22 DE OCTUBRE DE 2017 |
Política

Un sano ejercicio intelectual recomendado por grandes pensadores consiste en viajar imaginariamente en el tiempo, posicionarse en el futuro y mirar al presente como si fuera pasado. A veces las urgencias del aquí y ahora o el dispositivo comunicacional diseñado para conformar “el sentido común” no nos permiten analizar con lucidez la realidad del país, por lo que si nos vamos unos años para adelante, vemos el 2016 y estos días de 2017, podremos sacar algunas conclusiones.

Por Guillermo Justo Chaves (*)

La primera de ellas es que nos encontramos frente al tercer ciclo neoliberal en Argentina. El primero comenzó en 1976 con la dictadura militar, el segundo en los noventa con la década menemista y el gobierno de la Alianza siguiendo el Consenso de Washington y el tercero en 2016  a través de esta nueva “Alianza”, parte de esta ola que abarca a la región, tal como denunció con firmeza el Papa Francisco en su entrevista reciente al diario El País. Todos sabemos de que manera terminaron las experiencias anteriores aquí. Ahora estamos siguiendo el mismo recorrido: ajuste, inflación, caída del consumo, destrucción de aparato productivo, aumento de la desocupación, ahora el decreto de ART y el camino de la flexibilización laboral, etc. El saldo de las dos primeras experiencias son conocidas: caos económico, político y social.

La segunda de las cuestiones que quedará marcada en los libros y que hoy es minimizada aquí –no en el mundo- es la cuestión de los Panamá Papers y el presidente Macri. Charlie Hebdo, la célebre revista francesa víctima del atentado en París, califica a la cuestión como “terrorismo fiscal” y pone a nuestro presidente -entre otros- en tapa. Hay mucho para decir pero la historia será implacable con esta burla a la credibilidad popular y por supuesto a la ley.

El tercer aspecto que marcará la época y que seguramente será motivo de investigaciones, pases de facturas y acusaciones, tal como ocurrió después de la dictadura y los gobiernos de Menem y De la Rúa será el endeudamiento externo sin precedentes. La toma de deuda para pagar a los buitres y tal como dijo el ministro Caputo para utilizar U$S 22.000 para financiar déficit nos ubica en ese imaginario futuro explicándoles a nuestros hijos el por qué de su destino hipotecado. A eso tenemos que sumarle los U$$ 16.000 que se fugaron en 2016, consecuencia de las políticas del Banco Central. Para colmo como una burla del destino, el buitre Singer, no sólo obtuvo lo que quería con creces sino que compró la aerolínea Avianca, que posiblemente comenzará a operar en cabotaje, que a su vez  ¡que coincidencia! había comprado MacAir la empresa de la familia del presidente.

La transferencia de recursos a los sectores más ricos y concentrados de la economía argentina será otro de los hitos recordados. La regresión o reversión en términos de distribución del ingreso ha sido fenomenal por volumen, por la velocidad y ferocidad de las medidas todas en un mismo sentido. Devaluación, quita de retenciones  a las mineras, al trigo y maíz, baja a la soja, quita de subsidios al transporte y a las tarifas de servicios públicos. De todo esto se ha hablado mucho pero ha tenido impacto directo, tiene y tendrá consecuencias indirectas continuas generando una sociedad cada vez más desigual, a contrapelo de la Argentina de clase media.

Dicho esto y volviendo al presente como hombres y mujeres de la democracia no nos permitimos dudar de la legitimidad del presidente ni del gobierno, a pesar de haber faltado a la palabra y estafado al pueblo en su contrato electoral a través de las mentiras de campaña sobradamente chequeadas. Sin embargo, viendo la ausencia de rumbo político claro -mas allá de las medidas económicas propias del más rancio neoliberalismo tomadas en un primer momento por el ala triunfante en la interna con Prat-Gay, con miras a profundizarse -aunque ahora con Gonzalez Fraga al Banco Nación el gobierno se contradice a sí mismo-, uno se pregunta cuál es el proyecto político del PRO en su versión Alianza siglo XXI, “Cambiemos”.

