24 DE MARZO DE 2017 |

Ha tenido gran difusión el elevado incremento del patrimonio del Presidente Mauricio Macri (100% en un año). La ex Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, también había enfrentado críticas similares. La Justicia deberá investigar la legalidad de los hechos, pero es comprensible que su fortuna crezca a magnitudes asombrosas porque ambos mandatarios se encuentran en las cúspides de las pirámides de ingresos (flujo) y patrimonio (stock). Justamente, este aspecto particular de las economías en estado de capitalismo salvaje y financierización, constituye un tópico central al que deberán dedicar mucho tiempo y esfuerzo los politólogos, economistas, sociólogos y periodistas que deseen aportar a la causa de la construcción de una sociedades justas y equitativa.

Por Lisandro Cleri (*)

El primer aspecto a remarcar tiene que ver con la desigualdad que existe entre diferentes estamentos de la sociedad con respecto a la acumulación patrimonial que atañe tanto a los países desarrollados como a los de ingresos medios y bajos. El best seller “El Capital en el siglo XXI” de Thomas Piketty, puso en la agenda internacional el problema de la desigualdad. Su tesis registra con datos precisos que desde 1980 la disparidad en la acumulación de riqueza se incrementó de manera alarmante tanto entre países como dentro de ellos, demostrando que los ingresos del capital trepan a un ritmo superior a la retribución de la mano de obra. En consecuencia, no sólo nuestros Presidentes más recientes sino todos los que pertenecen a las elites privilegiadas en términos de ganancias y fortuna tuvieron un crecimiento patrimonial extraordinario y muy superior a la que tienen los ciudadanos de a pie, por lo que, en consecuencia, un pedazo pequeño de la población aumenta impúdicamente su caudal articulando un proceso realimentador (+ capital + ingresos +capital + ingresos...). Atrás quedan varias leyes de la ortodoxia económica, por ejemplo la que establecía que si el capital crecía por encima del producto, la tasa de interés debería caer hasta encontrar su punto de justa medida y el equilibrio del sistema.

El segundo aspecto es que hay una sensación esparcida en la sociedad que dice que la economía argentina dejó de crecer desde el estallido de la crisis mundial. Sin embargo, las declaraciones visibles de posesión patrimonial de los más agraciados no dejaron de aumentar (a esto habría que sumarle fugas hacia cuentas off-shore o al colchón). Esta realidad no es explicada por el hecho (cierto) que mientras los de abajo gastan prácticamente todos sus ingresos para sobrevivir, los favorecidos sólo destinan una pequeña parte de sus entradas a satisfacer sus necesidades elementales y el resto lo ahorran. La explicación realista es que ello ocurre como consecuencia de transformaciones que devienen de una estructura económica que retribuye al capital muy por encima de lo que registran los ingresos de otros factores y, en especial, el trabajo directo. Los que poseen ingresos concentrados (recuerde el lector que el 1% de la población mundial acumula tanta riqueza como el 99% restante y que 62 personas poseen un patrimonio similar a los 3,5 mil millones que constituyen el 50% más pobre). El tramo superior incrementa apreciablemente su riqueza por revalorización de activos (inmuebles y acciones) y por las altas rentas obtenidas por las colocaciones financieras, mientras que las mayorías están sujetos a ingresos que, a los sumo, se aproximan al nivel de inflación (salarios formales, honorarios profesionales y rentas de micro-emprendimientos y pymes comerciales e industriales afectados por la crisis y retribuciones por changas o diligencias de la economía informal).

Relacionado con la declaración patrimonial del Presidente Macri hay un tercer punto que no debe pasar desapercibido y es el hecho que el tributo abonado fue llamativamente bajo en términos porcentuales. Esto no quiere decir que se haya evadido impuestos, sino que la mayor parte de los ingresos del capital no están alcanzados por el fisco(“el dinero llama al dinero”). Para explicarlo voy a utilizar una parábola: El contribuyente “1” posee como único ingreso un salario de 390.000 pesos anual (sueldo mensual de $30.000.- + SAC).  El ciudadano “2”, en tanto, posee el mismo sueldo al que suma $900.000.- proveniente de los intereses que genera una colocación a plazo fijo de 3 millones de pesos a una tasa del 30% anual. Ingreso total $1.290.000.

