11 DE DICIEMBRE DE 2017 |

El candidato liberal e independiente Emmanuel Macron obtuvo el 24,01 % de los votos en la primera vuelta de las presidenciales francesas, frente al 21,3 % de la ultraderechista Marine Le Pen, según el recuento de votos definitivo anunciado este lunes por el Ministerio del Interior.

Los dos candidatos, que se disputarán el Elíseo en la segunda vuelta del 7 de mayo, con ventaja para el candidato de ¡En Marcha!, según los sondeos, quedaron separados en las elecciones del domingo por algo menos de un millón de votos.

Macron, quien puede ser el presidente más joven de la V República a sus 39 años, obtuvo 8,56 millones de votos, frente a los 7,67 millones de Le Pen, que logró el récord de un candidato ultraderechista en la historia de Francia, informó la agencia de noticias EFE.

Unos 450.000 sufragios menos recibió el conservador Francois Fillon, que, con el 20,01 %, se quedó fuera de la segunda vuelta en la que, por vez primera en Francia, no habrá un candidato de derecha.

El izquierdista Jean-Luc Mélenchon tuvo un 19,58 % de los votos y algo más de 7 millones de sufragios, también su mejor resultado histórico, lo que le convirtió en el primer candidato de izquierda.

Muy por detrás, Benoit Hamon, candidato del gobernante Partido Socialista (PS), tuvo algo menos de 2,3 millones de votos, un 6,36 % del total, el respaldo más bajo en la historia para un candidato de su partido.

El soberanista Nicolas Dupont-Aignan, con casi 1,7 millones de votos (4,70 %), rozó el porcentaje del 5 %, por debajo del cual el Estado francés no reembolsa los gastos de la campaña electoral.

El resto de los 11 candidatos no superaron el 1,5 % de los votos.

El defensor de la Francia rural Jean Lasalle fue respaldado por casi medio millón de franceses (1,2 %), por delante del anticapitalista Philippe Poutou (1,09 %), el soberanista Francois Asselineau (0,92 %), la trostkista Nathalie Arthaud (0,64 %) y el gaullista de izquierdas Jacques Cheminade (0,18 %).

Fuente: Télam

La elección presidencial francesa, cuya primera ronda tendrá lugar el domingo, confirma una vez más la fragmentación de la sociedad europea y la imprevisibilidad que hoy domina a la política internacional. Y ello es así por los temas que marcaron la campaña, por el perfil de los candidatos y por la incertidumbre sobre el resultado final. Estamos, sin lugar a dudas, ante uno de los más importantes acontecimientos de 2017.

Por Jorge Argüello

De hecho, el alcance de esta elección va mucho más allá de las fronteras francesas. En primero lugar, porque puede interferir en el equilibrio interno del proyecto europeo. La respuesta de Bruselas al Brexit, la consistencia del eje franco-alemán y, por lo tanto, el proprio futuro de la Unión Europea dependen en gran medida de la agenda del sucesor de François Hollande. Es que Francia es parte, como ningún otro país, del norte y del sur del viejo continente.

Por otro lado, el próximo jefe de Estado francés jugará un rol central en la reconfiguración de la relación europea con el presidente Donald Trump. Nunca está de más recordar que la desconfianza hacia los Estados Unidos forma una de las piedras angulares del pensamiento del fundador de esta V República francesa, Charles de Gaulle, que ha influido en las generaciones siguientes, como quedó evidente en la firme oposición de Jacques Chirac a la invasión de Irak en 2003.

Asimismo, Francia, una potencia nuclear con poder de veto en las Naciones Unidas, mantiene intereses estratégicos y canales de comunicación privilegiados con algunas de las regiones más caóticas del globo. Administró, por ejemplo, Siria desde la caída del Imperio Otomano hasta su independencia en 1946.

La importancia transnacional de las presidenciales francesas también radica en el hecho de que en la campaña estuvieron en discusión cuatro temas cruciales para el futuro concierto (o desconcierto) de las naciones a nivel global.

El primero es la respuesta de las democracias al terrorismo internacional. Francia vive en estado de emergencia desde los ataques de noviembre de 2015 y en ninguna de las principales capitales europeas la presencia militar es hoy tan notable como en las avenidas de París.

Estas elecciones también pondrán a prueba la tolerancia religiosa en Europa. Van a medir la capacidad de diálogo de occidente hacia el Islam, en un momento en que Turquía parece haber dado definitivamente la espalda a la Unión Europea.

En la decisión final de los votantes también pesarán las soluciones presentadas por los candidatos para bajar una peligrosa tasa de desempleo de dos dígitos, un tema muy sensible entre los jóvenes y directamente relacionado con la ortodoxia presupuestaria de la zona euro.

