24 DE ABRIL DE 2017 |
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La funcionaria Lic. en Cs. Políticas Gladys González, cuyo nombre se difundió como para ser la nueva titular de ACUMAR,  tiene la idoneidad profesional necesaria para ocupar tamaña responsabilidad ? Su CV es el mejor para el cargo ? Quienes son los responsables de esta designación ? Quienes personifican en el Estado a los condenados por la CSJN ? Tienen estos verdadera voluntad política de cumplir el fallo de la Corte ? La justicia penaliza a alguien por tanto incumplimiento  ? Es casualidad tanta falla concurrente ?

Por Alfredo ALberti (*)

Estimo, seguimos en una cadena de decepciones que se va profundizando, naturalizando, consolidando mal, el tema sería cómo cortamos lo que a esta altura de los acontecimientos parece un maleficio…

Deseo reflexionemos para intentar  lograr un cambio realmente diferente , propositivo, constructivo, alentador,  que nos devuelva una esperanza consistente y no otra vana ilusión …

Debiéramos lograr  nombren a un idóneo en el tema que nos ocupa, además  con total y absoluto respaldo político para que pueda hacer lo que manda la justicia,  las disciplinas técnico-científicas,  y no lo que emane de los   espurios intereses que siempre se impusieron en la cuenca Matanza – Riachuelo …

El planeta tierra, su a gua, exige consideración y respeto, lo estamos enfermando muy mal, no debe subsistir tanto ciego afán de enriquecimiento a costa de la salud de la gente, basta de tanto uso abusivo de sus elementos degradándolo y contaminándolo. El agua es un bien finito, escaso, el cuerpo humano es 70% agua, defenderla nos concierne a todos. No claudicar en este objetivo es primordial.

Tenemos a lo sumo tres décadas  para bajar los términos de contaminación ambiental mundial, urgentemente debemos conciliar políticas de convivencia, de supervivencia, hoy existen migrantes climáticos ante daños irreversibles en varios territorios del planeta. Si no queremos desaparecer de la faz de la tierra debemos urgentemente generar políticas de Estado y respetarlas. El medio ambiente es parte constituyente de nuestra persona, el hombre es él y las circunstancias que le rodean, no debemos ser apocalípticos, pero nuestro optimismo, nuestra esperanza debe anidar en los precisos diagnósticos que existen, en un trabajo responsable para mejorarlo todos los días sin idealizaciones abstractas.

Progresar es la capacidad de resolver permanentemente nuevas dificultades y no eternizarnos intentando paliar infructuosamente viejos problemas, como hace ACUMAR. Esta   cambia sus autoridades permanentemente, van 8 administraciones en 10 años desde su creación, pero no cambia su mentalidad, porque no cumple el fallo de la CSJN, no  vive dentro de la ley.

No sirve identificarnos con el dolor, si no aportamos soluciones, debemos reconciliar la ética con la política insertando a esta última dentro de la ley. Basta de palabras que no coinciden ni con la realidad, ni con el respeto a la ley, ni a los fallos de la justicia.  Hace mucho tiempo que ACUMAR vive empezando, es hora de alcanzar sus objetivos.

Sin Justicia, Argentina no tiene futuro, basta de fragilidad institucional sea en ACUMAR ni en ninguna otra, necesitamos consistente vida institucional, es básico tener convicciones, no compremos que nuestros ideales son imposibles, pues lo fundamental es que son imprescindibles. Lamentablemente la búsqueda de la verdad no es prioritaria ni importante en los políticos argentinos, no forma parte de los grandes proyectos de la Nación, para ellos solo importa la verdad del poderoso político de turno. Hemos nacido y crecido creyendo que solo estamos para la consumir lo heredado y no para consumar  la construcción consensuada de nobles causas de Estado, los argentinos no terminamos de capitalizar nuestros fracasos, y ACUMAR  parece ser una muestra de ello.