Tomando las actuales alícuotas del Impuesto a las Ganancias y asumiendo deducciones similares, llama la atención que ambos contribuyentes tributen lo mismo (algo menos de $ 136.500.-). En consecuencia mientras que a “1” se le priva el 35% de su ingreso, a ”2” sólo el 10%. Esto es así porque la colocación financiera está desgravada. En el interior de países que declaman apego a la libertad de mercado, a la democracia y a la justicia hay islotes fiscales paradisíacos. Es alarmante el poder que poseen sobre los gobiernos los concentradores de la riqueza que lograron que el gobierno anterior y el actual miraran para otro lado y no contemplaran la posibilidad de realizar una reforma tributaria que aportara razonabilidad y equilibrio efectivo; y es más, se culpe a los subsidios tarifarios, los salarios de los empleados públicos y el gasto social (ayuda a los que están por debajo del nivel de pobreza, salud, educación, jubilaciones, vivienda digna...) de la inflación, con correcciones que profundizarán la brecha.

No puedo terminar mi reflexión sin dejar de denunciar otro dañino efecto de la beneficencia pública hacia la renta financiera. Mientras la situación descripta esté vigente, el capital se orientará hacia fines no productivos (depósitos financieros y especulación en acciones, bonos, tierras y hasta commodities) y evitará hacer inversiones en la economía real donde las ganancias son inferiores y el riesgo altísimo. Hay correcciones que deben hacerse en el Estado para evitar una irracional, peligrosa e inhumana distribución de la riqueza y, a la vez, favorecer la orientación del capital hacia conductas amigadas con la inversión productiva. Y esas reparaciones no son justamente las de agrandar la renta en el sector primario (por ejemplo: disminución de derechos a la minería).

(*) Lisandro Cleri fue Director de Operaciones del FGS del ANSES.

Evadir impuestos siempre es corrupción, porque el evasor se apropia de dinero público. Sea radicando empresas o dinero en guaridas fiscales. 

Además de un pueblo víctima, en el caso José López hay cómplices y víctimas al cuadrado: los primeros son los que a sabiendas decidieron callar; los segundos, los que ven cuestionados sus ideales por grupos de ladrones de cuello blanco. ¿El 49% debe pedir perdón? ¿O el 51% debe hacerse cargo de las empresas offshore?, se pregunta Alejandro Grimson en este texto sobre corrupción, verdad y compromiso político.

Por Alejandro Grimson

La ficción queda relegada, amenazada. La realidad es todo, la hace trizas. El realismo socialista era aquella cultura monótona, ideológica, previsible.

En cambio, nuestro realismo capitalista pretende hacer añicos a Netflix. House of cards era la cumbre, pero la conspiración brasileña la doblegó.

Ninguna serie sobre seres ametralladores toleraría incluir en un solo capítulo los episodios que ocurren en Estados Unidos en una semana.

Ni qué hablar de alguien que pretenda denunciar el hambre en el mundo o el cambio climático apelando a la ficción. Nada que hacer, el realismo nuestro, el realismo capitalista, podrá más.

La escena completa del monasterio, con bolsos, distintos tipos de moneda, relojes y el arma, es casi imposible de tornar verosímil por los mejores narradores y directores cinematográficos. Y sin embargo, lopecito lo hizo. Hizo “los pesitos”.

El gran narrador imaginario, llamativamente, necesitaría hacerse las mismas preguntas que los argentinos querrían hacerle a López, si pudieran tenerlo un buen rato delante de ellos.

¿Cómo piensa un corrupto? ¿Sabe al dedillo lo que está haciendo o se construye un relato para sí mismo? ¿Cree que por sus extraordinarios servicios a la patria merece muchísimo más que su salario de funcionario? ¿Un poquito más acaso?

Si supiera lo que los argentinos más pobres podrían hacer con ese dinero, ¿podría hacerlo? No lo creo. Para atreverse a “sacarle la comida a la gente de la boca”, como decía un ex funcionario, seguramente no se puede pensar de ese modo.

Imagino que el ladrón de guante blanco duerme tranquilo. Lava sus culpas en sábanas de una calidad vedada para la mayoría de los mortales. Vive con intensidad única el realismo capitalista, accede a todos los consumos que haya podido imaginar.