Por ende, están aún confrontadas dos visiones opuestas de Europa y del mundo. Por un lado, el euroescepticismo abiertamente racista e indigno de La Marsellesa. Por otro, varias propuestas europeístas, aunque bastante diferentes en su grado de entusiasmo.

Ha quedado atrás el tiempo en que las presidenciales francesas se decidían en el centro político, entre dos candidatos moderados fuertemente apoyados por sus partidos. El fin del viejo bipartidismo europeo es una realidad en Grecia, España, Holanda y ahora también lo será en Francia.

Hoy solo existen dos certezas: que, por primera vez en la historia moderna, el presidente en ejercicio no es candidato y que su sucesor será elegido en ballotage el próximo 7 de mayo.

En el mundo de las encuestas, el predecible y el improbable pasaron a sentarse en la misma mesa tras los resultados del referéndum británico y de la elección norteamericana. De tal manera que, en la víspera de la apertura de las urnas en Francia, pocos se aventuran a apostar sobre quien llegará a la segunda vuelta.

De todos modos, este juego parece utilizar una baraja de cuatro palos. Caminando de la izquierda hacia la derecha, encontramos en primer lugar a Jean-Luc Mélenchon, un veterano que abandonó el Partido Socialista durante la última crisis financiera para crear su propio movimiento político y que en esta elección tiene el apoyo comunista. Resulta fácil identificarlo en su posicionamiento de candidato anti-sistema, en sus habilidades oratorias y en la popularidad de que goza entre los jóvenes, paralelismos con Bernie Sanders y Pablo Iglesias.

Tenemos también Emmanuel Macron, prácticamente un desconocido hasta hace poco tiempo, que con 39 años se podría convertir en el presidente más joven de la historia de Francia. Fue ministro de Economía de Hollande, pero supo desvincularse a su debido tiempo de la impopularidad del actual presidente. Macron se define “ni de izquierdas ni de derechas” para así atraer tradicionales votantes socialistas y incluso republicanos que esta vez no se reconocen en el candidato oficial del partido. Es ese el secreto de su meteórica ascensión. Favorable a una futura mutualización de la deuda de la zona euro, Macron es el más europeísta de los candidatos al Elíseo.

La derecha parecía tener el candidato destinado a ser el 25º presidente francés. Sin embargo, la condición de favorito de François Fillon rápidamente se desvaneció ante el proceso en que es sospechado de uso privado de fondos públicos. La lealtad del electorado conservador parece haber ayudado a la inesperada supervivencia del candidato que el periódico Le Nouvel Observateur comparó a Margaret Thatcher.

Hay aún lugar para Marine Le Pen, la eurodiputada antieuropea que prometió, en caso de ser elegida, realizar durante los primeros seis meses de mandato un referéndum sobre la permanencia de Francia en la Unión Europea. De la eurofobia a la xenofobia, del antisemitismo al nacionalismo económico, Le Pen logra defender prácticamente todo lo que un país progresista e inclusivo sólo aspira a superar. En este sentido, su eventual victoria podría representar un golpe fatal para el proyecto europeo.

Terminó el debate, llegó la hora de votar. La lógica, según me explicó hace unos días un diplomático francés, es bastante simple: “En la primera vuelta votamos a quien efectivamente queremos en el Elíseo, en el ballotage votamos contra el candidato que rechazamos ver en el Elíseo”.

Fuente: Fundación Embajada Abierta

El grupo yihadista volvió a amenazar a Francia a través de un video difundido en Internet, en el que advirtió que lanzará nuevos atentados en ese territorio europeo en represalia por la participación de París en la coalición internacional.

"Les prometemos que van a ver lo peor si se quedan de brazos cruzados, su silencio hacia las decisiones de su gobierno los está matando", amenazó la milicia en el video, cuya autenticidad aun no fue comprobada de forma independiente, según informó la agencia de noticias EFE.

En el video, titulado "Su silencio los mata" y de cinco minutos de duración, el EI recordó además los últimos atentados en Francia y reprodujo imágenes reales del ataque del jueves pasado en Niza, en el que un conductor atropelló y mató a 84 personas, entre ellos 10 niños, durante las celebraciones del feriado en conmemoración de la toma de la Bastilla.

"Les hicimos sufrir durante un rato lo que ustedes nos hacen sufrir a los musulmanes en Siria y otros países", sentenció un presunto combatiente del EI, vestido de negro, armado con un cuchillo y una kalashnikov y con la cara tapada.

Este video es el primero que se conoce dirigido a Francia desde que la milicia islamista radical reivindicara la autoría del ataque de Niza del jueves pasado a través de su agencia de noticias aliada, Amaq.

La sucesión de atentados de corte islamista en Francia en los últimos años llevó a las autoridades de ese país europeo a extremar las medidas de seguridad este año.