Podemos comenzar desde el origen sosteniendo, y no en demérito de Macri, sino todo lo contrario reflexionando juntos. Hasta que punto su recorrido no se trató de un proyecto personal sostenido en un complejo edípico resuelto finalmente -o no… “los 5 puntos de mi papá son los 10 de otro…” -, con su llegada  a la presidencia? Todos los políticos que llegan tienen mucho de esto, pero que dirían Freud y Lacan, o sus discípulos de la psicopolítica Zizek o la nueva figura el coreano-alemán Byung Chul Han sobre nuestro caso?

Es decir, un proyecto personal del cual todos conocemos la historia: Sevel (SOCMA), Boca, la Ciudad y la Presidencia. Pero un proyecto político requiere algo más que ese recorrido respaldado por el éxito electoral al que se fueron sumando en el camino muchos argentinos. Ese proyecto político donde se plasma una visión del mundo, brilla por su ausencia. Lo único que se percibe es la idea de llevar al país a un “modelo económico” que coincide con su pertenencia social y el discurso dominante del capitalismo global pero que choca con la cultura y el entramado productivo, laboral y social del país. Lo cierto es que, más allá del discurso de la muerte de los “grandes relatos”, los proyectos políticos se sostienen en una épica, un rumbo y un sujeto al cual interpelar. Al no existir eso se utilizan mecanismos vinculados a la antipolítica, algunos más conocidos como el miedo, que saca lo peor de las personas y otros métodos más actuales: el “big data”, las redes, la posverdad (versión siglo XXI de la mentira de Goebbels), el humor social volátil efímero y superficial, o el odio, pero siempre apelando a los sentimientos más egoístas.

Y como muestra clara de la falta de proyecto político lo vemos en las áreas donde el gobierno debe llevar adelante políticas públicas proactivas donde debe mostrar su sesgo o visión. Y allí encontramos la ausencia de política sanitaria, de política de identidad cultural, de industria cultural, o en materia de ciencia y tecnología. Como dijo un conocido sanitarista émulo de Carrillo -a modo de ejemplo- : “No puede haber proyecto de salud sin proyecto político”.

Lo que sí está es el intento de imponer el modelo económico neoliberal en su tercera versión vernácula. La salida de Prat Gay y la llegada de Dujovne priorizan el nuevo formato de la ortodoxia post-consenso de Washington estructurado alrededor de las “metas de inflación”. En lugar de priorizar “metas de empleo”. Sin embargo los primeros indicadores de 2017 no acompañan la predicción del presidente del Banco Central.

Con respecto a Dujovne, se presenta como un comentarista de la realidad diciendo “lo que hay que hacer” pero no de qué forma. Como diría Gramsci, “el optimismo de la voluntad”. Plantea bajar impuestos, reducir el déficit fiscal (dijo bajar el gasto público). Aumentar inversión en infraestructura (dijo gasto público en infraestructura), combatir el empleo informal. Plantear la reforma laboral, la reforma tributaria, sacar el impuesto al cheque. Muchas medidas contradictorias. En fin, lo rídiculo sería que se transforme en un comentarista de sí mismo. Todo es posible igualmente ya que haciendo gala de un doble standard moral -rasgo distintivo del gobierno- habló de reducir la planta del Estado y el mismo fue empleado del Senado sin asistencia conocida desde 2012. Por lo pronto, nadie habla más de la redistribución del ingreso, uno de los fundamentos de la presencia del Estado en las democracias occidentales hace ya casi un siglo. Ni de reducir la desigualdad, de la que, como ya dije, hubo un aumento peligroso para la estabilidad social.