¿Cómo resonarán en su mente los discursos políticos, las promesas de cambio, los gritos y aplausos del pueblo, los sinceros agradecimientos que le hacen uno y otro ciudadano? ¿De qué piel está hecho para nunca ponerse colorado?

La historia del monasterio es difícil de creer, pero es real. Más aún nos costará creer un relato que nos diga que estos son los únicos pesitos de López. Y que López los juntó a escondidas de todos, durante largos doce años.

El ladrón que roba al Estado siempre ha vuelto locos a los argentinos. Nunca le guardan un rencor irremediable a todos por igual.

Depende: si es de aquí, o si es de allí. Si es “de los nuestros”, se dice “qué macana, che”, nada que ver, la sociedad no entiende. Es sólo para del desarrollo nacional. O es sólo para el financiamiento y la democratización espeluznante de la política.

Como si fuera imaginable un atentado mayor a la política que afanar las arcas públicas. Como si el desprestigio y la erosión pudieran llegar desde alguna reivindicación de la vocación transformadora de la política.

¿Cómo financian la política los relojes que debían enterrarse, los libros incunables, la plata de Qatar, las armas largas? Que nos cuente, por favor, nos gustaría saber.

Si tenía esos millones para democratizar de modo espeluznante: ¿qué ayudaba a financiar últimamente? ¿Por qué no ayudaba a los naipes que se caían del castillo? Ah! No era para financiar la política, era un seguro de vida.

¿Es sólo ingenuidad por parte de miles de personas comprometidas? Miles que incluyen militantes, dirigentes y exfuncionarios que jamás tocaron un centavo.

Insisto miles que jamás cometieron un delito.

¿Es autojustificación? ¿Es autopreservación? ¿Es el límite absoluto de su propio poder, el sapo que decidieron tragar?

En realidad, hay cómplices y hay víctimas al cuadrado. Los cómplices son los que a sabiendas decidieron callar.

Las víctimas al cuadrado son los que ven cuestionados sus ideales por grupos de ladrones de cuello blanco.

¿Acaso el 49% debe pedir perdón? ¿O el 51% debe hacerse cargo de las empresas offshore?

En la Argentina hay proyectos políticos distintos, hay conflictos ideológicos entre la regulación pública y el libre mercado, hay nociones contrapuestas sobre derechos sociales.

Algo común con muchas sociedades contemporáneas.

Los únicos que están unidos son los que de uno u otro modo se apropian de recursos públicos.

¿Cómplices o víctimas al cuadrado?

La disyuntiva, sabiendo que hay más pesitos, es ¿qué proyecto político tiene futuro tratando de convencer a las mayorías de que “esto era todo”?

Que ahora tenemos que ir por los otros, que tenemos que ir por los empresarios, pidiendo por favor que ahora quiten la vista de aquí ¡ya mismo!

La sociedad sólo tiene la sensación de que se busca desplazar la mirada. Tapar.

Habrá que ver cómo incidirá el caso lopecito en una fragmentación que puede devenir diaspórica. Desde ya, hay que descontar la desilusión antipolítica.

Pero también a aquella cruda verdad “para hacer política hay que tener plata” se confrontará la pregunta, ¿qué tipo de política se hace con estos mecanismos? ¿Cuáles son sus problemas endémicos, cuáles son sus límites?

Los simpatizantes, votantes y militantes del Frente para la Victoria no son ficción ni realismo capitalista. Este es un golpe durísimo, pero en el mediano plazo esa masa y esos agrupamientos se van a reinventar.

Estas preguntas no serán menores en ese proceso. Demasiado temprano para hacer pronósticos sobre las dinámicas de las identidades políticas. Pero no para formular el interrogante.

Hay gente terca que, por ejemplo, dice: “es que había que construir la burguesía nacional”.

Lindo proyecto para discutir de política.

La imagen del empresario que contribuye a desarrollar la industria nacional no se lleva del todo bien con la del monasterio.

La austeridad protestante y los relojes, no encajan. Invertir el dinero no sería sinónimo de hundir.

Pero hay algo cierto.