El pensamiento de una palabra puede ser una acción en movimiento, revaloricemos el lenguaje, la palabra, “ BENDECIR, ES DECIR BIEN …”  se entiende ? La palabra que encierra verdades es un instrumento no negociable, el hombre es lo que hace con su lenguaje, debemos reconciliar la verdad, con la ley, con la justicia, con la transparencia. La ética y la ley pierden a mano de la politiquería que es la que  promueve el populismo y la corrupción, donde se está insertando ACUMAR.

El porvenir no hay que esperarlo mágicamente, debemos ir en su búsqueda,  el futuro es el presente hecho realidad, no tener ideales es simplemente durar,  los proyectos deben ser honrados, cumplidos. Un ser maduro como una institución madura requiere de un presente y no ser siempre una promesa como es ACUMAR.

Los fracasos de ACUMAR generan escepticismo, devoran la credibilidad y la voluntad popular, le hacen perder  su afán por esclarecer  y obtener sus objetivos, hay quienes piensan que el Riachuelo es solo un atentado contra únicamente 6.000.000 de habitantes que tiene la cuenca, y no contra la Nación toda, esto sería el triunfo de la ignorancia, de la impunidad,  convirtiendo a la totalidad del pueblo de la Nacion en indiferente,   por lo que ocurre en un sector de nuestro país, “ SERÍA COMO PENSAR  … LE OCURRE A ELLOS Y NO A NOSOTROS …!! “

Pensar que sanear el Riachuelo es un imposible por los intereses que se deben enfrentar y no un imprescindible, es no tener dignidad, es no tener futuro como Nacion. Nuestro futuro como país y como habitantes de la cuenca M – R, incluye la verdad en el presente.    Importan los muertos por las enfermedades fruto de la contaminación ambiental ?  Somos un pais espectral que ha renunciado a la ética  ? Podemos prosperar solo materialmente sin conocer la verdad, homologando la justicia a la prosperidad material ?  Donde queda la dignidad de una nación cuando su desarrollo está basado en el encubrimiento de la verdad y de los privilegios  ?

CAMBIAR  involucra una transformación ética, no solo política de orden económico, nuestra cultura no puede ser solo producto de la suma y resta de nuestros negocios. Somos un país huérfano de instituciones, donde la justicia claudica ante los poderosos, ojalá la ética aparezca como elemento vertebrador con la dignidad política. Debiéramos hacer un duelo profundo reconociendo que somos  idólatras de la muerte,  hasta que se nos demuestre lo contrario, pesa sobre la vida de nuestro país todos los muertos que genera la contaminación industrial. Cuantos muertos debemos exhibir en la cuenca Matanza Riachuelo para que ACUMAR y la justicia tomen conciencia del DELITO que se comete todos los días. Argentina se está convirtiendo en un país TANÁTICO, donde se mata para alcanzar y sostener el poder. Los muertos del Riachuelo, no son muertos de la Ciudad de Bs. As. ni de la Pcia. de Bs. As., son muertos de la Nación. Podemos  vivir sin la verdad ? Podemos vivir con tantos cómplices  ?

Que dice de nosotros los argentinos la degradación y la contaminación del Riachuelo que padecemos desde hace tanto tiempo  ?  A todos nos debiera pegar muy duro esta causa Nacional, nos pone a los ciudadanos en situación de imbéciles, sin concepción de la realidad. Rogamos a la Buena Justicia y Buena Política nos devuelvan nuestra sana identidad, es la Nación la que mucho pierde con esta humillación permanente,  diaria,  de la verdadera situación ambiental dañando la salud humana,  a manos de intereses perversos, BASTA DE GOBIERNOS CÓMPLICES, estos se han mostrado  siempre insensibles, erráticos, contradictorios, impunes, irresponsables, entonces hemos recurrido a la justicia, la que  se expidió  hace más de 8 años vía nada menos que de la CSJN, entonces ACUMAR en este lapso a  quienes encubre  ?  Quienes son los autores materiales e intelectuales de esta estafa tanto moral como económica ?

