22 DE AGOSTO DE 2017 |
Deportes

El prestigioso BBC Mundo alerta sobre un triste final para el gobierno de Macri. Podría volverse a los escenarios del pasado.

Por Daniel Pardo
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En Argentina, un grupo cada vez más grande y diverso de economistas y políticos muestran preocupación por los niveles inéditos de endeudamiento a los que ha llegado el gobierno de Mauricio Macri, a un mes de cumplir un año en el poder. Saben que se va a quedar sin dinero para pagar a los emisores de deuda.

Este nerviosismo contrasta con el entusiasmo que se siente en algunos círculos y medios de comunicación, que celebran con frases como “no terminamos como Venezuela” el viraje de las políticas “populistas” del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.Con el cambio de forma y algunas medidas concretas –como ajustar tarifas de servicios públicos, negociar con la oposición y buscar más transparencia en las cifras– Macri logró generar la suficiente confianza interna y externa para pagar una deuda de US$ 9.300 millones con tenedores de bonos.

Con eso, Argentina volvió a los mercados internacionales después de 15 años. Y sí que lo ha aprovechado.

En estos 11 meses, gobierno, provincias y bancos argentinos han recibido US$40.000 millones en préstamos, con lo que la deuda pública queda en cerca de US$200.000 millones, que representan casi el 30% del Producto Interno Bruto (PIB).

Los números son alarmantes para algunos economistas; no por lo que revelen en sí, porque a niveles latinoamericanos Argentina sigue siendo uno de los países menos endeudados.

Lo que temen, más bien, es que la llamada “lluvia de dólares” pueda echar para atrás todo lo “bueno” que consideran se ha hecho para bajar la inflación, reducir el déficit y recuperar el crecimiento.

El mayor reto de Macri es lograr un ajuste profundo de las políticas públicas que permita equilibrar las cuentas sin que esto le torne el país en un mar de protestas.
Los traumas del pasado

El temor tiene el trasfondo en experiencias anteriores, cuando un alto déficit fiscal se financió con emisión de deuda sin la resolución estructural de la manera como Argentina paga sus cuentas.

Pasó, guardadas las proporciones, en 2001, cuando el esquema de financiamiento internacional se cerró de repente en medio de una profunda crisis política y económica que terminó en el famoso “corralito” (la restricción de los depósitos bancarios) y en una explosión social que dejó 39 muertos.

Pasó, también, en 1989, cuando varios planes gubernamentales para contener la inflación usando préstamos para financiar el déficit no funcionaron y se creó un ambiente de incertidumbre que disparó la fuga de capitales, generó hiperinflación y aceleró la salida del poder del entonces presidente, Raúl Alfonsín.

Y pasó durante el régimen militar en 1979, cuando el gobierno de facto hizo varias minidevaluaciones sin reducir el gasto y no pudo contener la pérdida de reservas, lo que obligó a hacer una devaluación traumática y llegar, una vez más, a rozar la hiperinflación.

Argentina, en su nueva etapa, ha recibido apoyo de varios frentes, entre ellos de Estados Unidos: Barack Obama y el Secretario del Tesoro, Jack Lew (foto), estuvieron en Argentina, en un gesto de aprobación.

Los argentinos saben del riesgo que implica emitir deuda, un mecanismo de financiación que en teoría es necesario y todos los gobiernos del mundo utilizan.

No en vano la deuda es uno de los aspectos que más utiliza la expresidenta Cristina Fernández, que representa a una facción importante de la oposición, para criticar a Macri.

“¿Adivinen quién lo va a pagar?”, se preguntó en una reciente intervención difundida en las redes sociales.

“No va a ser la banca extranjera, no va a ser el gobierno; van a ser los millones de argentinos y argentinas”.

Por qué puede ser un problema

Por mucho que sean críticos de Cristina Fernández, algunos analistas que cuestionan el endeudamiento del gobierno Macri comparten la preocupación de la exmandataria.

