24 DE MARZO DE 2017 |

Adriàn Paenza: No te alcanzó. Fueron presos varios milicos y no te alcanzó. Te devolvieron 118 nietos, pero no te alcanzó. Te devolvieron el Carnaval y no te alcanzó. Te devolvieron Aerolíneas y no te alcanzó. Te devolvieron YPF y no te alcanzó. Te devolvieron los trenes y no te alcanzó. Te devolvieron el agua (AYSA) y no te alcanzó. Te pudiste comprar una moto, o un autito, o una casita en el mejor de los casos y no te alcanzó. Llenaste el pasaporte de sellitos y no te alcanzó. Compraste uno o dos plasmitas (de esos que tienen el calco "Fabricado en Tierra del Fuego" y no te alcanzó. Tenés cada vez más laburo y no te alcanzó. Si tenés suerte te podés dar el lujo de laburar de lo que te gusta, pero tampoco te alcanza.

Te jubilaron y te aumentaron la jubilación dos veces por año (puede ser que no te alcance pero contra el 13% menos de la Bullrich y las marchas de tooodos los miércoles noventosos, no me digas que no estás en Disney). Te dieron una netbook, Tecnópolis, Canal Encuentro, Paka-Paka, cultura por todos lados y no te alcanzó. Te colgaron arriba del marote dos satélites made in Argentina, pero no te alcanzó. Te pasaron toooodos los partidos gratis y en hd y no te alcanzó (si, con tus impuestos).

Te dieron una Asignación Universal por Hijo, el matrimonio igualitario, la ley de Identidad de Género, la de Empleadas Domésticas y creeme que puedo seguir un rato largo, pero no te alcanzó. Te lo cantó El Indio, La Renga, Charly, Fito, León y una lista interminable de artistas a los que seguiste y admiraste toda tu vida, pero no te alcanzó (seguramente están todos pagos). Te metieron en el balero que todo es una mierda y compraste como loco.

Te inyectaste cuantas dosis de mierda diaria estuvo al alcance de tu control remoto, pero eso parece que tampoco te alcanzó porque siempre querés meterte un poco más. Te hiciste eco de cuanta denuncia de corrupción te zumbaba en el oído y terminaste votando a un tipo procesado que jamás te dio una propuesta concreta ni te blanqueó con quién iba a formar su dream team, pero a vos no te importó porque todo lo otro no te alcanza. Te lo avisó la extrema derecha con Cecilia Pando a la cabeza, pero vos preferís no saber bien quién es. También te avisó Cavallo, Duhalde, Melconian, Sturzenegger, Prat Gay (si, el que zafó casi un palo verde del corralito y dijo horrorizado que podía llegar a gobernar un santiagueño), pero a vos no te alcanzó.

Comprás eso de "pobreza cero" como si fuese una promo de super y vos viste cómo los muchachos de Mauricio fajaban a la gente sin techo que paraba en la Plaza Almagro hace un par de años, pero no te alcanzó. Hoy te ponen a Macri, ayer fue a De La Rúa, antes de ayer a Menem y en cuatro años te pondrán otro títere, pero a vos tampoco te alcanzó y seguís consumiendo el mismo veneno desde hace más de 40 años (como verás, los del clarinete son los únicos que siempre están y pisan fuerte).

Tenés internet para seguir proyectos de ley (y cómo se votan), canales transmitiendo en vivo desde el Senado para vigilarlos de cerca (como para darte cuenta quién se sienta a debatir y quién te está tomando por pelotudo hablándote de falta de diálogo) pero obviamente no te alcanzó y preferís que el humo del choripan te tape el bosque. Tuviste 12 años para darte cuenta de al menos alguna de todas estas cosas, pero no te alcanzó. Qué te voy a decir? Si no te interesa ni lo que se hizo ni lo que falta hacer... por más título que le pongan, ustedes no cambian más.......ADRIAN PAENZA

El reciente incremento en el porcentaje de recursos que le corresponden a la CABA sobre la recaudación a cargo de la Nación, dispuesto por decreto presidencial y que eleva la tasa del 1,4 al 3,7%, reedita la cuestión de la relación financiera entre el estado nacional y las provincias. Este tema se reinstaló con fuerza a partir del fallo de la CSJN de diciembre último, en el que se dispuso el cese de la afectación de fondos coparticipables destinados desde la década del ‘90 al financiamiento del Anses y su devolución a tres provincias. La cuestión, sin dudas, forma parte de la más postergada agenda del país.