Abruma a mi edad ser espectador de tanta incapacidad moral para aprender de nuestras experiencias, ver repetir infinitamente nuestros errores, de no saber, no poder, o no querer encontrar el rumbo correcto de ACUMAR  para sanear la cuenca más contaminada de Argentina.  Abruma tener que insistir tanto para que nuestras palabras, nuestras sanas intenciones, no terminen también convirtiéndose en basura …

Esto demanda un protagonismo colectivo, debemos todos saber interpretar que nos ocurre, y hacia donde debemos ir, no dejemos de buscar,  de construirnos,  durar no es vivir, somos una pequeña nación en un inmenso territorio, ACUMAR y el Riachuelo es solo una muestra de lo que somos en tantos otros muy importantes ámbitos. La política y la ética han vivido divorciadas, sin diálogo constructivo. Ser culto no es ser erudito,  es ser persona que entiende de interdependencias, es tener conciencia de la convergencia entre lo que saben-necesitan unos y saben-necesitan  otros, para así generar consensos en términos de políticas de Estado.

Respecto ACUMAR no tengo alegría pero tengo esperanza, hay fracasos pero también hay buenas actitudes. La mala política podrá manipular pero no encubrir lo espantoso, cada vez que aparece la Corte Suprema de Justicia trae calma, trae esperanza, Argentina está en un proceso de revalorización de la justicia. Como nunca es importante el compromiso y la participación ciudadana, debemos quebrar la fatalidad de la inacción, las circunstancias son mejores entonces las debemos aprovechar, debemos salir del oportunismo para entrar definitivamente en la eficiencia. Que las cosas cambien no proviene de la fe en la transformación, sino de la angustia que provoca el empantanamiento de situaciones tan negativas como repetitivas. La dignidad consiste en insistir sin claudicar  en defensa de la verdad, la ética y la justicia. La ciudadanía, el pueblo del Riachuelo ha sido víctima de de este desinterés y  se está empantanando mal de manera muy repetitiva.

La cuenca Matanza Riachuelo necesita muchos ciudadanos atentos, necesitamos construir ciudadanía vía educación, necesitamos aprender a ser una Nación y dejar de ser un conglomerado, la buena convivencia es más necesaria que nunca. Hoy la sociedad exige ejemplaridad, idoneidad, un cambio cultural donde el desafío consiste en revalorizar el trabajo, la educación, el respeto a la ley, debemos civilizarnos para exigir de ACUMAR  eficiencia, rapidez, y sumo resguardo por la calidad de vida de los habitantes de la cuenca. NI EL RIACHUELO, NI ACUMAR,  PERMITEN MÁS  GATOPARDISMO …  !!

(*) Presidente de la Asociación de Vecinos La Boca

Empresarios, funcionarios y pobladores de las zonas inundadas postergaron el debate sobre las consecuencias del modelo agroexportador actual. Los sojales desplazaron chacras y tambos que con molinos y bombas extraían grandes cantidades de agua. Las enormes maquinarias compactan el suelo y los pesticidas matan la microvida: no quedaron ni los túneles de las lombrices. Así, el agua ya no penetra, circula hasta acumularse y las inundaciones castigan a los pueblos mucho más que a los lotes agrícolas. Jorge Rulli, miembro del Grupo de Reflexión Rural, traza un mapa del modelo de producción y propone modificar los modos en los que se utiliza el suelo.

