28 % del Gasto de la Administración Central, que es la que verdaderamente carga con el pago de estos intereses, lo que equivale a decir que casi 1 de cada 3 pesos que se gasta corresponde al servicio de Intereses.
2 Las abreviaturas M$/MD significan Millones de Pesos/Dólares respectivamente y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.
3 El anatocismo es la capitalización de intereses devengados y no pagados, que se transforman así en Capital y generan consecuentemente nuevos intereses en función del Interés Compuesto. Ello significa que el deudor – en este caso el Estado Argentino – no puede cubrir la totalidad de los intereses a pagar y procede entonces a refinanciar una gran parte de los mismos vía capitalización. El anatocismo, bajo estas condiciones, es sinónimo de la Usura. 

El escritor, periodista e historiador se refirió a la generación de la deuda externa tomada por el Estado. En su último libro “Triunfo buitre: la deuda externa argentina de los Kirchner a Macri”, investiga la evolución de la deuda externa.

NG-En definitiva, me da la impresión de que el público que va a votar ahora no juzga el aumento de la deuda hecho por Mauricio Macri como un aspecto trascendental; gran parte de la clase media solo se fija si las autoridades arreglaron el Parque Chacabuco o si las veredas están en condiciones. Miran hechos concretos a pesar de que este sector está profundamente perjudicado por el aumento de los precios; no tiene la comprensión profunda de lo que significa la deuda-

–Varios libros recientes investigan la deuda pública. ¿Surge el interés por discutirla?

–Es una necesidad porque la deuda pública es una de las cuestiones de las que el sistema ha logrado desviar la atención respecto de la importancia que tiene. El lanzamiento de una deuda a 100 años por parte del actual gobierno es un escándalo, sin embargo el tema no está instalado. Esto viene de antes, por ejemplo, el esfuerzo enorme que hizo Alejandro Olmos, que intentó llevar al Congreso nacional el debate sobre la deuda, no tuvo la repercusión que merecía. En definitiva, me da la impresión de que el público que va a votar ahora no juzga el aumento de la deuda hecho por Mauricio Macri como un aspecto trascendental; gran parte de la clase media solo se fija si las autoridades arreglaron el Parque Chacabuco o si las veredas están en condiciones. Miran hechos concretos a pesar de que este sector está profundamente perjudicado por el aumento de los precios; no tiene la comprensión profunda de lo que significa la deuda.

–Sin embargo, el cuestionamiento de la deuda externa ha estado en boca de los más diversos sectores.

–Se ha hablado muchísimo sobre la deuda y sin embargo no se ha logrado insertar el tema como corresponde. Algo semejante sucede con la inflación: después de la última híper y de la campaña que se hizo desde diciembre de 2015, es una palabra maldita. Si uno dice que para que haya crecimiento tiene que haber un poco de inflación, hoy puede pasar por loco porque está instalado que la inflación equivale a la destrucción del país. Pero no ha pasado así con la deuda, a pesar de que desde 1824 es un elemento constante de nuestra historia, salvo la deuda cero, de 1948, con el peronismo, y la disminución de deuda que lograron los gobiernos de Hipólito Irigoyen y Arturo Illia en sus mandatos.

–¿Por qué cree usted que sube la deuda externa pública en el actual gobierno?

–El déficit fiscal está estrechamente ligado a los intereses de la deuda. Este es un gobierno que está en manos de grupos oligárquicos transnacionalizados; lo primero que hacen como gobierno es eliminar las retenciones, eso genera déficit fiscal; al ingresar menos pesos por impuestos, el endeudamiento surge como una necesidad. Es un programa de gobierno en el que, por un lado, no aplican más impuestos a los ricos –se los reducen- pero le quitan a los jubilados la gratuidad de los medicamentos, le quitan las pensiones a los discapacitados, les pelean el salario a los maestros.

–En su libro usted menciona otra motivación, vinculada a los negocios personales de los funcionarios.

–Cuando uno analiza el empréstito Baring Brothers uno se da cuenta de que fue negociado con piratas. Los pormenores del empréstito Baring demuestran que quizá hasta el entonces presidente Bernardino Rivadavia participó como comisionista. Ahí aparecen los intereses personales. En el actual Gabinete hay varios ministros y secretarios que hasta su nombramiento en la función pública hicieron carrera en los bancos internacionales y en el mundo financiero especializado en endeudar países.

–¿Qué se debe hacer con la deuda?

