27 DE JULIO DE 2017 |
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El gobierno de Estados Unidos que desde el viernes encabeza el presidente Donald Trump decidió aplazar por 60 días la decisión final para admitir el ingreso de limones procedentes de Argentina, una medida que había sido dispuesta por la anterior gestión de Barack Obama, de acuerdo con un comunicado del Departamento de Agricultura de ese país.

Luego de que la administración de Donald Trump decidiera posponer el ingreso de cítricos por 60 días, el secretario de Relaciones Internacionales de Tucumán, Jorge Neme, dijo que "no hay razones para suspender la apertura del mercado de limones de Estados Unidos".

"No hay motivos para suspender la apertura, hay que ver muchas cosas, pero tenemos una regla aprobada y establecida", dijo Neme en diálogo con Télam.

El funcionario recordó que se trata de "una medida general que suspende por 60 días todos los trámites en curso en relación con las cuestiones que estaban sujetas a procesos de habilitación; en su momento (Barack) Obama hizo lo mismo, es usos y costumbres cada vez que llega una nueva administración".

Para Neme, la medida tomada por la administración de EEUU "es un paréntesis, que por ahora significa que en en lugar del 25 de enero, las exportaciones se abrirán el 25 de marzo".

Consultado por la posibilidad de que la decisión se extienda en el tiempo, Neme consideró que "para que se suspenda definitivamente deberían cambiar el protocolo sanitario y dar de baja lo que se acordó, lo que no es tan fácil".

Esta mañana se conoció que el gobierno de los Estados Unidos decidió suspender por 60 días el ingreso de limones procedentes de Argentina, de acuerdo con un comunicado del Departamento de Agricultura de ese país.

La CIA delineó, luego del inicio de la guerra de Malvinas, en 1982, un plan secreto destinado a entregar las islas a Argentina, y ofrecerles a sus habitantes trasladarse a Escocia o convertirse en ciudadanos argentinos, según revela un documento desclasificado del organismo estadounidense.

El plan de Estados Unidos preveía un plazo de tres años para que los habitantes de las Islas Malvinas optaran por “permanecer en las Islas” o trasladarse a un área de jurisdicción británica, ya sea en el Reino Unido o "en otros lugares bajo soberanía británica”.

Además, el documento que reflejaba la propuesta de la central de inteligencia estadounidense -titulado “Solución a la crisis de las Islas Malvinas" - preveía el otorgamiento de un “subsidio de reubicación de 100 mil dólares por persona”.

La iniciativa, revelada por el diario británico Daily Mail en su edición de hoy, fue elaborada por el entonces titular de la CIA, Henry Rowen, y enviada al director de planificación del Departamento de Estado, Paul Wolfowitz. director de planificación del Departamento de Estado.

Según pudo constatar Télam de la lectura del texto, incluido entre los 12 millones de documentos desclasificados y publicados esta semana en el sitio web de la CIA, Rowen consideraba “probable” que, a la luz de las opciones ofrecidas, “muchos residentes” encontraran "incentivo” para trasladarse a otro lugar, “tal vez Escocia u otros donde las condiciones pueden ser similares a las Islas Malvinas”.

Además, el plan contemplaba que los kelpers que no quisieran trasladarse a otro lugar estarían "libres de permanecer y convertirse en ciudadanos argentinos” una vez cumplido el plazo de los tres años que se les fijaba para que se decidieran por una opción.

La propuesta de la CIA tenía cuatro "elementos esenciales": "El cese de las hostilidades y prevención de hostilidades inminentes; una penalidad apropiada contra los argentinos por haber usado la fuerza armada para una disputa internacional; el regreso de las islas a soberanía argentina, y la adecuada protección de las preferencias culturales y políticas de los residentes británicos de las Malvinas".

Entre los "principales elementos de la solución" puntualizados por Rowen en la comunicación oficial de la CIA, el primero era que "todas las fuerzas armadas argentinas se retirarán inmediatamente de Malvinas" y que "la flota británica deberá dar la vuelta y regresar a sus posiciones normales".

El segundo elemento establecía que se creará "un enclave en Malvinas donde se instalará un residente argentino (no un gobernador, ni un embajador) y un equipo, que proveerá información a los residentes en Malvinas" y que "ese enclave será un área de soberanía argentina donde flameará la bandera argentina, y regirá la ley argentina".