Muchas de las fortunas más grandes de este país se forjaron a través de la corrupción.

Un capitalismo de obras públicas, la famosa patria contratista.

Y si no, con monumentales subsidios directos o indirectos, con la apropiación del dinero de todos los mortales.

Y también endeudando empresas y con gobiernos que estatizaban esas deudas.

O con contrabando de mercaderías, automóviles por decir, que es eso: evadir las leyes y los impuestos del Estado.

Evadir impuestos siempre es corrupción, porque el evasor se apropia de dinero público. Sea radicando empresas o dinero en guaridas fiscales.

Lo espeluznante de nuestro realismo argentino no es que algunos de sus hijos pródigos hayan llegado hace poco al gobierno.

Es que hayan llegado con banderas del republicanismo clásico, de la transparencia, de la lucha contra la corrupción.

Llevan seis meses y hay decenas de funcionarios con conflictos de intereses entre sus áreas de gestión y sus inversiones.

Conflictos explícitamente éticos.

También está el nombramiento de familiares, que no han sido casos aislados.

Y más espectacular, arrinconando otra vez a la ficción, están Mossack Fonseca, las explicaciones contradictorias, las inversiones desconocidas, las cuentas en Bahamas.

No en todos los países se asiste a ese show como si fuera un capítulo más de la tira diaria.

Que sólo da más curiosidad. Una bronca ficcional.

Los argentinos se enojan con quienes les roban como se enojan con los malos de Netflix. Intensamente, pero de modo pasajero.

Mientras se distribuyen sapos para quienes apoyaron el Cambio, multiplicamos los estándares.

No parecemos querer saber toda la verdad y nada más que la verdad. Pedimos ficción. Y si no, varas de juicio distintas. Todos “los nuestros” son inocentes hasta que se demuestre lo contrario.

Todos los de ellos son culpables porque fueron “imputados”, declarados sujetos a investigar.

No somos así por ADN, sino por historia y por instituciones. ¿Existe en nuestro país una Justicia ciega y eficiente?

Menem fue sobreseído o sus condenas aguardan fallo de la Corte Suprema.

Los principales funcionarios de su gobierno, todos limpitos. Obvio que es ficción. Menem pasó de moda, pero la impunidad de su gobierno es la matriz institucional sobre la cual florecen los dobles y triples estándares.

Buscan las estafas del kirchnerismo y se encuentran con funcionarios o familiares del actual gobierno.

A veces parece que hubiesen creído tanto el relato mediático que olvidaron datos muy elementales. Ni un allanamiento, nada de nada. Ni pour la galerie.

¿Alguien quiere en este país que cualquiera que haya robado vaya preso? Ya sé, todos quieren que vayan presos otros.

Mi pregunta es en serio: si queda alguien que quiera que vaya preso cualquiera. Es que los argentinos no sólo son expertos en dólar. Cada uno tiene su cuota de pragmatismo y de maquiavelismo.

Cada uno tiene un cálculo de hasta dónde podría avanzar la justicia sin que el país se venga abajo. Sin que ofrezcamos el espectáculo mayor del realismo capitalista 2016.

Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo, decía Jameson.

Mark Fisher tituló su libro Realismo capitalista y explica que el capitalismo es el único sistema que no necesita publicidad. Su publicidad es la naturalización.

Por eso, se presenta a sí mismo como exento de alternativas. La fisura es mostrar alternativas históricas y potencialidades futuras.

Ese camino es largo, lo sabemos bien.

Pero sólo se puede avanzar si se distingue con claridad en qué aspectos uno debe ser flexible y en qué aspectos uno no puede transigir.

Con la corrupción no se puede transigir. Por razones éticas obvias. Y por razones políticas sencillas: arrasa todo lo construido. Del otro modo, será más lento, pero será más sólido.

Finalicemos repasando los principios. Toda la verdad. Sin ficciones ni condenas mediáticas. Pero toda, toda la verdad pronto.

Puedo pensar muy parecido o muy distinto de algunos políticos. Sin embargo, mi opinión sobre cualquier funcionario que haya cometido un delito será categórica, inexorable. Los dineros públicos son sagrados.