Por Alejandro Otero (*)

Baste solo recordar que la Cláusula Transitoria Sexta de la CNA mandó sancionar una nueva ley de coparticipación antes del 31/12/96 y sigue incumplida.

Sin embargo, la medida no enfrenta el tema y reitera la “solución tipo parche” ante problemas de fondo que más temprano que tarde reedita el problema que se pretende resolver. En efecto, una vez más la cuestión tiende a centrarse en la puja por los recursos antes que en la discusión sobre el federalismo argentino. Bien hicieron notar desde el bloque del FPV que la Ciudad es el distrito más rico del país, cuenta con el mayor nivel de autofinanciamiento y goza de otros beneficios (como los subsidios a tarifas de servicios públicos por ejemplo) que otras jurisdicciones no tienen. Sin dudas no es la Ciudad el distrito prioritario del país para recibir más recursos de la Nación. Pero el tema es complejo y la asignación de más recursos a la Ciudad no puede ser tomada como una mala noticia. ¿Por qué? ¿Cómo es esto?.

En primer lugar, la CNA dispone en su artículo 75 que no hay traspaso de funciones sin su correspondiente financiamiento. Y dado el traspaso de la Policía Federal corresponde transferir más recursos a la Ciudad. Pero bien hicieron notar también nuestros diputados, la suma a transferir duplica al menos los recursos que financian a la Federal. Se estima que el costo de la Federal ronda los $ 9.000 millones año. Y el nuevo porcentaje le girará a la Ciudad unos $ 19.000 millones en 2016. 

Pero también existen otras razones para que la Ciudad obtenga más recursos. En efecto, el porcentaje de 1,4% fue uno de los mayores progresos en el financiamiento de la Ciudad Autónoma. Hasta 2003 la Ciudad recibía una suma fija por parte de la Nación. El incremento de la recaudación nacional que comienza con la recuperación económica tras la crisis de 2001 resultaba indiferente para la Ciudad. En concreto, los porteños aportaban más pero recibían lo mismo. El acuerdo entre los gobiernos de Aníbal Ibarra y Duhalde estableció ese porcentaje y la transferencia del impuesto de Sellos. A partir de entonces la Ciudad se “asoció” a los incrementos de la recaudación nacional. Sin embargo, la Ciudad nunca dejó de plantear la asimetría entre los recursos que aporta y los que recibe. Naturalmente, la Ciudad es un distrito llamado a aportar más de lo que recibe, dada su condición de distrito relativamente más rico. La cuestión no es la asimetría entre lo que aporta y lo que recibe la Ciudad. La cuestión es el tamaño de la brecha. Similar en esto es la situación de la Pcia de Bs As. O incluso más grave y más urgente.

Desde esa perspectiva, la asignación de un porcentaje mayor a la Ciudad repara y atiende una vieja demanda de todos quienes pugnamos por la Ciudad Autónoma.

El problema no es entonces la asignación de mayores recursos a la Ciudad a costa de los recursos de la Nación (y no de las Provincias como han confundido algunos, toda vez que el porcentaje en cuestión aplica sobre la porción que corresponde al estado nacional y no sobre la que compete a las provincias). El problema se presenta si una vez más se evita discutir la cuestión que subyace: el agotamiento del federalismo fiscal argentino. Es decir, la necesaria discusión sobre qué federalismo queremos y cómo lo financiamos. Es en ese marco que conviene situar la cuestión Capital. De lo contrario otra vez nos sometemos al tironeo que se parece mucho al problema de la ”frazada corta”, cuando el país está en condiciones de generar suficientes recursos para atender las necesidades de un federalismo que promueva la igualdad de un piso de bienestar a lo largo y ancho de todo el territorio.

Pero se requiere tematizar algo más que la razonabilidad del reciente incremento de la alícuota de la Capital. Se requiere al menos plantear si vamos a avanzar en la centralización o no de la recaudación o como vamos a avanzar hacia los coeficientes objetivos que manda la CNA para identificar la verdadera condición de obligaciones, necesidades y capacidades de financiamiento con la que cuenta cada jurisdicción. Debatir por fin de qué modo vamos a gravar las rentas y de qué modo al resto de las manifestaciones de riqueza, lo cual supone revisar el vetusto sistema tributario vigente. 