En ese marco, siempre según la propuesta de la CIA, el representante argentino tendría "inmunidad diplomática".

El tercero de los ítems marcaba que Gran Bretaña "mantendría la administración por "tres años", a excepción del enclave argentino.

"Por un período de tres años, los habitantes de las Malvinas tendrán la chance de considerar si se quedan en las islas, o si desean relocalizarse en otra área de jurisdicción británica, ya sea en el Reino Unido o en otro lugar bajo soberanía británica", señalaba el documento en su punto número cuatro.

Los 100.000 dólares de subsidio que proponía otorgar a los que decidieran mudarse, serían pagados -según lo delineado por Rowen- "50 y 50 entre los gobiernos argentino y británico".

En el quinto punto, la propuesta de la CIA proponía que "después de tres años, las islas se transformarían en argentinas".
La agencia de inteligencia estadounidense proponía, en el punto seis del documento, una indemnización argentina a los británicos: "La Argentina pagará una adecuada indemnización al Reino Unido por todo el daño causado por sus fuerzas invasoras", indicaba la iniciativa.

"La Argentina pagará una compensación al Reino Unido por las propiedades de los ciudadanos británicos o del gobierno británico en las Malvinas, incluyendo cualquier inversión en tierras y estructuras, que permanecerán en Malvinas después de tres años", aseveró.

Los montos de esas compensaciones establecidas en el punto seis "serán determinadas por un panel arbitral compuesto por tres países, por ejemplo, Malta, Austria y Finlandia; o Malta, Suiza y Austria, o algo similar".

Ese pago que se debía establecer "será pagado por la Argentina a Gran Bretaña en diez años y en cuotas iguales", establecía la propuesta revelada hoy, en el inicio del año en el que se cumplirá el 35to aniversario del conflicto bélico.

El punto siete de la propuesta sugería ideas para la explotación petrolífera en las islas. "En el caso de los depósitos de petróleo que sean encontrados en la zona económica exclusiva de 200 millas alrededor de las islas, la explotación será por un 'joint venture' entre el Reino Unido y la Argentina, con costos y beneficios compartidos cincuenta y cincuenta", puntualizaba el texto de la CIA.

El octavo es el último punto de la propuesta que Rowen le envió a Wolfowitz. Ese ítem establece que "la administración" del acuerdo y su "interpretación" será potestad "del panel arbitral de tres países", cada uno de los cuales debía enviar un representante a las islas "para implementar este acuerdo".

El trío de países, al terminar su trabajo, debía "enviar un reporte a la Argentina, al Reino Unido y a la Secretaría General de las Naciones Unidas".

Fuente: Télam

Chery, Lifan, Geely y Great Wall tienen como objetivo anual ganar el 2% del mercado nacional con modelos chicos a precios por debajo de los $ 200.000. También ofrecerán autos tipo sedan y utilitarios deportivos.

Por Fernando Fideleff

Cuatro marcas que importan autos de China proyectan alcanzar en 2017 un 2% de un mercado total estimado en 750.000 unidades y de esa proyección surge la cifra de 15.000 unidades.

Las marcas Chery, Lifan, Geely y Great Wall, apuntan a apoderarse del segmento de autos más chicos sobre la base de modelos con precios por debajo de los $200.000, aún pagando el 35% de arancel por tratarse de vehículos de extra-zona del Mercosur.

 Esta semana, los representantes locales de Geely realizaron el lanzamiento de la marca en la Argentina en un local ubicado en la zona de Costanera Norte, Capital Federal.

Allí se exhibieron sus modelos LC y LC Cross, para el segmento de los "city cars", con motores nafteros de 1.3 litros y 85 caballos de fuerza, por debajo de los $ 200.000, así como dos variantes del Geely 515, de 4 y 5 puertas, y el Emgrand con un propulsor de 1.8 litros y 140 caballos de potencia, todos fabricados en China.

Federico Mayora, gerente general de Geely Argentina, detalló a Télam que "la marca está presente en Chile, Perú, Paraguay, Colombia y Uruguay, y ahora la Argentina, donde vamos a contar con una red de diez concesionarios ubicados en Capital Federal, Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Salta, Santa Fe, Misiones y La Rioja".

