18 DE AGOSTO DE 2017 |
Deportes

El seleccionado "Albiceleste" venció 1 a 0 al equipo encabezado por "Tite", en la ciudad australiana de Melborune. El gol fue convertido por Gabriel Mercado, a los 44 minutos de la primera parte.

El encuentro se jugó en el estadio Melbourne Cricket Ground ante más de 95 mil espectadores y gol de la victoria fue señalado por el defensor chubutense Gabriel Mercado, actual jugador del Sevilla español, a los 44 minutos del primer tiempo, en el momento de mejor producción del equipo "albiceleste".

Con ese resultado el elenco argentino dejó sin invicto a Brasil, que había ganado los nueve partidos que jugó desde que asumió Tité como entrenador, el 20 de junio de 2016.

La victoria sirvió para comenzar con buen respaldo el ciclo del santafecino Sampaoli, quien reemplazó en el cargo a Edgardo "Patón" Bauza y tendrá la misión de clasificar a la Argentina para el Mundial de Rusia del año próximo, ya que ese es el real objetivo cuando restan cuatro fechas para concluir las Eliminatorias Sudamericanas.

Además, Argentina igualó en Melbourne el historial con Brasil, ahora con 37 triunfos para cada uno, más 25 empates luego de haberse enfrentado en 99 ocasiones.

El segundo amistoso de Argentina será el martes 13 de junio próximo ante Singapur, sin el capitán Lionel Messi, quien regresará a su país en las próximas horas.

El amistoso en Melbourne dejó claro que Argentina está en formación, pese a que los nombres son casi los mismos que en el ciclo anterior, aunque la idea claramente es otra, mucho más ofensiva, y también que el rival al que enfrentó está más armado y dio ventajas al prescindir de su estrella Neymar, de los probablemente mejores laterales del mundo, el derecho Dani Alves y el izquierdo Marcelo, más Miranda y Marquinhos.

En ese contexto, el equipo de Sampaoli tomó la iniciativa e intentó distribuir la pelota a lo ancho de la cancha con José Luis Gómez y Di María bien abiertos, y más adelantados Lucas Biglia, Ever Banega, Lionel Messi y el cordobés Paulo Dybala, con Gonzalo Higuaín como único punta definido.

La idea inicial de presionar bien arriba para recuperar rápido la pelota que mostró Argentina fue coincidente con la de Brasil, así en el inicio había pocos espacios y Messi, demasiado apretado, no podía marcar diferencias, en un punto que deberá mejorarse sí o sí para que el crack rosarino tenga mayor influencia en el equipo, tanto en el armado como en la definición de las jugadas.

La primera emoción del partido llegó del lado de Argentina a los cinco minutos con un pase entre líneas del cordobés Dybala para Di María, quien estrelló su 'zurdazo' en el palo derecho con el arquero Weverton sin poder llega a la pelota.

Brasil, con mayor precisión en los pases, y también más capacidad para triangular, comenzó a dominar de a poco y tuvo sus ocasiones, primero con un desborde de Coutinho que despejó Otamendi cuando Gabriel Jesús se relamía en el área y luego con una subida de Fagner que Paulinho remató con clase pero por encima del travesaño.

Argentina se diluía en sus buenas intenciones, reflejadas en el trato de la pelota y en la forma (siempre a ras del piso) y la presión alta, pero dejaba espacios atrás y así Brasil tuvo otra ocasión clara con un desborde de William (le ganó la espalda al debutante José Luis Gómez) que no fue gol por poco, ya que llegó justo Biglia para salvar cuando se disponía a anotar Coutinho, quien favoreció el cierre porque demoró el remate.

Así, con Brasil consolidado en su funcionamiento y Argentina con el suyo en construcción, el partido se emparejó hacia el final de la etapa y a los 38 minutos un remate de Di María que Weverton desvió con esfuerzo al tiro de esquina fue la segunda llegada argentina, que repitió a los 42 minutos con otro desborde del ex jugador de Rosario Central que definió Dybala con un 'zurdazo' medido que pasó cerca del ángulo superior derecho cuando no llegaba el arquero brasileño.

El gol de Argentina se produjo sobre el final, a los 44 minutos, con un centro desde la izquierda de Di María que encontró a Otamendi, cuyo cabezazo dio en el palo y Mercado, solo debajo del arco, anotó el primer gol en la era Sampaoli.

En el segundo tiempo, Argentina descansó en la ventaja y armó una línea de cuatro con el ingreso de otro debutante, Nicolás Tagliafico (se integró a Mercado, Maidana y Otamendi, que en la etapa inicial habían jugado con tres en el fondo) y también ingresó el tucumano Joaquín Correa, el ex jugador de Estudiantes de La Plata que fue dirigido por Sampaoli en el Sevilla.

La decisión de Sampaoli fue fuerte, ya que decidió jugar sin delanteros cuando sacó de la cancha a los dos atacantes de la Juventus, Higuaín y Dybala, dejó al equipo a expensas de lo que pueda hacer Messi y el siempre inquieto Di María.