Por Jorge Rulli

La siembra directa fue concebida como una agricultura natural, ecológica, con abundantes rotaciones y con sumo respeto por la vida del suelo. Se implementaba con máquinas simples y livianas. Hasta que el mercado pidió más productividad y una escala mayor: la maquinaria mutó en enormes sembradoras, enormes tractores, enormes mosquitos pulverizadores, cuyas toneladas de peso, dejan necesariamente el terreno compactado. Al no labrar el suelo, el agua de lluvia tiene más dificultades para penetrar. La demanda en aumento de porotos de soja y su precio sostenido durante una década dejó de lado las rotaciones con otros cultivos, que posibilitaban, luego de la cosecha, abandonar sobre los suelos materia orgánica o barbecho para reponerlos. Hay más: se pulveriza glifosato y otros agroquímicos de modo masivo para eliminar malezas perennes y así, año tras año, se fue afectando sensiblemente la microvida del suelo, que facilita la reposición de los nutrientes, así como el laboreo que realizan las lombrices, hoy ya en muchos campos inexistentes. En conclusión, el terreno está desnudo, el agua corre y no penetra en el subsuelo.

El proceso de globalización le impuso a la Argentina en los años ‘90 un modelo de país productor de transgénicos y exportador de forrajes. Las consecuencias de la implantación de ese modelo extractivo y de producción masiva de comodities a lo largo de los años, fueron inmensos territorios vaciados de sus  poblaciones rurales, cientos de pueblos en estado de extinción, cuatrocientos mil pequeños productores arruinados, entre ellos el cierre definitivo de millares de tambos, y muchísimos chacareros endeudados debido a la incorporación de nuevos paquetes tecnológicos con dependencia a insumos, semillas genéticamente modificadas,  herbicidas de Monsanto y maquinarias de siembra directa. El mercado impuso sus reglas: la principal fue la necesidad creciente de disminuir costos para competir. Los fondos de inversión que expropiaron los aportes jubilatorios de los argentinos y los fondos fiduciarios generados por algunas empresas para supuestamente democratizar la agricultura, aportaron los recursos financieros para la implementación de los nuevos monocultivos de sojaRoundup Ready (RR, que resiste al herbicida glisfosato) en una escala gigantesca. La vieja oligarquía pastoril desapareció en medio de la mayor transferencia histórica de tierras desde la campaña al desierto, para dar lugar en su mismo nicho histórico a una nueva clase empresarial y plutocrática, no ya patricia como la Sociedad Rural Argentina, sino de recientes orígenes inmigratorios. La concentración de campos y la expulsión de poblaciones sintetizaron el modelo neocolonial impuesto por el proceso globalizador.

Los emigrados del campo conformaron nuevos e  inmensos cinturones de pobreza urbana, y descubrieron en la ciudad el festival de las importaciones y el consumo, en simultáneo con el creciente desempleo producido por el cierre masivo de las empresas industriales. Un vasto plan de asistencialismo y de  empleos de inferior calidad, subsidiados por el Banco Mundial y cargados a la creciente deuda externa, la distribución de raciones alimentarias y un tejido férreo de control en las barriadas, contuvieron por años la creciente pobreza. Lo paradójico de esta situación de insurgencia que vivía la Argentina a principios del milenio fue que muchas de las luchas sociales localizadas, tales como los asentamientos y luchas por el derecho a la vivienda, en la  medida que confrontaban con situaciones abusivas de injusticia y no se proponían otro modelo de país ni regresar a los lugares de origen, devinieron funcionales al sistema de agricultura a escala y control del territorio por los grandes pooles, vinculados a los exportadores y mediante ellos, a los mercados globales. El predominio de visiones urbanas sin arraigos culturales y a la vez, reverenciales de tecnologías y de modelos que rinden culto del progreso, colaboraron de manera eficaz, en mantener invisible el rol que nos fuera asignado de  país exportador de comodities, con una agricultura sin agricultores, subsidiada por corporaciones como Monsanto para la producción masiva de transgénicos. Esas visiones urbanas impidieron prever las consecuencias necesarias e inevitables del festival de cultivos transgénicos que podría estar llegando actualmente a los treinta millones de hectáreas. 