Aunque los analistas dicen que el ajuste no se ha hecho, el aumento de las tarifas de servicios públicos fue traumática para muchos argentinos, que viven con una inflación del 40% anual.

Y, en términos generales, lo explican así: los préstamos que ha recibido el gobierno no se están gastando en planes a largo plazo que puedan generar el dinero para cancelar esa deuda, sino en pagos de caja menor, reducción del déficit fiscal y aumento de las reservas internacionales.

La pregunta es qué va a pasar con la deuda y el gasto del gobierno el próximo año.

Los expertos consultados por BBC Mundo explican que las inversiones mixtas y privadas de hasta US$50.000 millones que Macri dice haber consolidado no son del todo directas y son consideradas “inversiones golondrina”.

En otras palabras, son capitales que pueden volver a salir del país en cualquier momento de incertidumbre o crisis internacional.

Macri ha mantenido los altos niveles de gasto público del gobierno anterior, en parte debido a la presión que ejercen sindicatos y gremios y en parte, aseguran analistas, porque en 2017 habrá elecciones legislativas.

Argentina tiene uno de los niveles más altos de gasto público de la región, que en un 80% se destina a servicios sociales (salud, educación o vivienda) y económicos (infraestructura, fomento o transferencias).

Si el gobierno sigue gastando más de lo que tiene, coinciden los especialistas, tarde o temprano, de una u otra manera, se va a quedar sin dinero para pagar a los emisores de deuda.

Y, con eso, podría volverse a los escenarios del pasado.

BBC Mundo habló con el Ministerio de Hacienda y Finanzas en busca de un comentario para este artículo, pero no obtuvo respuesta concreta hasta el momento de publicación.

Con goles de Messi, Pratto y Di María, el equipo de Bauza derrotó 3 a 0 al de Pekerman en San Juan por las Eliminatorias sudamericanas y, por la victoria de Chile, está en zona de repechaje.

Argentina fue más "Messidependiente" que nunca, o si se recupera el análisis de las razones por las que también está hoy en zona de repechaje, en realidad como siempre, porque su incidencia en la mejoría del equipo nacional y la generación de las condiciones para llegar al triunfo fueron absolutas.

Es que si Argentina fue muy diferente a la que deambuló hace cinco días por el estadio Mineirao ante Brasil (0-3) fue pura y exclusivamente por lo que hizo su capitán, que abrió el camino al triunfo con un golazo espectacular de tiro libre, calcado del segundo con el que Argentina goleó por 4 a 0 a Estados Unidos en la semifinal de la Copa América Centenario jugada en Houston.

Y después hubo dos genialidades en las que mezcló su inconmensurable talento con una entrega conmovedora que lo llevó a recuperar una pelota sobre la línea de fondo colombiana para luego habilitar al cuestionadísimo Angel Di María, que cerró el score para una noche "perfecta" después de dos derrotas consecutivas sin tocar la red adversaria (la última vez de local fue 0-1 frente a Paraguay en Córdoba).

En medio de esos dos gritos hubo otro en el que desequilibró por izquierda y le 'ubicó' la pelota en la cabeza a Lucas Pratto para que el delantero del Atlético Mineiro cruzara el frentazo para la segunda conquista argentina.

En medio de esos tres gritos "cuyanos" hubo un partido que se jugó al ritmo de 'Lío', quien con su accionar potenció al resto de sus compañeros, contagió fervor con pensamiento, y de allí al triunfo hubo un paso, porque el resto lo hizo la tibieza de una Colombia que nunca estuvo en partido, y en eso también tuvo que ver el capitán argentino.

Es que hasta las decisiones del entrenador Edgardo Bauza se rodearon de oropeles que hasta ayer estaban enterrados en lo más profundo de la credibilidad con la que había llegado para reemplazar a Gerardo Martino hace seis partidos nada más, de los que Argentina había perdido dos (Paraguay y Brasil), dos empates (Venezuela y Perú) y también dos triunfos (el debut de su ciclo con Uruguay, también 1-0 con gol de Messi, y el de esta noche).

