17 DE AGOSTO DE 2017 |
Deportes

(APe).- El pueblo rosarino recibió como un buen gesto de Lionel Messi que se casara en un punto de la geografía de la cuna de la bandera. Por muchas razones, la fiesta de multimillonarios en el casino más grande de América del Sur, fue una caricia para las mayorías que pelean el día a día en la ex ciudad obrera. Durante muchas horas, en los bares de la terminal de colectivos o del centro y los barrios, la pregunta recurrente era si la persona saludada estaba invitada a la fiesta. Los grandes medios del país unitario y del exterior hicieron lo suyo. El muchacho de 30 años que nunca pisó una cancha vistiendo los colores de su querido Ñuls jugando en la primera, fue celebrado como una tardía postal de la curiosa y multiforme identidad rosarina.

Por Carlos Del Frade

Pero cuando julio asomó en estos atribulados arrabales del universo, las entrañas de la ciudad volvieron a mostrar las consecuencias de los que no pueden gambetear los mandatos de un sistema que concentra y extranjeriza riquezas y crea islas de fantasías en medio de otros barrios que parecen ser territorios brumosos y hostiles, incluso y, por sobre todo, para sus propios habitantes. El archipiélago rosarino que no puede zanjarse ni con el glamour del casamiento de la Pulga ni tampoco con las mejores sonrisas de sus gobernantes.

La mayoría de las pibas y los pibes –seis de cada diez- que tiene la edad de Lionel, treinta años, está desocupada y son las chicas las que más padecen esta ausencia de trabajo estable, en blanco y que permite soñar con una vivienda digna, como sucedía en Rosario cuando todavía era obrera, industrial, ferroviaria y portuaria.

Desde los años noventa hasta el presente, la muchachada intenta la gambeta pero no hay caso, el sistema generó el desarrollo inmobiliario a partir del boom sojero y perpetuó la precarización laboral para chicas y chicos menores de treinta años.

Muy cerquita de donde fue celebrado el casamiento del siglo, como lo llamaron muchos medios de comunicación, el hermano de un compañero de Messi, Martín Correa, hermano de Angel Correa, rosarino e integrante de la selección Argentina de fútbol, días antes de la fiesta, se quitó la vida, con solamente 25 años, abrumado por problemas personales y sociales.

En esa misma comarca donde se yergue el City Center, propiedad del empresario kirchnerista Cristóbal López, dominada por la banda de Los Monos, está la canchita que tiene el mural dedicado al mítico líder de la organización, Claudio “el Pájaro” Cantero, asesinado el 26 de mayo de 2013. En esa canchita jugaba Ever Banega y es utilizada por los otros pibes descubiertos por Francisco Lapiana, buscador de talentos, procesado por formar parte de la pandilla justamente por lavar dinero a través del fútbol. Uno de esos talentos descubiertos es Angel Correa.

Sueñan las pibas y los pibes del barrio donde se casó Messi con gambetear los límites impuestos. Sueñan con sus propias fiestas, donde puedan bailar hasta que salga el sol, sentir que eso llamado felicidad también les corresponde simplemente por el hecho de ser, nada menos y nada más, que seres humanos.

Para ellas, para ellos, sin embargo, no hay certezas, sino angustias planificadas desde el centro de la ciudad o más allá de las fronteras de la propia provincia de Santa Fe.

La fiesta del casamiento de Lionel Messi es la confirmación de la celebración del capitalismo.

Es la expresión de la felicidad de los muy poquitos a quienes el sistema les permite alcanzar sus sueños.

Mientras tanto, del otro lado de la fosa de la cancha grande de la realidad, miles y miles de pibas y pibes de treinta años, rosarinos como Lionel, siguen intentando la gambeta a los violentos guadañazos de la exclusión cotidiana.

Fuente: Agencia Pelota de Trapo

El seleccionado "Albiceleste" venció 1 a 0 al equipo encabezado por "Tite", en la ciudad australiana de Melborune. El gol fue convertido por Gabriel Mercado, a los 44 minutos de la primera parte.

El encuentro se jugó en el estadio Melbourne Cricket Ground ante más de 95 mil espectadores y gol de la victoria fue señalado por el defensor chubutense Gabriel Mercado, actual jugador del Sevilla español, a los 44 minutos del primer tiempo, en el momento de mejor producción del equipo "albiceleste".

Con ese resultado el elenco argentino dejó sin invicto a Brasil, que había ganado los nueve partidos que jugó desde que asumió Tité como entrenador, el 20 de junio de 2016.

