27 DE JULIO DE 2017 |
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Sus palabras se escuchan en simultáneo con las versiones sobre la existencia de una carta de la ex primera mandataria Crsitina Fernández de Kirchner -que el empresario desmiente- y de varias presentaciones ante la Justicia de sus abogados en las que se trasluce la intención de un "contraataque".

"Todo lo que yo le digo está en el expediente. Primero, nosotros no somos ningunos ladrones. No me dieron ninguna obra por izquierda. No me dieron, como sucede con otras empresas, obras en compulsas de precios o por invitación. Todas las obras que yo tengo fueron adjudicadas a través de licitaciones públicas en donde todo el mundo se podía presentar", alerta.

El empresario, detenido por lavado de dinero, afirmó sentirse “entregado” por la ex presidenta, al tiempo que señaló que “todo el mundo” lo usó de “forro” porque pretenden que “el hilo se corte” con su acusación, durante una entrevista que concedió al portal Infobae en el penal de Ezeiza

“Acá se limpiaron el culo conmigo porque el hilo se tiene que cortar en Báez. No puede seguir para arriba. Porque a mi no me dieron el volumen de dinero que dicen que me dieron. ¿Porqué no se publicó la auditoría que mandó a hacer Vialidad Nacional donde todas nuestras obras están correctas?”, se interrogó Báez desde la cárcel.

En otro orden, Báez afirmó que quienes lo sindican como “testaferro” de Néstor Kirchner “nunca conocieron” al ex-presidente, a quien describe como alguien que “no soltaba una moneda”.

“Néstor no largaba una moneda. ¿Creen que me van a dar plata de ellos para manejar? No me hagan reír. Los Kirchner no hicieron la plata conmigo ni me la dieron para que se las maneje yo”, recalca Báez.

Asimismo, aclara que era amigo de Néstor, pero no de Cristina, y sugirió que durante la gestión de la exmandataria “se gastó todo lo que tenía”.

Báez asegura sentirse “condenado de ante mano” y se queja de que los medios “no tomen la verdad” de su versión por “temor a que se destape una olla”.

“La Cámara de la Construcción era la que fijaba el presupuesto de las obras públicas que se ejecutaron. Nadie miró eso”, se lamenta. 

-¿Habla del ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Juan Chediack)?

-"Sí. Exactamente. Toda la obra pública que se licitó del Plan Federal de Obra Pública durante el gobierno de Cristina se manejó con la Cámara de la Construcción. Ellos saben perfectamente. Aún más: se regionalizó la distribución de la obra pública, porque no querían que empresas como las nuestras vinieran a competir a Buenos Aires si no era en UTE que ellos mismos fijaban. Eso pasó. Y el señor Casanello no quiere investigar estas cosas. Esa imputación de sobreprecios en la obra pública no está en el expediente. Eso lo hizo mediáticamente porque mediáticamente es lo que nos condena socialmente. Porque ahí dice que nosotros robamos, ahí dice que nosotros tenemos sobreprecio en la obra pública, ahí dice que todo lo que es -cómo se le llama, la palabra justa para no equivocarme- re-determinaciones de precios, son todas legislaciones y fórmulas matemáticas que se le aplican y nosotros no somos los que lo aplicamos, lo aplica el Estado".

"Todo el mundo me usó de forro. La Cámara de la Construcción también me usó de forro". "Acá se limpiaron todos el culo conmigo, porque el hilo se tiene que cortar en Báez. Porque no puede seguir para arriba. Porque a mí no me dieron el volumen de dinero que dicen que me dieron. ¿Por qué no se publicó la auditoría que mandó a hacer Vialidad Nacional en donde todas nuestras obras están correctas?".

El diputado del Parlasur opinó que la ex mandataria no debería ser candidata en las elecciones parlamentarias del 2017 "porque no creo que haya aparecido otra figura en la política argentina con ese liderazgo".