Ayer, la Asamblea Nacional francesa aprobó una nueva prórroga del estado de emergencia por otros seis meses, al mismo tiempo que la Policía de París anunció la suspensión de varios eventos multitudinarios típicos del verano de esa ciudad.

La Policía canceló la fiesta del 7 de agosto, cuando la avenida de los Campos Elíseos se convierte en un gran paseo peatonal; el festival de cine al aire libre en varios parques de París, y el torneo de básquet en la vera del río Sena, en el Quai (muelle) 54.

Fuente: Télam

La ciudad se convirtió este martes en el epicentro del rechazo a la reforma laboral del gobierno socialista francés con una gran manifestación a escala nacional que coincide con la pérdida de peso de las huelgas sectoriales. Fueron detenidas 58 personas.

Cerca de 600 micros llegados de toda Francia a la capital francesa fletados a iniciativa de siete organizaciones sindicales, con la CGT a la cabeza, quisieron reafirmar la presión contra ese texto, que inició ayer su tramitación en el Senado.

La CGT situó en 1,3 millones el número de participantes y la policía lo rebajó a entre 75.000 y 80.000, en una marcha con la que los sindicatos buscaban superar la del 31 de marzo, la más numerosa hasta la fecha, que reunió en todo el país a 1,2 millones, según los organizadores, y a 390.000, según la prefectura.

La de este martes fue la novena gran manifestación contra ese proyecto de ley que se registra en Francia desde principios de marzo y la primera nacional convocada en París, donde de nuevo se produjeron altercados entre manifestantes y las fuerzas del orden.

La Prefectura de Policía de París indicó que 58 personas han sido detenidas y que 29 agentes y 11 manifestantes resultaron heridos por los disturbios, que fueron disueltos con gases lacrimógenos y cañones de agua.

Centenares de encapuchados lanzaron proyectiles contra los policías y reventaron vidrieras de diferentes negocios y mobiliario urbano, provocando las escenas de guerrilla urbana habituales en las últimas protestas contra el proyecto de la ministra de Trabajo, Myriam El Khomri.

El texto en cuestión debe volver en julio a la Asamblea Nacional (Cámara baja), donde podría ser aprobado de nuevo por decreto, y su aspecto más polémico para los sindicatos sigue siendo el artículo 2, que da prioridad a los acuerdos de empresa sobre los convenios sectoriales.

El secretario general del sindicato Fuerza Obrera, Jean-Claude Mailly, aseguró haber empezado a mantener "intercambios constructivos" con El Khomri, y su homólogo de la CGT, Philippe Martínez, tiene previsto ser recibido por la ministra el viernes 10 de junio, pero el acercamiento de posturas se vislumbra improbable.

"Ante este rechazo masivo de parte de una mayoría de empleados y de la opinión pública, ¿cuánto tiempo va a seguir dando la espalda el gobierno a las legítimas reivindicaciones del mundo laboral? ¿Hasta dónde deberemos ir?", se preguntó la CGT en un comunicado donde avanzó que en esa reunión exigirá su retirada.

La protesta era importante para medir el nivel de apoyo popular que acaparan todavía los sindicatos, tras tres meses de oposición marcados por manifestaciones y huelgas intersectoriales, en especial en el transporte y la energía.

En plena celebración de la Eurocopa de fútbol, que desde el 10 de junio y hasta el 10 de julio ha puesto a Francia en el foco de la atención internacional, esta nueva cita en las calles se produce cuando las huelgas sectoriales, que mezclaban su rechazo a la protesta con reivindicaciones propias de su trabajo, comienzan a perder fuerza.

El seguimiento de los paros en la empresa pública ferroviaria SNCF descendió al 7,3%, frente al 17% del 1 de junio, y las cuatro jornadas consecutivas de protesta en Air France, que obligaron a la aerolínea a suprimir 1.030 vuelos, concluyeron este martes.
Pero los sindicatos han advertido que, de no haber avances, esta gran protesta nacional no va a ser la última.

El 23 de junio, día de la votación del texto en el Senado, instan de nuevo al conjunto de trabajadores en activo, desempleados, jubilados y estudiantes a manifestarse o hacer huelga, lo mismo que lo previsto para cinco días después.

La patronal Medef, en boca de su presidente, Pierre Gattaz, pidió al Ejecutivo que "haga respetar el Estado de derecho y no ceda a las amenazas e intimidaciones", que en su opinión "no tienen nada que ver con el diálogo social responsable y constructivo" al que dice aspirar, reportó la agencia de noticias EFE.

"Bloquear y añadir dificultados cuando el país está afectado por las inundaciones y cuando alberga un acontecimiento deportivo de amplitud mundial simplemente es irresponsable", señaló el organismo en un comunicado en el que transmite "la exasperación e inquietud en la que se encuentran" los empresarios del país.

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