Es que el 'Patón' sentó a su lado en el banco a Gonzalo Higuaín y Sergio Agüero juntos, ni más ni menos, eligiendo a Pratto para ser el único punta en su preferido sistema 4-2-3-1, mantuvo a Di María y le devolvió a Gabriel Mercado la titularidad que tras la salida del 'Tata' Martino había perdido a manos de Pablo Zabaleta.

Pratto y Di María fueron los autores de los dos últimos tantos, el lateral derecho de Sevilla, de España, clausuró su costado aún resignando proyecciones, y el resto cumplió.

Javier Mascherano exhibió prolijidad para recuperar y tocar, cualidades que había perdido en los últimos encuentros, correctamente secundado por Lucas Biglia "como antes", respaldados por una zaga central que no mostró fisuras y solamente se vio inquietada por el juego aéreo de Radamel Falcao García.

Pero como ocurrió en la clasificación para Brasil 2014 con Alejandro Sabella como técnico, y como sucedió en la primera rueda de esta misma eliminatoria con Martino, el seleccionado colombiano fue el rival justo para empezar una remontada luego de pasar momentos de apremio e inconstancia.

En esas dos oportunidades esas victorias por 2-1 y 1-0, respectivamente, llegaron como visitante, a la inversa de esta noche, pero aquellos duendes resucitadores volvieron a aparecer por San Juan, empujando a delanteros y volantes argentinos a realizar una presión alta como las que les inculcaba el 'Tata' en los mejores momentos de su gestión.

Pero sobre ellos estuvo el duende mayor, ese que no se viste de verde sino de celeste y blanco cada tres o cuatro meses y de rojo y azul todas las semanas. Ese que le devolvió la sonrisa al hincha argentino y comandó el enojo del plantel para con algún sector de la prensa. Ese que se pone la cinta de capitán como en el barrio, porque es el que mejor juega a la pelota, pero también porque su liderazgo se manifiesta cuando y donde hace falta. Ese que siente la camiseta argentina como pocos aunque no cante el Himno Nacional.

Ese no es otro que Messi. Y sin él, quedó demostrado anoche, difícilmente Argentina pueda ir a Rusia en 2018. El problema será cuando él ya no esté.

Fuente: Télam

El Gobierno argentino eximió del requisito de visa a canadienses que ingresen al país por motivo de negocios, con carácter transitorio, a partir del 1 de diciembre de 2016.

Así lo dispuso la Resolución 540 - E/2016 del Ministerio del Interior, publicada este miércoles en el Boletín Oficial, con el objetivo de facilitar la realización de negocios, promoviendo inversiones y así fomentar las relaciones económicas y comerciales con Canadá.

Y además con el fin de fortalecer las relaciones bilaterales con Canadá tendientes a impulsar el comercio y el turismo, coadyuvando a la creación de un marco propicio para incentivar actividades culturales, científicas, tecnológicas y económicas.

La resolución lleva la firma del ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

    

El equipo "albicelste" perdió 3 a 0 con el pentacampeón en Belo Horizonte por los goles de Coutinho y Neymar y Paulinho en el complemento, por la fecha 11 de las Eliminatorias.

Los goles del conjunto dirigido por Tite fueron convertidos por Philippe Coutinho, Neymar, la gran figura del superclásico sudamericano, y Paulinho, en el cotejo que fue controlado por el chileno Julio Bascuñán.

El camino de la Argentina en las Eliminatorias encuentra obstáculos cada vez más grandes debido a un rendimiento flojo, colectivo e individual. El conjunto albiceleste está en el sexto puesto en la tabla de posiciones, con 16 puntos, lugar que mantuvo por el éxito de Perú como visitante ante Paraguay (15).

Argentina fue un equipo superado en la cancha, apático, sin resolución y sin ideas. Messi-dependiente, en el crack rosarino tampoco no encontró la solución, porque si se compara a las dos grandes estrellas de la noche, Neymar le sacó una enorme distancia.