El diputado del Parlasur Agustín Rossi (Frente para la Victoria) opinó que si la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner "decide volver a ser candidata", para su "gusto" debería serlo "a Presidenta de la Nación, y no en las elecciones parlamentarias del 2017".

"Para mi gusto, si me preguntan, Cristina sólo debe ser candidata a Presidenta de la Nación y no en las elecciones parlamentarias del 2017, porque no creo que haya aparecido otra figura en la política argentina con ese liderazgo", afirmó Rossi en declaraciones a radio Rivadavia.

También aclaró que su opinión es "a modo personal", ya que dijo no ser vocero de la ex mandataria.

"Es una opinión claramente personal basada en que es la única dirigente que tiene una relación con el pueblo argentino, con los sectores populares, y con la clase media", insistió Rossi.

En cuanto a la nueva conducción del Partido Justicialista, se distanció de su titular, el diputado nacional José Luis Gioja, al manifestar que sus opiniones "son expresiones de la dirigencia que no significan que lo que diga sea lo que piensan los peronistas".

"De hecho, no lo eligió nadie, no lo votó nadie, fue una decisión interna" del partido, fustigó.

En cuanto a las fracturas dentro del peronismo, analizó que en los últimos 12 años, cuando el kirchnerismo debió "construir poder, de alguna manera lo construyó con lo que venía de la década del 90".

"Hubo intentos renovadores en el 2005 y 2007, y también hubo intentos renovadores muy fuertes después del 2011, pero la verdad es que ese componente -que estaba fuertemente licuado por la conducción de Cristina- dejó de estarlo a partir de lo que fue la salida del poder, y ahora se expresa de diferentes maneras", evaluó.

De esta forma, Rossi sintetizó que "las tensiones que hay hoy dentro del PJ tienen que ver con que un grupo de dirigentes tiene una mirada más comprensiva con el gobierno de Mauricio Macri; y otros, entre los que me incluyo, tenemos una mirada más crítica, más condenatoria".

"Quizás las elecciones parlamentarias que vienen sean una enorme oportunidad para que se pueda decidir qué peronismo se quiere, si uno más cerca de Cristina o uno más cerca de Macri", finalizó.

Fuente: Télam

El diputado nacional se refirió a la nueva medida judicial en contra de Cristina Fernández por parte del juez Claudio Bonadio, quien ahora ordenó bloquear el pago de las pensiones a la ex mandataria en el marco de la causa por la venta de dólar futuro.

El juez que procesó a Cristina ordenó congelar todas sus cuentas para que acepte el embargo de $ 15 millones, tras lo cual la defensa le recordó que las pensiones “son inembargables”.

Solá analizó en C5N que "no es nuevo que el Gobierno hable mal de lo heredado", pero advirtió: "Ahora, adicionalmente, creo que hay una especie de cacería contra la ex presidenta".

"En lugar de ser (Cristina) una persona muy importante, investigada, y por eso centro de atención de la prensa de todo el mundo, parece que fuera un trofeo de caza de algunos jueces", añadió.

En ese sentido, Solá indicó que "hay muchos juicios contra ella" donde "algunos son pesados" pero "otros son un absurdo total como la venta de dólares a futuro", y puntualizó que en este último caso, "hubo mala praxis de los dos gobiernos y el juicio tendría que ser contra los dos".

"Del viejo (gobierno) que sabe que va a haber un cambio y que el dólar está muy bajo; y del que llega, que sabe que lo va a subir y va a permitir mucha ganancia a un grupo privilegiado que compra", remarcó el diputado nacional massista.

Asimismo, Solá agregó que cree que "Bonadio hizo rodar la idea de que (Cristina) podía ir presa en abril y todos sabemos que él tiene una (cuestión) personal (con la ex presidenta) porque le denunciaron un hijo, no sé si con o sin razón, pero lo sabe todo Tribunales y nadie lo dice".