De lo contrario y más allá de la entendible disputa política, el federalismo decimonónico seguirá agonizando lentamente en el siglo XXI, como empezó a hacerlo durante el último cuarto del siglo XX. No hay nada que lamentar en ese deceso. El problema es que muera sin que nazca una instancia superadora capaz de potenciar los impulsos democráticos y de progreso que aún laten en el suelo argentino.  

(*) Vicepresidente Frente Grande Capital

Las provincias tienen razón en su reclamo. Al margen de que se demoró demasiado -y sin dudas fue inoportuno, al complicar la programación financiera de un gobierno entrante- el fallo de la Corte que benefició a las provincias de Córdoba, Santa Fe y San Luis, sobre la inconstitucionalidad de la detracción del 15 por ciento de la masa coparticipable para financiar a la Anses, y del 1,9 de la recaudación neta total de los tributos y de los recursos aduaneros, para solventar los gastos de funcionamiento de la AFIP.

Por Félix Piacentini (*)

Al margen, además, de la benevolente interpretación de CFK de extender el fallo por decreto a todas las provincias con el mismo timing inoportuno, que deja lugar a interpretaciones maliciosas en cuanto a su repentino ataque de federalismo fiscal.

La excusa de colaboración y esfuerzo provincial en la financiación de la Administración de la Seguridad Social, a donde esos fondos son destinados, tuvo su origen cuando aparecieron en escena las AFJP y había riesgo de desfinanciamiento del sistema previsional público. Pero estatizadas las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones en 2008, esta detracción resulta difícil de justificar.

Las provincias ya sufrieron en los últimos años una creciente disminución de recursos coparticipables y hoy sólo reciben un 24 por ciento del total recaudado por la AFIP, es decir, el equivalente a tres meses de recaudación.

Los giros automáticos establecidos en el régimen de coparticipación fueron perdiendo cada vez más terreno a favor de los discrecionales, esos que dependen más de la alineación política de cada provincia con el gobierno central de turno que de criterios objetivos.

Y es en la minimización de las transferencias discrecionales de donde surge la oportunidad de conformar a todas las partes, ya que esos fondos son prácticamente de la misma magnitud que los 15 puntos de coparticipación en debate.

Si el gobierno nacional redujera al mínimo las trasferencias discrecionales lograría compensar la desfinanciación de la Anses y permitiría a las provincias que los 15 puntos adicionales sean distribuidos a través de los criterios objetivos, aunque discutibles, del actual régimen de coparticipación.

Esto, a su vez, daría un poco más de equidad al actual esquema de reparto -que aún así es sumamente injusto- al distribuir de acuerdo con los coeficientes fijados por la ley y no por la política, hasta que se pueda encarar el mandato constitucional de reforma del régimen de coparticipación, ya demorado 20 años.

La fuerte posición de los gobernadores peronistas, a la que se sumaron también algunos aliados como Mendoza y Corrientes, se entiende porque con estos recursos complementarios la mayoría de las jurisdicciones resolverían sus problemas financieros.

En 2015 el déficit consolidado de las 24 provincias se estima en torno de los 26 mil millones de pesos. Si las provincias hubieran contado con los 15 puntos en discusión, sus ingresos adicionales habrían llegado hasta 60 mil millones, con los cuales hubieran cubierto con creces el bache fiscal. Incluso Buenos Aires habría reducido sustancialmente su rojo, al disponer de 11 mil millones más.

Que el régimen de coparticipación actual no conforma a nadie ya no es ninguna novedad. Si ni siquiera están satisfechas las provincias que reciben más de lo que aportan, se hace evidente que urge sentarse en la mesa a diagramar uno nuevo que logre el tan difícil equilibrio entre los criterios devolutivos y redistributivos, y en donde la importancia relativa de las transferencias discrecionales tienda a cero.

Pero como para hacerlo se necesita mayoría absoluta del Congreso y la unanimidad de todas las provincias, una situación muy difícil de lograr, la única manera de que todos queden contentos es que en el nuevo esquema de distribución sea el gobierno nacional el que ceda recursos aumentando la masa coparticipable. Irónicamente, al derogar el decreto de devolución de los 15 puntos, hasta ahora hizo todo lo contrario.