El astro brasileño tuvo socios en la cancha, y Messi, más allá de su actuación decepcionante, cuando levantó la cabeza no encontró a Ángel Di María, que cada partido juega peor, Higuaín o Biglia.

El equipo de Edgardo Bauza, en la húmeda noche de Belo Horizonte, intentó ser protagonista, con el auxilio de Enzo Pérez y Javier Mascherano para equilibrar el mediocampo, pero la intención duró unos minutos y solo le generó peligró al rival con un disparo de media distancia de Lucas Biglia (22min).

En cuanto Brasil encontró espacios, lastimó a la Argentina. Con Neymar, armó un ataque peligroso, veloz y contundente.
Los goles de Coutinho, de brillante definición al ángulo tras quitarse con facilidad la marca de Nicolás Otamendi, y de Neymar, con una escapada a espaldas de toda la defensa en el pase de Gabriel Jesús, dieron cuenta de la diferencia entre los equipos, con Brasil mostrando pocos toques, pero sí una idea y decisión.

El partido se terminó en ese primer tiempo más allá de que Argentina esbozó una leve recuperación con el cambio del 4-4-2 al 4-3-1-2 y con el ingreso de Sergio Agüero para acompañar al solitario Gonzalo Higuaín. El 'Kun', como pudo, se las rebuscó para ofrecerle resistencia a la defensa brasileña.

A todo esto, Messi, fastidioso, vio cómo la pelota pasó de un costado a otro y cómo Brasil se agrandaba con la batuta de Neymar y la compañía en juego asociado de Dani Alves, Coutinho, Paulinho, Gabriel Jesús y Renato Augusto. Luego, los ingresos de Roberto Firmino (tuvo el gol en dos ocasiones) y Douglas Costa, incluso aceleraron la diferencia en el juego.

La tercera conquista del "pentacampeón", en los pies de Paulinho, quien antes estuvo cerca de convertir de no haber sido por la salvada en la línea de Pablo Zabaleta (9min), dejó en ridículo al equipo que por entonces deambulaba perdido en la cancha, partido, quebrado, con flojas respuestas en el medio y en especial en la zaga central; ambos finalizaron amonestados.

El final fue triste para el seleccionado de Bauza que escuchó el "Oleeeeé" de la multitud que se dio cita en el Mineirao en una goleada que parece haber cicatrizado la gran herida del 7 a 1 ante Alemania en el último campeonato del mundo.

Lo que sigue para la Argentina, que lleva cuatro partidos sin éxitos (dos empates y dos derrotas) será ante Colombia (18), el próximo martes en San Juan, en otra prueba de fuego, no solo para el equipo, sino también para el propio entrenador, Bauza, cuyo margen se achica cada vez más.

Síntesis

Brasil: Alisson, Daniel Alves, Miranda, Marquinhos y Marcelo; Fernandinho, Paulinho y Renato Augusto; Philippe Coutinho, Gabriel Jesus y Neymar. DT: Tite

Argentina: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Nicolás Otamendi, Ramiro Funes Mori y Emmanuel Mas; Enzo Pérez, Javier Mascherano, Lucas Biglia y Ángel Di María; Lionel Messi y Gonzalo Higuaín. DT: Edgardo Bauza

Goles: en el primer tiempo, 24min. Coutinho y 45min. Neymar (B). En el segundo tiempo, 13min. Paulinho (B)

Cambios: en el segundo tiempo, Sergio Agüero por Pérez (A); 25min. Ángel Correa por Di María (A); 37min. Firmino por Gabriel Jesús (B); y 40min. Douglas Costa por Coutinho (B); 42min. Thiago Silva por Miranda (B).

Amonestados: Marcelo, Fernandihno (B); Funes Mori, Otamendi, Biglia (A)

Árbitro: Julio Bascuñán

Estadio: Mineirao (Belo Horizonte)

Fuente: Télam

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