La victoria sirvió para comenzar con buen respaldo el ciclo del santafecino Sampaoli, quien reemplazó en el cargo a Edgardo "Patón" Bauza y tendrá la misión de clasificar a la Argentina para el Mundial de Rusia del año próximo, ya que ese es el real objetivo cuando restan cuatro fechas para concluir las Eliminatorias Sudamericanas.

Además, Argentina igualó en Melbourne el historial con Brasil, ahora con 37 triunfos para cada uno, más 25 empates luego de haberse enfrentado en 99 ocasiones.

El segundo amistoso de Argentina será el martes 13 de junio próximo ante Singapur, sin el capitán Lionel Messi, quien regresará a su país en las próximas horas.

El amistoso en Melbourne dejó claro que Argentina está en formación, pese a que los nombres son casi los mismos que en el ciclo anterior, aunque la idea claramente es otra, mucho más ofensiva, y también que el rival al que enfrentó está más armado y dio ventajas al prescindir de su estrella Neymar, de los probablemente mejores laterales del mundo, el derecho Dani Alves y el izquierdo Marcelo, más Miranda y Marquinhos.

En ese contexto, el equipo de Sampaoli tomó la iniciativa e intentó distribuir la pelota a lo ancho de la cancha con José Luis Gómez y Di María bien abiertos, y más adelantados Lucas Biglia, Ever Banega, Lionel Messi y el cordobés Paulo Dybala, con Gonzalo Higuaín como único punta definido.

La idea inicial de presionar bien arriba para recuperar rápido la pelota que mostró Argentina fue coincidente con la de Brasil, así en el inicio había pocos espacios y Messi, demasiado apretado, no podía marcar diferencias, en un punto que deberá mejorarse sí o sí para que el crack rosarino tenga mayor influencia en el equipo, tanto en el armado como en la definición de las jugadas.

La primera emoción del partido llegó del lado de Argentina a los cinco minutos con un pase entre líneas del cordobés Dybala para Di María, quien estrelló su 'zurdazo' en el palo derecho con el arquero Weverton sin poder llega a la pelota.

Brasil, con mayor precisión en los pases, y también más capacidad para triangular, comenzó a dominar de a poco y tuvo sus ocasiones, primero con un desborde de Coutinho que despejó Otamendi cuando Gabriel Jesús se relamía en el área y luego con una subida de Fagner que Paulinho remató con clase pero por encima del travesaño.

Argentina se diluía en sus buenas intenciones, reflejadas en el trato de la pelota y en la forma (siempre a ras del piso) y la presión alta, pero dejaba espacios atrás y así Brasil tuvo otra ocasión clara con un desborde de William (le ganó la espalda al debutante José Luis Gómez) que no fue gol por poco, ya que llegó justo Biglia para salvar cuando se disponía a anotar Coutinho, quien favoreció el cierre porque demoró el remate.

Así, con Brasil consolidado en su funcionamiento y Argentina con el suyo en construcción, el partido se emparejó hacia el final de la etapa y a los 38 minutos un remate de Di María que Weverton desvió con esfuerzo al tiro de esquina fue la segunda llegada argentina, que repitió a los 42 minutos con otro desborde del ex jugador de Rosario Central que definió Dybala con un 'zurdazo' medido que pasó cerca del ángulo superior derecho cuando no llegaba el arquero brasileño.

El gol de Argentina se produjo sobre el final, a los 44 minutos, con un centro desde la izquierda de Di María que encontró a Otamendi, cuyo cabezazo dio en el palo y Mercado, solo debajo del arco, anotó el primer gol en la era Sampaoli.

En el segundo tiempo, Argentina descansó en la ventaja y armó una línea de cuatro con el ingreso de otro debutante, Nicolás Tagliafico (se integró a Mercado, Maidana y Otamendi, que en la etapa inicial habían jugado con tres en el fondo) y también ingresó el tucumano Joaquín Correa, el ex jugador de Estudiantes de La Plata que fue dirigido por Sampaoli en el Sevilla.

La decisión de Sampaoli fue fuerte, ya que decidió jugar sin delanteros cuando sacó de la cancha a los dos atacantes de la Juventus, Higuaín y Dybala, dejó al equipo a expensas de lo que pueda hacer Messi y el siempre inquieto Di María.

Un remate débil de Correa fue la aproximación más clara de Argentina, que quedó a merced de un Brasil que creció de la mano de Willian y Paulinho, y tuvo tres chances clarísimas para igualar, la última increíble con una acción en la que le pelota pegó dos veces en los palos.

Un error en la salida tras un mal pase de Tagliafico, derivó en Gabriel Jesús en una jugada que no fue gol por poco y un remate de Coutinho fue conjurado por Sergio Romero, cuya figura crecía y crecía.