El modelo del agro negocio sojero desplazó miles de chacras y, en particular, desplazó tambos. Cada tambo contaba con varios molinos y/o bombas para riego o bebederos, que diariamente extraían grandes cantidades de agua, abatiendo las capas de agua a sus niveles tradicionales de 30 a 60 metros de profundidad. Esos espacios tamberos fueron reemplazados por siembra directa. Reconozcamos que no faltaron avisos que anunciaban la situación que hoy nos  preocupa.  En el congreso de los Consorcios Rurales de Experimentación Agricola (CREA) de 2014, en una exposición denominada “Del mito de la sustentabilidad a la realidad del compromiso ambiental”, se dijo lo siguiente: “Una visión estática de la naturaleza generó el ‘principio precautorio’ que reclama conocer las consecuencias de nuevas intervenciones agrícolas antes de implementarlas. Ante ese desafío se generaron en el sector productivo metodologías de ‘buenas prácticas’ orientadas a una supuesta sustentabilidad. Pero es difícil definir cómo deberían ser esas prácticas a priori. Cambia el ambiente y lo que sabemos de él; cambian las tecnologías y las opciones, y la mejor práctica hoy puede ser mala mañana”.  Esta presentación estuvo a cargo de Esteban G. Jobbágy, investigador del Grupo de Estudios Ambientales del Instituto de Matemática Aplicada de San Luis (Conicet-UNSL), durante una conferencia ofrecida en el Congreso Tecnológico CREA que se estaba desarrollando en Mar del Plata, Rosario y Santiago del Estero de manera simultánea. “Los efectos del desmonte sobre la materia orgánica del suelo y el stock de carbono, sobre las napas freáticas o las poblaciones de grandes mamíferos nativos, requieren observaciones y observadores distintos y deben en todos los casos y etapas sumar aportes del sistema de ciencia y tecnología”, añadió. Jobbágy dijo en ese momento algo por lo demás evidente y de sentido común: que era improbable anticipar todas las consecuencias hidrológicas que el reemplazo de pasturas y montes por agricultura tendría en nuestras llanuras.

“Hemos generado excesos hídricos sostenidos y lo que en un principio se atribuyó exclusivamente a las fluctuaciones climáticas, hoy aparece también vinculado a los cambios en el uso del territorio: ascensos freáticos de diez metros en Marcos Juárez (Córdoba) desde los años ’70, con lotes que se inundan por primera vez en la historia; napas que salvan la producción en años secos pero que ponen en jaque siembras y cosechas en años más húmedos; sales que aparecen en la superficie cuando menos lo esperamos”, comentó.

“Hay que aprender sobre la marcha. Para eso es necesario integrar a expertos y observadores locales, plantear problemas actuales e hipotéticos y avanzar gradualmente con el cambio reservando zonas de control, además de medir las variables consideradas más sensibles, hacer transparente la información y su interpretación, debatir y negociar” Jobbágy señaló también que “la agricultura, como todas las actividades humanas de gran escala, es insustentable. La historia desde la revolución industrial hasta hoy ha mostrado repetidamente que lo único sustentable es el progreso. Aparecen nuevos problemas, generamos nuevas soluciones. Y esas soluciones traen nuevos problemas”, comentó.

Consideremos que no estamos leyendo a un contestatario o a un ecologista, sino a un profesional que se preocupa por mejorar la capacidad del proceso productivo por mantener sus estándares. La idea de que cada solución tecnológica entraña nuevos problemas y la necesidad, a su vez, de generar nuevas soluciones tecnológicas, es un criterio típicamente empresarial, que no tiene en cuenta los ecosistemas naturales y que sólo privilegia la ganancias mediante la continuidad del consumo y la producción de nuevos artilugios y de nuevos tóxicos.  El uso de agrotóxicos en los sojales condujo, por ejemplo, a la insólita situación de que los conocidos bichos bolitas se convirtieran en plaga. Estos insectos se alimentaban de materia muerta que fue desaparciendo por la ausencia de suficientes procesos de humificación; y entonces comenzaron a comer cultivos. Así, se crearon cócteles de venenos específicos para eliminarlos.  En ese mismo congreso, Jobbágy indicó acertadamente que la contaminación por sobre-fertilización, que encabeza la lista de preocupaciones en otras grandes regiones productoras, no es prioritaria en la Argentina. Pero sí lo es la pérdida de hábitats naturales y de recursos hídricos. “Desde lo global un concepto que se ha popularizado para expresar la preocupación por la agricultura y la disponibilidad de agua es la huella hídrica ¿Cuánta agua de lluvia o de riego hemos utilizado para obtener una unidad de producto? Pero el agua no tiene el mismo valor en todas partes ¿Vale lo mismo el agua que permitió producir un litro de leche usando alfalfa regada en Mendoza o maíz picado y pasturas de secano en la cuenca del Salado? La importación ciega de indicadores envasados como la huella hídrica representa un obstáculo en el abordaje del problema producción-ambiente”, dijo.