–En primer lugar, hay que tener en cuenta que es una estafa, tanto la primera deuda externa que el presidente Perón llevó a cero, como la que se generó posteriormente con el Fondo Monetario, el Club de París y todo lo demás. Creo que hay que unir a América Latina como condición fundamental para tener la fuerza suficiente como para enfrentar los posibles problemas que tenga Estados Unidos. Sin unidad de la patria grande es muy difícil adoptar una política que implique un enfrentamiento con los acreedores. Tenemos la experiencia con los fondos buitre, a los que el gobierno de Cambiemos decidió pagarles en un contexto de cambios políticos en la región. A la gente hay que decirle que la deuda externa entra en su casa cuando tiene un tarifazo o se resiente un servicio básico.

Fuente: http://nacionalypopular.com

La emisión de deuda a 100 años, estuvo calzada paralelamente con dos inexplicables y enormemente onerosas operaciones de venta y recompra de títulos (REPO) a cortísimo plazo, concretadas con los mismos bancos que tomaron la deuda a 100 años. Se perpetró así una maniobra, en la cual los enormes márgenes que dichos bancos obtuvieron con las REPO, hicieron que el capital realmente prestado a 100 años fuera menos de la mitad, igual que sucedió con el préstamo de la Baring durante la presidencia de Bernardino Rivadavia, 200 años atrás. Devolviendo además todo el capital recibido en préstamos en solo cinco años, en el año 2022. Elevándose así el rendimiento global para los bancos al 11 % anual, más del doble del esgrimido por el Gobierno para justificar el actual reendeudamiento.

Demoradamente a principios de agosto, el Gobierno hizo pública otra operación de venta y recompra de títulos (REPO, Repurchase  Agreement, o venta con pacto de retroventa) similar a la del mismo tipo concretada a fines de junio, simultáneamente con la emisión de la escandalosa deuda a 100 años.

La particularidad que tienen estas dos operaciones de REPO, es que fueron concretadas con los mismos grupos bancarios que colocaron la deuda a 100 años, Nomura, HSBC, CITIBANK, y Santander. Ya sea con la misma personería jurídica, o con otras firmas pertenecientes al mismo grupo.

El total de las operaciones con ellos, como se puede ver en el cuadro, sumaron nada menos que 6.950 millones de dólares. Pero en realidad a esos bancos se le entregaron títulos por 11.150 millones de dólares, siendo este el eje de la estafa financiera que se ha concretado. Que le representará al país una pérdida a valor actual de más de u$s 5.000 millones, porque lógicamente a todos esos títulos hay que sumarle sus respectivos intereses.

La cuestión parece compleja para el común de la gente, pero no lo es. Consistió por un lado en colocar una inédita deuda a 100 años por 2.750 millones de dólares, con supuestamente un interés del 7,125 % anual, que de por sí ya resulta elevado, al superar largamente los estándares internacionales. Pero si se le resta el precio de colocación y los gastos, el interés real sobre el capital neto recibido sube al 8,1 % anual, lo cual ya le da un color oscuro.

Pero a la par con esos mismos grupos de bancos, lo cual evidencia la existencia de una maniobra concretada con la complicidad de las autoridades del ministerio de Finanzas, encabezado por Luis Caputo, se hicieron dos operaciones de venta de títulos con pacto de retroventa (REPO en su abreviatura en inglés). Que es una operación en el que el Tesoro vende los títulos a un tercero, obligándose a recomprárselos en un plazo determinado, en estos casos en un año y medio, 18 meses.

Hasta aquí todo muy bien, pero acá viene la manganeta hablando en lunfardo. Que consiste en vender los bonos al valor nominal, pero pactándose además un margen de garantía o haircut (corte de pelo en inglés) que en este caso fue del 50 % del total. O sea que el Tesoro entregó una cantidad de bonos un 100 % mayor, el doble de su valor nominal.

Recibió un importe de 4.200 millones de dólares, y entregó bonos Bonar 24, por un valor nominal de 8.400 millones. Mediante ampliar el ministro de Finanzas Caputo una emisión que había dispuesto el anterior Gobierno en el año 2014, en nada menos que 13.000 millones de dólares (Resoluciones 89, 117, y 151/2017). Estando además autorizado a hacerlo por el presidente Mauricio Macri hasta 20.000 mil millones de dólares, para destinarlos a estas ruinosas operaciones de REPO (Decreto 334/2017).

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