En septiembre pasado, el senador nacional neuquino Marcelo Fuentes (FPV) denunció al hijo del juez federal, Mariano Fulvio Bonadio, por presunto lavado de dinero, en una presentación en la que solicitó además que se investigue la situación patrimonial del magistrado.

   "No soy cristinista, pienso en la Argentina"

Cuando le preguntaron si considera que la ex mandataria puede 'ir presa', Solá respondió: "Yo no creo, pero sería una pésima noticia para el país. Y no soy cristinista, pienso en la Argentina".

Fuente: Télam

El dirigente del Frente para la Victoria y ex candidato a jefe de Gobierno porteño Mariano Recalde repasó en una entrevista con Télam la actual situación interna del kirchnerismo, las perspectivas de la principal fuerza de la oposición, el rol de Cristina Fernández de Kirchner y el primer semestre del gobierno macrista.

Por María Pía Del Bono

Apenas más relajado que hace un año, cuando estaba en plena campaña electoral porteña, Recalde  divide sus horas entre su profesión de abogado, su rol dentro del PJ porteño (es presidente del Congreso Metropolitano) y sus caminatas y charlas con vecinos y militantes en los barrios de la ciudad de Buenos Aires.

-¿Cómo son tus días hoy, después de años muy intensos en los que presidiste Aerolíneas Argentinas y fuiste el candidato a la Ciudad por el FpV.

Pensé que iban a ser más tranquilos, pero son muy intensos. Ahora mi tiempo se reparte en mi vuelta a la profesión de abogado, en dar clases, en estar más presente en la política de la Ciudad y en dar apoyo a los compañeros en el Congreso Nacional.

“Todavía nos falta reorganizarnos pero con la reaparición de Cristina , con el comienzo del segundo semestre y decisión política vamos a reencauzar esa oposición y el desafío es ser mayoría en el 2017”

- ¿Cómo ves la oposición ahora y qué diferencia encontrás respecto a aquella de los ’90 en la que te tocó estar?

En los ‘90 no había una oposición que concentrara a todos los grupos que se oponían a las políticas neoliberales. A diferencia de esos años, en esta etapa hay una fuerza política que concentra a todos los que no queremos políticas como las que se están implementando, y que militamos por un país inclusivo.

Todavía nos falta reagruparnos, reorganizarnos. Esa fuerza política está sufriendo algún grado lógico de dispersión después de una derrota electoral.
Pero creo que con la reaparición de Cristina, con el comienzo del segundo semestre y decisión política vamos a reencauzar esa oposición a un punto común y el desafío es ser mayoría en el 2017.

- Reorganizarse tiene que ver con lo que está pasando  dentro del FpV, dentro del peronismo en general,  ¿es un reacomodamiento que se puede ver como normal?

Siempre después de una derrota electoral hay reacomodamientos, afloran también algunas mezquindades, actitudes de poca grandeza, pero todo eso se va a ir acomodando. Es lógico que haya ciertas tensiones.
Hay que tener en cuenta también la iniciativa que tiene el gobierno nacional, el oficialismo, que juega, que opera, que incide también en la oposición.

Todos los días desde el 10 de diciembre para acá, nos encontramos con alguna mala noticia a raíz de las  decisiones que toma el gobierno. Es difícil pararse contra una medida cuando al día siguiente tenés otra y otra.

“Siempre después de una derrota electoral hay reacomodamientos, afloran también algunas mezquindades, actitudes de poca grandeza, pero todo eso se va a ir acomodando”

Concentrar las fuerzas para resistir, para modificar o para plantear una propuesta distinta con cada una de los temas cuesta por esa avalancha de medidas que se tomaron en tan poco tiempo.

- Frente a lo que te imaginabas de lo que sería el rol del FpV como oposición, esas medidas oficiales plantearon un panorama diferente?