“De hecho, en una enorme parte de nuestras llanuras el uso conservador del agua que hace la agricultura nos causa problemas más serios: niveles freáticos más elevados, menor capacidad de albergar excesos de lluvia y, por lo tanto, anegamientos e inundaciones más frecuentes en la región pampeana o ascenso de sales en la región chaqueña son algunos de estos problemas. No necesitamos ahorrar agua de lluvia en estas llanuras: necesitamos usar las lluvias tan exhaustivamente como la hacían las pasturas o los bosques que reemplazamos con cultivos anuales. Y aquí empiezan a surgir varias tensiones: las inundaciones castigan a los pueblos mucho más que a los lotes agrícolas. Los tambos son el sistema productivo que generan menores excesos, pero uno de los que más caro paga la inundación. Lleva tiempo y esfuerzo entender estos problemas hidrológicos que no conocen fronteras entre disciplinas”, explicó.

Jobbágy señalo también que,en lo que respecta a la protección de ecosistemas naturales (aspecto regulado por la “Ley de Bosques” Nº 26.331) es necesario buscar acuerdos en un marco que permita distinguir las situaciones de ganar-ganar, perder-perder o ganar-perder en cuanto a ambiente y producción. “La quema de más del 95% de la biomasa desmontada en cordones es un claro ejemplo de perder-perder: deterioramos el suelo y desperdiciamos un recurso valioso. Salir de esa práctica requiere pocas innovaciones y acuerdos”, argumentó el investigador. “Encontramos un claro ganar-ganar en la intensificación verde: aumento del doble cultivo, uso de cultivos de cobertura, ciclos más largos, aplicados en épocas de excesos o napas elevadas en las llanuras. Bajamos el riesgo de anegamiento y aumentamos la producción”, añadió. “Los sistemas que alternan cultivos tardíos de soja y maíz han mostrado enormes virtudes productivas y han permitido afianzar empresas agrícolas sobre ambientes que antes se consideraban hídricamente marginales. Una de las claves de la secuencia es que usa conservadoramente el agua evitando estrés y riesgo productivo. Pero, como contraparte, aumenta el incentivo de desmonte en una gran fracción de los bosques del Chaco y el Espinal que antes tenían poco atractivo agrícola. Y además esa secuencia genera mayor drenaje profundo y ascenso freático, incrementando el riesgo de salinización en las tierras que anteriormente fueron ocupadas por bosque”, explicó refiriendo a la llamada extensión de la frontera agrícola, que tantas devastaciones de bosque nativo y conflictos con los pequeños pastores y campesinos ha provocado a lo largo de los últimos años.

“El compromiso ambiental del sector agropecuario está listo para ir más allá de la sustentabilidad y enfrentar el desafío del cambio. Podemos esperar a que lleguen las demandas ambientales y afrontarlas una por una con acciones puntuales y efectos de imagen. O podemos liderar el debate territorial de la próxima década ofreciendo lo que mejor sabemos hacer, que es gestionar creativamente las fuerzas de la naturaleza”, concluyó con cierto optimismo.