Un remate débil de Correa fue la aproximación más clara de Argentina, que quedó a merced de un Brasil que creció de la mano de Willian y Paulinho, y tuvo tres chances clarísimas para igualar, la última increíble con una acción en la que le pelota pegó dos veces en los palos.

Un error en la salida tras un mal pase de Tagliafico, derivó en Gabriel Jesús en una jugada que no fue gol por poco y un remate de Coutinho fue conjurado por Sergio Romero, cuya figura crecía y crecía.

La más clara fue con un mano a mano de Jesús, quien eludió a Romero y su remate dio en el palo derecho, la pelota derivó en Willian y el suyo dio en el poste izquierdo, hasta que Biglia tomó la pelota y la sacó de la cancha para superar ese momento en que la suerte se alió de los argentinos.

Argentina, ya sin elaboración ni apetito ofensivo, soportó el asedio brasileño hasta el final con la firmeza de "Chiquito" Romero, en una buena señal, mientras que en lo negativo fue que jamás encontró la forma de que Messi se sintiera cómodo y así el crack del Barcelona influyó poco y nada.

El final desató el festejo medido de Argentina, en un partido en el que tuvo como saldo favorable que se le ganó a Brasil, lo que no es poco, aunque quedó claramente expuesto que no siempre podrá sostenerse en Romero y la ayuda de los palos, en un ciclo de Sampaoli que apunta a mantener al equipo en los primeros planos del fútbol mundial.

En el próximo compromiso ante Singapur no estarán Messi, Otamendi y el inexpresivo "Pipita" Higuaín, y habrá que ver si de una vez por todas puede jugar Mauro Icardi, el capitán del Inter de Italia que fue relegado una y otra vez, pero al que Sampaoli citó para que aporte su capacidad en el ataque, una de las grandes falencias del equipo.

Fuente: Télam

El seleccionado albiceleste, sin Lionel Messi ni Carlos Tevez, apabulló a su par boliviano por 5 a 0, con goles de Di María (2) y tres de Agüero, en la previa de la Copa América.

La presentación del seleccionado argentino frente a Bolivia en su despedida antes de meterse de lleno en la Copa América de Chile fue un oasis en medio de este desértico fútbol en el que se instalaron como cactus llenos de espinas la corrupción y la violencia, y todo merced a un público sanjuanino que volcó su aliento al equipo nacional desde la paz que caracteriza a los habitantes de esta provincia.

Por Héctor Roberto Laurada

Es desértica San Juan, el viento Zonda vuelve gris el aire, el Sur hace lo propio, la lluvia es un bien de otros y, sin embargo, su gente cosecha las mejores uvas, fabrica los más deliciosos vinos y respeta, sobre todo, a propios y ajenos.

Por eso el impactante silencio previo al comienzo del partido, sin voces altisonantes ni intenciones más puras que el orgullo de sentirse argentinos, fueron los estandartes que enarbolaron los aficionados locales junto a una inmensa bandera albiceleste con una leyenda publicitaria que bien vale como autorreferencia: una pasión de acero.

Es que el acero no se contamina, como el espíritu deportivo de quienes esta noche alentaron a Argentina, mientras en las altas esferas del mundo del fútbol la corrupción refleja un exhibicionismo que avergüenza, o acá cerca, en el pago chico, el partido más importante, el superclásico Boca-River, no se puede jugar porque alguien, impunemente arroja una sustancia nociva que afecta la salud de los jugadores del equipo rival.

San Juan tiene un equipo en primera división como San Martín, de buena campaña, que juega en un estadio hermoso como el Bicentenario, y una afición que transmite alegría sin desbordes, admiración por el reconocimiento, y siempre el respeto, pero que, a no confundirse, nada tiene que ver con el silencio de los inocentes.

Que bueno sería para el fútbol "de adentro y de afuera" que hubiera "muchos sanjuaninos" en sus filas, para analizar que quizás lo s dirigidos por Gerardo Martino también transmitan sensaciones parecidas y en ese ida y vuelta converjan valores de nobleza que bien pueden coexistir entre ricos y famosos por un lado y humildes y respetuosos por el otro.

Y si no, como se explica que el estadio entero reconociera con un constante "Fideo, Fideo", a Angel Di María, simplemente porque el actual jugador del Manchester United fue también agradecido con Rosita, una abuela sanjuanina que supo cobijarlo en su época de purrete y anoche fue a visitarlo a la concentración.

La humildad de Rosita y Di María convivieron en el lujoso Del Bono Park, lugar de hospedaje del equipo argentino en San Juan, como lo hicieron 15 años atrás bajo otras circunstancias y distintas, muy distintas condiciones a las actuales, obvia y especialmente para el ex Rosario Central y Real Madrid.

Ni los "oles" de la gente sonaron despectivos para los bolivianos cuando la diferencia futbolística y de juego era por demás marcada, porque la acogida que le ofrendaron a los visitantes desde la víspera hasta hoy invalidaba cualquier sospecha en ese sentido.