La verdad es que no estábamos preparados para ser oposición. En el FpV todos estábamos discutiendo la agenda  del próximo gobierno que íbamos a conformar y la derrota electoral nos agarró con eso. Nadie tenía un plan de organizar la oposición.
Recién pasaron seis meses, no es que pasó tanto tiempo, parece una eternidad por la cantidad de cambios que ha habido, pero confío en que nos organicemos y podamos ofrecerle a la sociedad  una propuesta superadora, unificada y que vuelva a ser mayoría en 2017, para desde el Congreso tener más fuerza y hacer una oposición más potente e ir construyendo lo que tiene que ser el regreso de un proyecto nacional y popular al gobierno.

-En la campaña electoral, se pudo haber fallado en la elección de Daniel Scioli como candidato a presiente o pensás que la derrota fue producto de distintas cuestiones…

Influyeron un montón de factores y situaciones que hicieron que finalmente nos faltara convencer al  uno por ciento de los votantes para ganar.
Echarle la culpa a una sola causa me parece que es equivocado. Lo cual no quiere decir que hiciéramos todo bien. Si hubiéramos convencido a un 1% más y hubiéramos ganado no estaríamos discutiendo lo que hicimos mal, pero también seguramente habría cosas que corregir.
Cuando sacamos el 54% en 2011 también seguramente se hicieron cosas incorrectas, se habrán elegido algunos candidatos que no eran los mejores, pero cuando uno gana tiende a no revisar tanto.

En esta última nos faltó poco y hay que tener en cuenta que el que nos ganó hizo una campaña que fue engañosa. Prometió hacer las cosas que hacíamos nosotros y prometió no hacer las cosas que hoy está haciendo.

- Hay personas dentro del propio FpV que no parecen muy opositoras o que cambiaron su discurso, como por ejemplo José Luis Gioja; Miguel Angel Pichetto, entre otros. 

Prefiero hablar de políticas, de proyectos y de posicionamientos, más que analizar cada caso en particular. Creo que hay un grupo de compañeros que entienden que puliendo o mejorando un poquito más las decisiones (del gobierno) le están haciendo un bien al país.
Yo no creo eso, creo que hay que oponerse a las malas decisiones, no tratar de que sean un poquito menos malas. Sobre todo cuando ya forma parte, en algunos casos, de bloques que no son el nuestro, de una estrategia, de saber que viene un proyecto súper malo y entonces lo transformo en uno malo y acompaño las políticas del oficialismo. Eso más que un partido de oposición es un partido oficialista crítico.

“No me parece mal la lógica legislativa de la negociación
         
-En la ciudad de Buenos Aires, el bloque del FpV ha votado leyes en coincidencia con el gobierno porteño. ¿Cómo se explica eso?

Una cosa es acompañar ciertas leyes, que no me parece mal, en la medida en que uno analice que puedan ser beneficiosas para la ciudadanía. Hace unos años se discutió en la Ciudad que el gobierno nacional quería instrumentar el Plan Procrear y para eso hubo que consensuar con la mayoría oficialista del gobierno porteño.
No me parece mal la lógica legislativa de la negociación, del diálogo, pero votarle todo no es lo que creo que haya que hacer y -de hecho- no se hace en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

-No se habla mucho de lo que está pasando en la Ciudad de Buenos Aires, es como que no pasara nada. ¿Por qué crees que ocurre algo así?

Las condiciones de vida de los argentinos, e incluso de los porteños, dependen fundamentalmente de las políticas nacionales. Así como el año pasado en la campaña decíamos que el porteño estaba mejor, pero no producto de un buen gobierno local sino de que los porteños vivían en un país que tenía más trabajo, el salario tenía más poder adquisitivo, se ampliaban los derechos, había bienestar, crecía la economía y todo eso impactaba incluso en los gobiernos locales de otro signo.

Ahora, la discusión pasa por el mismo motivo: y los porteños la están pasando mal, más que por las decisiones de Rodríguez Larreta por las decisiones de Macri. Hoy la preocupación de los porteños, son las tarifas, el empleo, el aumento de los alimentos, la represión, la falta de pluralidad de voces cuando uno prende la televisión o lee los diarios, todas esas cosas discuten hoy los porteños.