La más clara fue con un mano a mano de Jesús, quien eludió a Romero y su remate dio en el palo derecho, la pelota derivó en Willian y el suyo dio en el poste izquierdo, hasta que Biglia tomó la pelota y la sacó de la cancha para superar ese momento en que la suerte se alió de los argentinos.

Argentina, ya sin elaboración ni apetito ofensivo, soportó el asedio brasileño hasta el final con la firmeza de "Chiquito" Romero, en una buena señal, mientras que en lo negativo fue que jamás encontró la forma de que Messi se sintiera cómodo y así el crack del Barcelona influyó poco y nada.

El final desató el festejo medido de Argentina, en un partido en el que tuvo como saldo favorable que se le ganó a Brasil, lo que no es poco, aunque quedó claramente expuesto que no siempre podrá sostenerse en Romero y la ayuda de los palos, en un ciclo de Sampaoli que apunta a mantener al equipo en los primeros planos del fútbol mundial.

En el próximo compromiso ante Singapur no estarán Messi, Otamendi y el inexpresivo "Pipita" Higuaín, y habrá que ver si de una vez por todas puede jugar Mauro Icardi, el capitán del Inter de Italia que fue relegado una y otra vez, pero al que Sampaoli citó para que aporte su capacidad en el ataque, una de las grandes falencias del equipo.

Fuente: Télam

La FIFA sancionó con mucha dureza a Lionel Messi, que no estará presente frente a Bolivia, Uruguay, Venezuela y Perú, por haber insultado al árbitro asistente brasileño Emerson Augusto de Carvalho ante Chile por las Eliminatorias Sudamericanas.

El comunicado de la FIFA expresa lo siguiente:

La Comisión Disciplinaria de la FIFA, en aplicación de los artículos 77 a) y 108 del Código Disciplinario de la FIFA (CDF), tomó la decisión siguiente relativa al caso del futbolista argentino Lionel Messi tras un incidente que se produjo durante el partido clasificatorio de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™ disputado entre Argentina y Chile el 23 de marzo de 2017:

Se considera culpable al futbolista Lionel Messi de haber violado el art. 57 del CDF al pronunciar palabras injuriosas contra un árbitro asistente.

En consecuencia se suspende al jugador Lionel Messi por cuatro partidos oficiales y se le impone una multa de 10 000 CHF. El primer partido en el que se aplicará la sanción será el próximo encuentro de la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™ entre Bolivia y Argentina, que se disputará en el día 28 de marzo de 2017. El resto de la sanción deberá ser cumplida en los siguientes partidos de Argentina en la competición preliminar del Mundial.

Esta decisión refleja la jurisprudencia constante que la Comisión Disciplinaria de la FIFA ha venido aplicando con anterioridad en casos análogos.

La decisión se ha comunicado el 28 de marzo al jugador y a la Asociación de Fútbol Argentino.

Lionel Messi, capitán del seleccionado, recibió cuatro fechas de suspensión por parte de la FIFA.

Fuente: Télam

En una conferencia de prensa conjunta del plantel y el cuerpo técnico, ecabezada por Messi, el plantel argentino decidió no hablar más con la prensa por las acusaciones a Lavezzi.

Durante una improvisada mini rueda de prensa, Messi, acompañado por todos los integrantes del plantel, el entrenador Edgardo Bauza y el titular del Comité de Regularización, Armando Pérez, informó que "les comunicamos que no hablaremos más con la prensa, porque en los últimos días recibimos muchas acusaciones y mucha falta de respeto hacia nuestras personas".

"Sabemos que muchos de Ustedes (por los periodistas) no tienen la culpa, pero todo se puede soportar menos que se metan con la vida personal. Por éso, preferimos hablar antes de emitir un comunicado, pero no vamos a hablar más con la prensa", añadió Messi, quien no aclaró si la medida era temporaria o definitivo.

El plantel argentino decidió no hablar más con el periodismo "por la falta de respeto a sus integrantes".

El crack del Barcelona explicó además que "hay cosas que no se pueden soportar. La acusación al Pocho (por Ezequiel Lavezzi) es muy grave y si no salimos a decir nada la gente se piensa que es verdad".

Lavezzi fue acusado por un periodista de "fumar porros" en la concentración argentina, situación que llevó al ex atacante de San Lorenzo de Almagro y Estudiantes de Buenos Aires a iniciar acciones contra el mencionado hombre de prensa (Gabriel Anello de Radio Mitre), para que ratifique o rectifique la denuncia.

Por último, Messi aseguró que "estamos acá para dar la cara, disculpen la desprolijidad pero teníamos la necesidad de comunicar esta decisión de no dar más notas con el periodismo".

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