La empresa proyecta abrir otros tres locales de venta en el próximo mes de marzo con lo que alcanzarán 15 concesionarios y 18 puntos de venta. "Nuestro objetivo -agregó Mayora-, es llegar a ser la marca de origen chino con más venta en el país".
Los voceros de las marcas chinas que comercializan autos en el país coinciden que el 2016 cerrará con una venta por encima de las 7.500 unidades, algo más del 1% del mercado local.

Dentro de este escenario, la marca Chery es la que lidera el segmento con más de 5.000 unidades.

En la presentación del modelo Tiggo5 en el país, Diego Pizzichini, gerente de márketing de Chery Argentina, señaló a Télam que "tenemos buenas expectativas con este utilitario deportivo, pero el año que viene vamos a atacar el segmento de los autos chicos y más económicos para lograr volumen. Además, vamos a completar la gama con el sedán Arrizo 7. Esperamos un crecimiento del 25% en nuestras ventas para 2017", añadió.

Desde Lifan, las estimaciones comerciales a futuro son optimistas. Acaban de lanzar al mercado el modelo Fosion Cargo, un furgón urbano equipado con un motor naftero de 1.3 litros y 92 CV, que se suma a su gama compuesta por los modelos de auto X60 y X50.

Paula Cavicchioli, directora general de Lifan Argentina, afirmó que "este año vamos a vender más de 500 unidades. Creemos que podemos duplicar esa cifra en 2017 por la conveniente relación precio/producto de nuestros modelos".

La CEO local de Lifan agregó que "los vehículos que se producen en China llegan con precios muy competitivos, por lo que considero que en los próximos meses se van a sumar más marcas asiáticas al mercado local".

Y entre las marcas chinas que arribaron al país en las últimas semanas también se encuentra Foton, cuyos operadores locales iniciaron ya la preventa de su modelo Tunland, una pick up mediana con transmisión 4x4.

Con sede en Beijing, China, la Beiqi Foton Motor Corporation Limited fabrica más de 8 millones de unidades al año con una gama que incluye camiones, furgones, pick ups y buses.

Además, cuenta con 24 plantas en Asia y representaciones comerciales en Japón, Alemania, Taiwán, India y Rusia. En América Latina, en tanto, está presente en Uruguay, Paraguay, Chile, Perú, Bolivia y Argentina.

La expectativa para el primer trimestre de 2017 está centrada en Great Wall, marca de origen chino que llegará al país de la mano del empresario Manuel Antelo, ex-propietario de Renault Argentina en la década del '90.

En la actualidad, Antelo es dueño de las importadoras de Renault y Nissan en Uruguay, conserva la firma Car One en la Argentina y es el CEO del Grupo Piaggio, que representa a las marcas Vespa, Piaggio, Aprilia y Guzzi.

Fuente: Télam

El prestigioso BBC Mundo alerta sobre un triste final para el gobierno de Macri. Podría volverse a los escenarios del pasado.

Por Daniel Pardo
danielpardobbc

En Argentina, un grupo cada vez más grande y diverso de economistas y políticos muestran preocupación por los niveles inéditos de endeudamiento a los que ha llegado el gobierno de Mauricio Macri, a un mes de cumplir un año en el poder. Saben que se va a quedar sin dinero para pagar a los emisores de deuda.

Este nerviosismo contrasta con el entusiasmo que se siente en algunos círculos y medios de comunicación, que celebran con frases como “no terminamos como Venezuela” el viraje de las políticas “populistas” del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.Con el cambio de forma y algunas medidas concretas –como ajustar tarifas de servicios públicos, negociar con la oposición y buscar más transparencia en las cifras– Macri logró generar la suficiente confianza interna y externa para pagar una deuda de US$ 9.300 millones con tenedores de bonos.

Con eso, Argentina volvió a los mercados internacionales después de 15 años. Y sí que lo ha aprovechado.

En estos 11 meses, gobierno, provincias y bancos argentinos han recibido US$40.000 millones en préstamos, con lo que la deuda pública queda en cerca de US$200.000 millones, que representan casi el 30% del Producto Interno Bruto (PIB).