Hay cosas que no vuelven para atrás. Los 12 años de kirchnerismo se parecen a los diez años del primer gobierno de Perón

Si haces un repaso de los 12 años de kirchnerismo, ¿cuál es la reivindicación que más orgullo te da y qué cosa te parece que merecería una revisión?

En la campaña había un volante que eran “las 500 mejores medidas” de nuestro proyecto político. Son muchas y mencionar dos o tres o diez sería injusto. Hay quinientas cosas que me enorgullecen, todos los avances que se han hecho, los cambios, las transformaciones, los derechos recuperados o ampliados en esos 12 años.

En todas las áreas donde uno indaga, encuentra cosas que lo enorgullecen, derechos humanos, políticas de empleo, condiciones de trabajo, patrimonio nacional, política internacional, la identidad como pueblo

-Entre las cosas que se recuperaron están las empresas de bandera, como YPF y Aerolíneas Argentinas, en la que te tocó estar al frente.

Sí, Aerolíneas es un símbolo patrio más y también estoy orgulloso de haberla recuperado, haberla puesto a funcionar. Los ferrocarriles, el correo, aguas, aerolíneas, YPF, son cosas que estaban en la agenda, pero construir y lanzar al espacio dos satélites ni nos imaginábamos, son cosas con las que ni soñábamos. Yo soñaba en los ‘90 con estatizar YPF, con recuperar Aerolíneas pero la verdad es que no estaba en mi radar que Argentina pudiera ser uno de los ocho países que tiene satélites en órbita.

-Entre las reivindicaciones que enumeraste, dijiste que hay cosas de las que no se puede volver atrás, que la sociedad no se permite y pusiste como ejemplo a Darío Lopérfido, quien meses después de poner en duda los 30.000 desaparecidos renunció como ministro de Cultura de la Ciudad.

Hay cosas que no vuelven para atrás. Estos doce años se parecen a los diez años del primer gobierno de Perón. Pudieron voltear a Perón, proscribirlo, prohibir cantar la Marcha Peronista, pero no le pudieron sacar a la gente el aguinaldo, pero la sociedad no admitía no tener vacaciones pagas.
Son derechos que van cambiando, y hoy la sociedad no admite que alguien niegue la dictadura o hable en los términos de Loperfido. Son parte de los cambios culturales que logramos hacer.

-Entre esos cambios culturales entraría -por ejemplo- la militancia política entre los jóvenes?

Eso no está consolidado y hay que seguir dando la batalla. Hay un avance enorme, haber recuperado la política como herramienta del pueblo para llevar más igualdad, para mejorar a esas mayorías que no tienen el poder de imponer las cosas. El único poder que tienen es, a través de la política, conseguir decisiones que los incluyan. Y esa
batalla no está concluida porque ahora están volviendo a querer desprestigiar la política, ensuciarla, colocarla en el lugar de algo sucio, feo, malo, corrupto, y tenemos que seguir peleando para que la política siga siendo la herramienta de los pueblos para enfrentar a los poderosos.

- Vos que caminás la calle, ¿qué le decís al militante y al vecino ante estas cuestiones públicas?

Lo primero es separar las discusiones y correr la cortina de humo para ver la realidad. Los medios nos distraen con temas que no son los que preocupan al ciudadano. No se habla de tarifas, de precios de alimentos, de la política económica que abre las importaciones y destruye la industria nacional, de la política internacional que está llevando al país a un lugar complicadísimo como sería la apertura a través de la Alianza del Pacífico.

A los militantes y a los vecinos les decimos lo que dijo Cristina: piensen cómo estaban hasta el 10 de diciembre y cómo están ahora, y por qué sucede eso.