Con las pruebas claras mi opinión sobre una persona cambia. Pero no nos confundamos. Hay algo que no cambia. Es el compromiso político con proyectos que se remontan a pasados y tierras lejanas. Y que creo, de verdad, que tienen el futuro en sus manos.

Proyectos que amplíen la democracia y la participación, que incrementen derechos y la igualdad en todos los planos.

Esos deseos de miles y millones seguirán vivos mientras haya injusticia en este mundo. No nos pidan, porque no podremos aceptar, varas distintas para medir actos de corrupción de un gobierno y de otro.

Y debemos rechazar con toda nuestra potencia que un escándalo se utilice como excusa para atacar derechos sociales. O atacar nuestros ideales, que no son sólo nuestros.

Para poder avanzar necesitamos una estrategia política de construcción de mayorías.

Necesitamos más que nunca reivindicar nuestros principios y volver a soñar con una sociedad más justa.

Debemos saber que nuestros principios e ideales son necesarios, pero no suficientes.

Fuente: www.nacionalypopular.com

ALAI AMLATINA, 27/06/2016.- Un banquero de apellido medio oriental que trabaja en Citibank Londres acuñó en febrero del 2012 el término /Grexit/ para definit la salida de Grecia no de Europa sino de la zona euro. El /Financial Times/ y el /Economist /fueron la caja de resonancia contra eso que definieron como propio de países atrasados, que no entienden y que no se esfuerzan. Dijeron “ la posibilidad de salirse de la zone euro se convirtió en real a finales del 2011 cuando a la explosiva política griega se agregó una mezcla de una economia atrasada y finanzas públicas fuera de control.”

Por Oscar Ugarteche

Fue en la propia Gran Bretaña donde estalló no el Grexit acuñado en el 2012 sino el /Brexit/ acuñado por el /Economist /en el 2012 para describir la búsqueda de un renuncia de Gran Bretaña a la Union Europea a través de referendum. Mientras el /Grexit/ se relacionaba a la autonomía de manejo de política monetaria y fiscal en medio de una gran crisis, el /Brexit/ es la salida de británica de la Union Europea a donde ingresó en 1973, muy tardiamente dos décadas despues de formada la Comunidad Económica Europea. Mientras en Grecia era la izquierda la que buscaba la salida del euro, no de Europa, en Gran Bretaña se salían de Europa.

Las derechas fascistas europeas han reaccionado positivamente a la salida británica y los partidos fascistas de Francia, Alemania, Holanda y Dinamarca además de los paises centro europeos de Hungría y Polonia quisieran llamar a una referendum para salirse de Europa. Si el problema del 2012 era que Grecia podría salirse del Euro, el problema actual es la minimizacion de la Unión Europea. En un tablero político internacional donde Estados Unidos quiere quedarse solo con China de contrincante, este es un juego a favor de esa causa y de la desaparición de Europa como actor internacional de peso. Gran Bretaña sale del juego absolutamente y se convierte en un ejercito que puede ser llamado por la OTAN pero donde no tiene espacio ni peso.

Según el Diario /The Independent/ el objeto de llamar el referendum era unificar al pueblo británico en torno al tema de la Unión Europea, asunto que había sido espinoso para los conservadores John Major y Margaret Thatcher. Para unificar a la derecha dividida en UKIP y el Partido Conservador con la izquierda Laborista, pensó que el camino era un referendum donde por dos tercios, como en 1975, se ratificaría la pertenencia. La sorpresa fue el resultado. Votaron el 71% de los votantes que son 46.1 millones de personas. De estos, el 51.9% votó a favor de separarse de la Unión Europea, cuatro millones mas que los que votaron en contra.

*Terremoto financiero*

Un terremoto recorre el mundo financiero tras la victoria de los aislacionistas británicos por 51.9% a 48.1%. El ingreso de Gran Bretaña a la Comunidad Económica Europea fue tardío, en 1973, por iniciativa de un gobierno Conservador. Se ratificó en junio de 1975 tras un referéndum promovido por los Laboristas. Los ciudadanos votaron en 1975, 67% a favor de ingresar y 33% en contra. Así, mientras se contaba el chiste que “Hay neblina en el Canal de la Mancha. El continente está aislado” la histórica animadversión británica a los esquemas continentales fue vencida. Lo que más se parecía a Gran Bretaña en 1975 era Austria en 1922, tras el final del imperio austro húngaro. El deseo austriaco era unirse con Alemania, otro ex imperio pero una república más grande en extensión, y buscó crear una unión aduanera desde fines de los años 20. Eso les daba un mercado ampliado y un respaldo para negociar con el mundo. A diferencia del sueño austriaco, que fue impedido en 1931 por Francia y Checoeslovaquia mediante un juicio en la Corte Internacional; la posibilidad real de tener un mercado europeo ampliado tras el final del imperio le dio a Gran Bretaña oxígeno en un momento de recesión económica severa en los años 70.