(*) Director de la consultora NOAnomics, con sede en Salta

En condiciones normales, un mes de mandato sería insuficiente para analizar una gestión de gobierno y plantear conclusiones, ya que suele tratarse de un periodo de adaptación, diagnósticos y conformación de equipos de trabajo.

Por Santiago Pirolo,
Referente Nuevo Encuentro Avellaneda

En el caso de Macri, sin embargo, un mes bastó y sobró para conocer los lineamientos generales de su gestión, plasmados mediante medidas concretas que permiten ver con claridad quiénes serán los beneficiarios de las políticas de los próximos 4 años.  

En el plano económico y social, en estos 30 días se provocó una importante devaluación (afectando severamente los salarios), se eliminaron las regulaciones a las importaciones (poniendo en riesgo nuestra industria), se quitaron retenciones a las exportaciones primarias (permitiendo así el aumento del precio de los alimentos, a la vez que se desfinancia al Estado), se tomó deuda externa multimillonaria, se anunció el fin de los subsidios al transporte y servicios públicos y se despidieron empleados públicos sin previa auditoría.

Estas medidas redundarán indefectiblemente en una gran transferencia de recursos de las capas medias y populares hacia los sectores más concentrados de la economía, tanto nacionales como externos, que fueron los que promovieron y alentaron la candidatura de Macri, viendo en su figura a uno de los pocos representantes de la derecha capaces de encontrar aceptación en el electorado, aunque por supuesto con auxilio de una monumental campaña mediática que incluyó la instalación de una supuesta buena gestión en la Ciudad de Buenos Aires, el ocultamiento de su programa económico y la denostación sistemática del kirchnerismo (incluso con denuncias penales totalmente infundadas).

En el plano institucional la situación no es menos desalentadora: decretos que anulan leyes, nombramiento de jueces de la Corte sin acuerdo parlamentario, represión injustificada a trabajadores, entrega de puestos clave a CEOs de corporaciones, persecución a militantes y comunicadores.

Sólo para quien haya creído en el discurso de campaña de Macri (conciliador y de reconocimiento hacia muchas políticas del kirchnerismo) puede resultar sorprendente e inesperado su accionar como presidente. En cambio, para quien recuerde los cientos de vetos siendo Jefe de Gobierno, la represión en el Borda, las aulas container y obstáculos a la inscripción escolar, el contraste entre las políticas orientadas al norte y sur de la ciudad, el cierre de centros culturales, la persecución a personas en situación de calle mediante la UCEP, entre otras... es decir, para quien recuerde los últimos 8 años de Macri, estos 30 días no presentaron grandes novedades. Y mucho menos teniendo en cuenta los referentes económicos del macrismo, responsables directos del saqueo que sufrió la Patria en 2001.

Dado el perfil antipopular de la gestión, el PRO entiende que sólo mediante una inmensa cobertura mediática puede gobernar sin ganarse el repudio de amplios sectores sociales, incluidos muchos de sus propios votantes.

Es por esto que ha empezado a desplegar una política tendiente a acallar toda voz disidente que pudiera presentarse: empezaron por los periodistas de los medios públicos y continuaron por los privados, haciendo que los propios medios de comunicación fueran los que quitaran del aire a valiosos y reconocidos comunicadores.

El paso más grave dado en esa dirección fue el de eliminar el AFSCA por decreto, suspendiendo por ende la aplicación de la ley de servicios de comunicación audiovisual y permitiendo así que Clarín continúe gozando de su posición dominante, monopólica e ilegal.

Se avecinan sin dudas 4 años difíciles para el campo popular, donde será cada vez más importante encontrarnos unidos y organizados en pos de la construcción de un gran espacio que sepa interpretar las demandas de un pueblo que tiene en su memoria reciente el recuerdo de los últimos 12 años, donde aun con todos los errores que debamos asumir, se llevó adelante un modelo de inclusión que generó trabajo, distribución de la riqueza, desendeudamiento, contención social y educación para los más débiles, respeto y reconocimiento de la diversidad (cultural, sexual, étnica) y soberanía nacional ante un mundo cada vez más complejo.

En ese camino arduo pero imposible de no emprender, y en el que seguramente no faltarán dudas e interrogantes, los militantes populares tenemos una certeza ineludible: contamos con la conducción y liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner.

 
NUEVO ENCUENTRO Avellaneda
 
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