Hay que despejar la confusión que se instala de la pesada herencia, que los cambios que hay ahora no son por una bomba que iba a explotar sino por que los que gobiernan hoy creen en este modelo de país, creen que un empleado medio no tiene derecho a tener una vida digna, a irse de vacaciones, viajar, comprarse un plasma o un celular.

Creen que hay que vivir como se vivió en la mayoría de los 200 años de historia argentina, con una clase dominante a la que le sobra, y una mayoría que vive con lo mínimo.

-Acabás de presentar tu libro “El modelo sindical argentino”, en el que a través de 400 páginas analizás la evolución del movimiento obrero y su relación con el Estado y el sector privado. La semana pasada, Cristina criticó a sindicalistas que negociaron paritarias en cuotas. ¿Cómo ves al sindicalismo en estos días?

El sindicalismo tiene un desafío enorme, y lo tiene que demostrar ahora en las paritarias. Hay gremios que negociaron por seis meses y tienen que volver a discutir y otros que negociaron por más tiempo y están planteando la apertura de la discusión porque la inflación y el aumento de los precios superaron ampliamente los porcentajes que consiguieron.

“Durante el kirchnerismo, el sindicalismo se discutía sobre Ganancias porque estaban en condiciones de pagarla: hoy se  discute que no te despidan”

Es cierto que durante nuestro gobierno había más facilitad para negociar, había más fortaleza para discutir cuestiones mucho más elevadas que las que hoy se discuten.

En ese momento, discutían sobre el impuesto a las Ganancias porque estaban en condiciones de pagarla: hoy estás discutiendo que no te despidan.
Cuando estás en un gobierno que garantiza pleno empleo, que no reprime la protesta social y que es concesivo con los trabajadores, los sindicatos lógicamente aprovechan esas mejores condiciones.

“No es lo mismo que Argentina juegue con Messi que sin él. Cristina tiene la capacidad de ordenarlo todo”

Eso se vuelve una situación injusta, porque con los gobiernos que generan desempleo los sindicatos tienen más debilidad y los trabajadores tienen menos aspiraciones y menos pretensiones.
Entonces, entra ese mensaje que el gobierno transmite implícitamente cuando despide y explícitamente cuando dice no pidan salarios porque pueden perder el empleo. Los trabajadores se vuelven menos exigentes.

Con los gobiernos que reprimen, que despiden, que llevan a los trabajadores a una situación de crisis, la acción de los sindicatos se vuelve menos combativa.

-Mirando hacia adelante, cómo ves tu futuro de cara a las próximas elecciones: te gustaría ser diputado, o volver a ser candidato en la Ciudad

Acabamos de terminar una elección, está comenzando un gobierno al que hay que prestarle mucha atención y oponerle una resistencia firme para que los argentinos no retrocedamos mucho. El año que viene pensaremos qué estrategia electoral nos damos, discutiremos en el FpV y demás aliados y ahí decidiremos.

¿Y cuál es el futuro inmediato de La Cámpora?

Prefiero hablar del presente, y el presente es refutar a los que hace tiempo decían que no teníamos futuro, que sin el gobierno o el Estado La Cámpora iba a desaparecer. Nos vemos cotidianamente en los barrios, en cada movilización una gran cantidad de jóvenes y no tan jóvenes que siguen militando.
Hay que sumarle a todos aquellos que se preocupan por la situación y quieren participar y se están sumando a la organización y a otros espacios. La Cámpora y el kirchnerismo están vivos, activos y se están reorganizando para volver a ser mayoría.

-La presencia de Cristina es clave...

Fundamental, una cosa es el kirchnerismo con Cristina activa pero lejana y otra que esté activa y presente. Una cosa con Cristina conduciendo desde lejos y otra cosa es viéndola presente, visible, visitando una parroquia o recorriendo un barrio. Le agrega una ventaja adicional.
No es lo mismo que Argentina juegue con Messi que sin él. Cristina tiene la capacidad de ordenarlo todo.

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