La pregunta es ¿qué pasó en los 40 años entre 1975 y 2015 que terminó en que los mismos Conservadores llamaran a un referéndum? Primero está el desplazamiento de la economía británica. Está en el 39º lugar en términos de PIB per capita en el 2015 pero en términos del Ingreso Nacional Total subió del sexto al quinto lugar entre 1970 y 2015. Esta es una medición distinta del Producto Interno Bruto usado más habitualmente pero es a la que hacen referencia Nigel Farage del UKIP, porque contiene los ingresos del exterior que el PIB no contiene.Una parte grande de eso son inversiones en Europa por las condiciones de trato nacional que reciben por ser miembros.

Con una perdida en posiciones mundiales en términos de PIB pero un aumento en términos de INB hay un cambio en la economía británica. Lo que más cambió a Gran Bretaña además del fin del imperio, fueron las políticas de Thatcher que se han generalizado en el mundo, inspiradas en Hayek y la Sociedad de Monte Pelerin. Thactcher abrió la economia a niveles sin precedentes y desindustrializó el país. Polarizó los ingresos y aniquiló las ciudades del norte. Esto vino acompañado por una politica de apertura migratoria para atraer fuerza de trabajo que costara menos.

El resultado tras treinta años es que frente a una economía débil en los tempranos años 70, en la segunda década del XXI, el pueblo británico se siente fuerte, si bien hay un desplazamiento social muy importante. Tienen una tasa de crecimiento economico tenue versus la falta de crecimiento de los paises del continente y la deflación los está afectando tanto. Como siempre, se sienten distintos de los europeos continentales y les ha ido bien, aunque tienen un desempleo de 5% y una caida del salario únicamente después del 2009. Es decir hay una sustantiva mejora del salario real a partir de 1975 pero entre 2009 y 2013 (fecha de la medición fue 2014) hay una reducción de 13.2% para los trabajadores menores de 39 años y de 12.8% para los trabajadores mayores.(/UK Wages Over the Past Four Decades – 2014/. Office for National Statistics, 3 de julio, 2014). Tambien se aprecia que los que menos ganan por hora son los mayores que entraron a trabajar en 1975 a los 21 años que ganan 11.03 libras la hora versus los jovenjes que entrarn a trabajar en 1995 que tras la reducción ganan 12.72 libras la hora. Esto quizás explique en parte la razón del voto mayor contra Europa y del voto joven a favor de Europa.

Y Macri y su Gabinete "son buenos muchachos" que están aprendiendo a gestionar sobre la marcha,
y que llegaron al poder prometiendo una cosa y haciendo otra.

Al parecer la Justicia se maneja con indicios más que con certezas. O así parece. El juez federal Ariel Lijo parece haberle respondido a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien aseguró ayer que "existe un clima de persecución política y hostigamiento mediático", señalando que para él “No hay ningún tipo de persecución política al kirchnerismo o a Cristina”. Pero no. El juez se olvida o no, que sus opiniones se reproducen por distintos medios, algunos son los mismos canales de comunicación que a diario agreden a la sociedad cuando le ocultan la verdad, cuando la transforman, cuando la deforman, cuando la dirigen para sus propios intereses. El pez por la boca muere. Pero el juez le responde también a la Sociedad, que juega un rol importantísimo en ese intercambio intelectual de comunicación. Y a esta altura de las circunstancias, "la Sociedad ya no se deja convencer tan fácilmente". "Ya no se come una", como diría Majul y Niembro, "otros buenos muchachos".