Evidentemente los acontecimientos provocados por las desmedidas ganancias de estos años y la imprevisibilidad de sus consecuencias inevitables, han superado por lejos a esta dirigencia empresarial tanto como a los funcionarios del sector. Podríamos hacer extensivo este juicio a buena parte de la población refugiada en las ciudades que ahora, también, sufren las inundaciones. Que se discuta si los responsables están o no están presentes en los lugares de la catástrofe nos parece absolutamente pueril, tanto como discutir sobre subvenciones a los damnificados. Se trata, en cambio, de modificar de modo radical y de una vez por todas los procesos irracionales y de abuso del suelo que condujeron a esta catástrofe; se trata de comprender los procesos de preservación y de recuperación de los ecosistemas agrícolas; y se trata asimismo, de leer detenidamente la Encíclica Laudato  Sí, para extraer sus enseñanzas a la vez que aprovechar el enorme caudal de energía que nos proporciona, si deseamos afrontar el desafío de que estas situaciones no vuelvan a repetirse y que en vez de aportar a los “cambios climáticos” seamos capaces de aportar a la preservación de la vida en el planeta tal como nos lo pide el Papa Francisco.

En medio de la catástrofe provocada por las  lluvias y por una agricultura guiada por los mercados estamos convencidos que pueden nacer esperanzas nuevas y nuevos debates que tienen relación con la recuperación de una conciencia ambiental, tanto como con los modos de asumir la participación ciudadana. Nuestra emergencia desesperada a más de veinte años de aprobadas las primeras sojas transgénicas sigue siendo una frontera de la globalización y también de las tensiones con la mayor multinacional de las semillas, cuyas últimas amenazas fueron las de cobrar por su propia cuenta regalías en los puertos sobre su soja intacta, en asistencia con las empresa exportadoras. Recordemos que la Argentina aportó en la posguerra a solucionar el hambre del mundo y de Europa particularmente, gracias a sus producciones sustentables y ahora, por el contrario, luego de muchos años de cosechas récord de transgénicos, queda expuesta nuestra pobre calidad de vida, millones de hectáreas inundadas o al borde de la desertización y una economía de exportación cada vez más frágil y basada en los caprichos de los mercados internacionales.

Fuente: Revista Anfibia (UNSAM)

El plan de ajuste de Macri en YPF pone en jaque a la comarca petrolera Rincón de los Sauces.

Escribe Guillermo Avalos (*)

Esta ciudad de más de 40 mil habitantes está enclavada al norte de la Provincia del Neuquén en el límite con Mendoza. Alberga en su región a dos de los más importantes yacimientos de la Argentina; Puesto Hernández, la estrella de YPF a principios de los '90 y el Trapial operado por Chevron desde la década del 2000 que llegó a producir 10.000 m3 día. Ambos en su momento fueron los más importantes en producción de petróleo.

La producción petrolera explica la explosión demográfica, Rincón fue la ciudad qué más creció en Argentina en los últimos 30 años. Paso de 3000 habitantes en el '90 a 15000 en el 2000 y 36000 en el 2010 (según censos oficiales).

Sin lugar a dudas la actividad petrolera es el motor de la localidad. Pero también es una parte vital para la Provincia ya que por los niveles de producción hace importantes aportes en regalías que alcanzan casi el 50% del presupuesto provincial.

Por otro lado, debido a su infraestructura y la cantidad de bases de empresas de servicios, asiste a una zona de gran influencia de más de 100 km a la redonda.
Los telegramas de despidos que llegaron los últimos días pusieron en alerta a la población del norte neuquino. Esta vez, las amenazas llegan desde la operadora de bandera nacional, al menos en el 51% de sus acciones.