Los números son alarmantes para algunos economistas; no por lo que revelen en sí, porque a niveles latinoamericanos Argentina sigue siendo uno de los países menos endeudados.

Lo que temen, más bien, es que la llamada “lluvia de dólares” pueda echar para atrás todo lo “bueno” que consideran se ha hecho para bajar la inflación, reducir el déficit y recuperar el crecimiento.

El mayor reto de Macri es lograr un ajuste profundo de las políticas públicas que permita equilibrar las cuentas sin que esto le torne el país en un mar de protestas.
Los traumas del pasado

El temor tiene el trasfondo en experiencias anteriores, cuando un alto déficit fiscal se financió con emisión de deuda sin la resolución estructural de la manera como Argentina paga sus cuentas.

Pasó, guardadas las proporciones, en 2001, cuando el esquema de financiamiento internacional se cerró de repente en medio de una profunda crisis política y económica que terminó en el famoso “corralito” (la restricción de los depósitos bancarios) y en una explosión social que dejó 39 muertos.

Pasó, también, en 1989, cuando varios planes gubernamentales para contener la inflación usando préstamos para financiar el déficit no funcionaron y se creó un ambiente de incertidumbre que disparó la fuga de capitales, generó hiperinflación y aceleró la salida del poder del entonces presidente, Raúl Alfonsín.

Y pasó durante el régimen militar en 1979, cuando el gobierno de facto hizo varias minidevaluaciones sin reducir el gasto y no pudo contener la pérdida de reservas, lo que obligó a hacer una devaluación traumática y llegar, una vez más, a rozar la hiperinflación.

Argentina, en su nueva etapa, ha recibido apoyo de varios frentes, entre ellos de Estados Unidos: Barack Obama y el Secretario del Tesoro, Jack Lew (foto), estuvieron en Argentina, en un gesto de aprobación.

Los argentinos saben del riesgo que implica emitir deuda, un mecanismo de financiación que en teoría es necesario y todos los gobiernos del mundo utilizan.

No en vano la deuda es uno de los aspectos que más utiliza la expresidenta Cristina Fernández, que representa a una facción importante de la oposición, para criticar a Macri.

“¿Adivinen quién lo va a pagar?”, se preguntó en una reciente intervención difundida en las redes sociales.

“No va a ser la banca extranjera, no va a ser el gobierno; van a ser los millones de argentinos y argentinas”.

Por qué puede ser un problema

Por mucho que sean críticos de Cristina Fernández, algunos analistas que cuestionan el endeudamiento del gobierno Macri comparten la preocupación de la exmandataria.

Aunque los analistas dicen que el ajuste no se ha hecho, el aumento de las tarifas de servicios públicos fue traumática para muchos argentinos, que viven con una inflación del 40% anual.

Y, en términos generales, lo explican así: los préstamos que ha recibido el gobierno no se están gastando en planes a largo plazo que puedan generar el dinero para cancelar esa deuda, sino en pagos de caja menor, reducción del déficit fiscal y aumento de las reservas internacionales.

La pregunta es qué va a pasar con la deuda y el gasto del gobierno el próximo año.

Los expertos consultados por BBC Mundo explican que las inversiones mixtas y privadas de hasta US$50.000 millones que Macri dice haber consolidado no son del todo directas y son consideradas “inversiones golondrina”.

En otras palabras, son capitales que pueden volver a salir del país en cualquier momento de incertidumbre o crisis internacional.

Macri ha mantenido los altos niveles de gasto público del gobierno anterior, en parte debido a la presión que ejercen sindicatos y gremios y en parte, aseguran analistas, porque en 2017 habrá elecciones legislativas.

Argentina tiene uno de los niveles más altos de gasto público de la región, que en un 80% se destina a servicios sociales (salud, educación o vivienda) y económicos (infraestructura, fomento o transferencias).

Si el gobierno sigue gastando más de lo que tiene, coinciden los especialistas, tarde o temprano, de una u otra manera, se va a quedar sin dinero para pagar a los emisores de deuda.

Y, con eso, podría volverse a los escenarios del pasado.

BBC Mundo habló con el Ministerio de Hacienda y Finanzas en busca de un comentario para este artículo, pero no obtuvo respuesta concreta hasta el momento de publicación.

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