Y otro privilegio se dio para los sanjuaninos mientras su gobernador, José Luis Gioja saludaba a los jugadores de ambos equipos en el centro del campo de juego, a minutos apenas de que comenzara el juego. Es que el mandatario fue aplaudido por el grupo de aficionados bolivianos presentes en el estadio con una bandera que bien los representaba. Y sí, también había hinchas visitantes. (Télam)

"Eso es lo único que lamento, porque los resultados negativos nunca terminan siendo bien vistos", resaltó Martino. "De todas maneras este partido me gustó más que el anterior frente a Croacia", agregó.

El entrenador del seleccionado argentino Gerardo Martino admitió que no es bueno “perder tanto”, al realizar un balance de lo actuado por el equipo nacional desde que se hizo cargo, cuando al cabo de cinco partidos ganó tres pero sumó dos derrotas, ante Brasil y la de esta jornada frente a Portugal en Old Trafford.

“No es bueno perder tanto. Eso es lo único que lamento, porque los resultados negativos nunca terminan siendo bien vistos”, resaltó Martino ante un puñado de enviados argentinos fuera del vestuario del conjunto albiceleste.

“De todas maneras este partido me gustó más que el anterior frente a Croacia (victoria 2-1 frente a un conjunto juvenil) en Londres, porque se acercó más a lo que pretendemos”, apuntó.

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Martino, confesó que no puede someterse a ninguna manifestación objetiva respecto de una comparación con Cristiano Ronaldo, el estandarte portuguès.

“Debo confesar que Messi es mi debilidad, así que bajo cualquier circunstancia él siempre va a ser el mejor del mundo para mi, porque soy argentino y no puedo separar el sentimiento de la razonabilidad”, remarcó Martino en la conferencia de prensa previa al juego de mañana promocionado como “Galácticos en Manchester”.

“Que lo ubique como extremo derecho en este equipo, algo que solamente hice una vez estando como entrenador de Barcelona, y sin los mejores resultados, no es algo que lo limite, porque para él esa no será una posición fija, sino un punto de partida para que encuentre en la cancha el lugar que le siente más cómodo”, advirtió.

En el encuentro de prensa internacional más importante de esta gira el “Tata” le respondió a Télam que enfrentar “a rivales de primer nivel mundial como Portugal en este momento inicial de afianzamiento de la idea de juego, es una buena decisión porque permite sacar las mejores conclusiones”.

“Creo que Croacia también lo fue, pero lo que no se puede prever es que ellos tuvieran que presentar un equipo alternativo porque cuatro días después tenían que jugar un partido clave por la clasificación a la Eurocopa con Italia”, argumentó.

“En cambio para marzo los adversarios que se elegirán serán sudamericanos, ya pensando en la Copa América de Chile”, destacó.

Martino llegó a Old Trafford desde Carrington Park, el viejo predio de entrenamiento de Manchester City, donde el conjunto albiceleste realizó su último entrenamiento en suelo inglés con un breve encuentro ante un equipo sub 17 del club local, en el que se ratificó la formación anunciada desde el viernes.

“Siempre genera cosas buenas jugar aquí, en semejante estadio, pero a mi lo que más me preocupa es el funcionamiento de mi equipo, que puede rendir de acuerdo con las circunstancias y, fundamentalmente, que gane”, resaltó el “Tata”.

“Lo que se busca está claro, pero si debo tomar algo de otros equipos, solamente puedo hacerlo de aquellos que dirigí, como Barcelona, el seleccionado de Paraguay o Newell’s, porque de los demás me resulta difícil concretar conceptos”, estableció.

El tema de las individualidades, sobre todo por el lugar, Manchester United, obligó a una referencia tangencial sobre Angel Di María, de quien dijo que es “un top del mundo“, al tiempo que apreció como “más lógico este momento” en el equipo dirigido por el holandés Louis Van Gaal, sin tanto lucimiento, “que aquel fabuloso del comienzo, porque como recién llegado que es, necesita un proceso de conocimiento y entendimiento con sus compañeros”.

“Acá, en el seleccionado, va a jugar como extremo izquierdo, pero él también es un jugador maravilloso moviéndose desde más atrás o por el otro carril”, argumentó.

Acto seguido Martino viró hacia un ex compañero de Di María en Real Madrid, el portugués Cristiano Ronaldo, respecto de quien dijo que no lo van “a presionar especialmente, sino a ocuparle los espacios para que no pueda recibir libre y aprovechar su pegada cerca del área”.

Finalmente apuntó al futuro mediato e inmediato al reseñar que al regresar a Argentina el jueves próximo volverá a ver “el campeonato local”, él y sus colaboradores, lamentando por extensión que el próximo encuentro con el grupo tendrá lugar “recién en marzo del año que viene”, en una nueva gira “que, como esta, sirven mucho”, aún cuando sean tan espaciadas.

Télam

 

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