Por Justino

Pero el juez se olvida de que forma parte de un Poder Judicial desprestigiado por alguno de sus miembros, por la falta de celeridad en las causas de todo tipo, y por lo cual no existe Justicia. Lo que sucede, suelen comentar en el Palacio, es que "los jueces también leen los diarios y se sienten presionados". Por lo tanto, actúan en consecuencia. Cuando no un llamado, cuando no una visita al Palacio.

En estos últimos tiempos la Sociedad ha visto con asombro y estupor, cómo algunos integrantes del Poder Judicial le hacen el juego a las corporaciones dominantes en detrimento de los intereses de la mayoría del Pueblo. Llámase jubilados, deuda externa, ley de medios, etc...

El mediatismo es más importante que el deber de otorgar un buen derecho de acceso a la justicia con prontitud, con equidad, dando a cada uno lo suyo.

Las interpretaciones de los jueces en los fallos, por la comisión de un supuesto delito, son distintas en cada caso, no por las circunstancias objetivas de los hechos sino por la importancia del sujeto que supuestamente lo cometió.

Los benditos indicios.

Si fuiste funcionario del Gobierno anterior, "Fuiste". Si sos parte del nuevo Gobierno la cosa parece distinta, "Sos" honesto, legal, derecho, incorruptible, ético, etc...

O sea, investigamos un aporte de campaña de 2007 de más de $ 800 mil pesos, porque nos da un indicio de lavado de dinero, pero no investigamos el origen de los fondos, con los que presuntamente "Paul Singer -uno de los más grandes usureros del mundo financiero mundial- financiara la campaña del actual Presidente Mauricio Macri, con un aporte de 2 millones y medio de dólares", como sostuvo el periodista Greg Palast. O si fue un retorno por el cobro de la deuda en default. O si son capitales mal habidos que ingresaron al país para blanquearlos. O al parecer nuestra Justicia no condena la usura. O los millones de dólares que se llevaron supuestos honorables señores a los paraísos fiscales, sin pagar un solo peso en impuestos, o los que a diario se fugan del País. No actuamos de oficio. No.

Pero claro, eso no es importante para este momento político. Sin embargo, "los benditos indicios", nos dan que Sí, que hay persecución y violencia política y mediática para con todo lo que rodea a la administración anterior o todo lo que se mueva o parezca K. Despidos incluídos.

O sea, no hay Justicia aunque se empeñen en hacernos creer lo contrario.

La Justicia o lo justo sería ir contra todo lo que se parezca a corrupción, malversación, lavado de dinero, a lo que se quiera comprobar que es delito. Pero NO.

Recomiendo que lean "Ojos Vendados", de Andrés Oppenheimer, que aunque no comulgue con su autor, contiene información muy interesante del negocio de la corrupción privada a nivel mundial y en especial en América Latina.

"Dura lex sed lex" - “la ley es dura, pero es la ley”.

Algunos integrantes del Poder Judicial de la Nación no pueden decir lo mismo. Porque la Justicia se pone dura con algunos y blanda con otros, y la ley no es pareja para todos. Por lo cual lo único que siembra y crece día tras día, en la percepción ciudadana, es la duda y la injusticia. Y no alcanza y no alcanzó, el discurso del Presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, tratando de hacer un mea culpa al inaugar el año judicial. Lo que resultó más bien fue un discurso político vago y liviano, sin que indicara que ahora la Justicia se pondría los pantalones largos y resolvería los problemas que acarrea en la Sociedad la falta de una buena Justicia. De un Justicia digna, de calidad, que de seguridad a la Gente.

La Justicia no es mala ni buena en sí misma, es Justicia, es la que tenemos, dirán los letrados. Es lo que hay, dirá la Sociedad. Sin embargo, la lentitud o el retardo en Justicia es malo.

Fundamentar un fallo basado en investigaciones periodísticas, y apoyado en presunciones e indicios mediáticos es un mamarracho judicial.
En ese mismo sentido, se puede hablar de la oportunidad.

La oportunidad para acelerar o dormir una causa, al igual que un fallo, también hacen crecer la desconfianza ciudadana sobre una posible connviencia de la Justicia con el poder de turno y con los poderes económicos reales de las grandes corporaciones que siempre han dominado a gusto y piacere, la vida social, política y económica del País.

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