Ahora bien, ¿cuál es la razón del achique en la principal operadora de la provincia? Según fuentes especializadas en el tema, “solo obedece a que las operadoras pretenden mas márgenes de ganancias, aún cuando en argentina se paga el petróleo un 35% más que el precio internacional” y agregan, “en este negocio, ninguna operadora pierde”

Los ciudadanos saben bien que este no es solo un problema gremial ni sectorial, es un problema de todo el pueblo y más aún, de toda la provincia.
Cada puesto de trabajo que se pierde impacta negativamente en la economía regional, en las pymes que asisten al rubro petrolero, talleres metalúrgicos y mecánicos, empresas de catering, servicios domésticos, pero también afectan al comercio en general, tiendas y mercados como así también a los trabajadores informales que realizan tareas en la construcción.

Solo la delegación local de la UOCRA registra 250 desocupados que hace tiempo esperan los compromisos de obra pública y la reactivación del sector petrolero sin avizorar un salida favorable, menos ahora que fue de público conocimiento que la tan anunciada obra de Chihuidos está cada vez mas lejos de conseguir financiación.
El sector petrolero recibió 1700 telegramas a los cuales se sumarán más en los próximos días y de seguro rondará en 5000 los alcanzados por la decisión de YPF. A esta lista se le debe agregar la cantidad de “retiros voluntarios” y jubilaciones casi obligadas que ascienden a los 2000 en el último año y medio.

Los memoriosos advierten, "esto ya paso en los ´90 previo a la privatización (de YPF) y no queremos revivirlo”.


(*) Guillermo Avalos es  Profesor de enseñanza Técnica, Dirige la CTA regional Este (Rincón de los Sauces, Añelo, Chañar) de Neuquen, Secretario General de ATEN Rincón de los Sauces.

El cumplimiento de un año de gobierno lleva a la evaluación. Estoy de acuerdo con la alta nota otorgada por Macri a su propio gobierno. La misma se fundamenta en que están en el camino de lo que desean hacer, afianzando una significativa transferencia de ingresos hacia las clases más altas, en detrimento de los sectores más débiles.

Por Carlos Heller (Diputado Nacional - Partido Solidario)

Esa transferencia tiene no sólo altos costos en términos de actividad económica (baja de la demanda, elevados niveles de subutilización de la capacidad instalada, caída de la producción), sino que además deriva en fuertes costos sociales (pobreza, desempleo).
Creo que las políticas implementadas por el gobierno macrista pueden identificarse como un “regreso al pasado neoliberal”, vinculado con cinco ejes:

1. La ya mencionada regresiva transferencia de ingresos, caracterizada por la eliminación de retenciones agrícolas y mineras (y la reducción a los productos sojeros), el alza de tarifas para incrementar la renta en dólares de las empresas energéticas, un blanqueo de capitales que no exige ingresar las divisas al país y eliminaciones de tributos progresivos, entre otras transferencias.

2. Las continuas alusiones del gobierno y grandes empresarios al “fomento de la productividad”, que no encierran otra cosa que la flexibilización laboral y la baja de los costos laborales, a favor de una mayor rentabilidad empresaria.

3. La defensa del Estado subsidiario. Macri lo definió con varias metáforas: como “el canchero”, es decir, el que prepara la cancha de fútbol, y como “el facilitador” de las inversiones y la productividad que rechaza intervenir en los mercados.

4. La apertura de importaciones y liberalización de operaciones cambiarias con los negativos impactos sobre la producción y el financiamiento internos.

5. La puerta giratoria del endeudamiento: los dólares ingresados por nueva y abundante deuda pública se van del sistema vía la conocida fuga de capitales.

Para justificar la situación tan negativa de la economía, aparece entonces el relato de la “herencia recibida” necesario para que el gobierno intente sostener el ajuste que impuso. “Crisis terminal”, “colapso de la actividad”, “hundimiento de los salarios reales”, todos inventos “de lo que hubiera pasado” para demonizar la gestión anterior, que dejó un Estado con baja deuda externa, salarios con elevado poder adquisitivo, alto nivel de empleo, todas variables que en esta gestión se deterioraron. Enfrentar este relato es una verdadera batalla cultural.

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