Desde la oposición peronista -pese al descalabro por la derrota y algunos errores del último gobierno- en el trasfondo se ve la esencia del proyecto: una sociedad más igualitaria, con distribución del ingreso, un Estado presente, una economía sostenida por la producción y las pymes con protección del empleo, entre otras cosas. El peronismo originario y el kirchnerismo ya se encuentran unidos por un hilo de oro en la historia. Sería de necios, distraídos o malintencionados desconocerlo. Pero también es cierto que el futuro demanda renovar la  expresión. Puede ser un “peronismo francisquista” que no debe confundirse con esa versión lavada de laudatismo bobo ecologista funcional a la hipocresía de un sector de la sociedad. La “Laudato SI” es una declaración de guerra -perdón por usar esta palabra en un documento del Santo Padre-, al capitalismo en su versión depredadora: el neoliberalismo recalentado actual. Las declaraciones del Papa a El País en una entrevista internacional ratifica esa postura. También interpela con nueva agenda a las sociedades y Francisco -a la vez-, destila peronismo.

Este 2017 se inició de modo preocupante, un país en recesión con caída de la actividad económica y pérdida de empleo, un intento de rediseño de la economía hacia una matriz, como mínimo exclusiva desde lo social, un ministro de hacienda -comentarista- optimista de la voluntad, un país endeudado y con predicción de inflación más altas que las metas autoimpuestas por el Banco Central. Pero, por sobre todo, un gobierno sin rumbo político claro. Muchos especialistas llaman a este período el tercer ciclo neoliberal en la Argentina. Uno comenzó en 1976, el otro fue en los noventa. Los resultados los conocemos todos. Son parte de nuestra triste historia. El gobierno es el principal responsable que aquello no se repita. Pero desde la oposición el desafío es ofrecerle a la sociedad una alternativa viable, con liderazgo y proyecto, con épica y capacidad para convocar mayorías.

(*)   Magister en Ciencia Política. Abogado. Profesor de Derecho Político. Fue Presidente de la Operadora Ferroviaria S.E. y Director Nacional de Asuntos Políticos y Reforma Política. e/o

Mientras en ACUMAR, cuyos estados miembros están condenados  por la Corte Suprema de Justicia de la Nación y  todo hace suponer  se designe en esta institución nuevamente a funcionaria política no especialista en el tema, la judicializada cuenca Matanza Riachuelo se estima continúa recibiendo volcados clandestinos 90.000 Tns./año de carga orgánica ( líquidos cloacales) y 1.000 Tns./año de inorgánica ( vertidos industriales ) algo equivalente a 15 m3 por segundo.

ACUMAR  expresó que si bien 1500 industrias son consideradas agentes contaminantes, 200 empresas son responsables del 80% de la contaminación total de la cuenca. PERO COMO LA   REALIDAD ES LA ÚNICA VERDAD, cuando se conozcan las nuevas resoluciones que debe dictar la propia ACUMAR mucho más exigentes para con los vertidos industriales, el número de industrias contaminantes puede llegar a triplicarse.

Esta aberrante ilegalidad es muy conocida y denunciada hasta el hartazgo, pero …

Recurres a la política, a lo administrativo, a la justicia,  a las principales,  específicas instituciones  … y nada.

Recurres a los medios,  sindicaturas, auditorias, entes de control, asociaciones profesionales, defensorías, sindicatos, ONGs, a la iglesia … y nada.

Pareciera que la huelga, el corte, la movilización, el  LÍO que aconseja  FRANCISCO, fueran más expeditivos …

LÍO,   Situación o asunto confuso, desordenado, problemático o difícil de resolver.

La lógica moderna pareciera indicar que  un Lío se soluciona con otro Lío, importante círculo vicioso  de final impredecible.

Mi abuelito carpintero decía que un clavo profundo se quita con otro clavo … todo un adelantado académico el viejito  !!

No quiero imaginar la FOTO DE  LOS 5 MIEMBROS DE LA CSJN HACIENDO UN PIQUETE … !! exigiendo se cumpla el fallo del 8/7/2008  que ordena el saneamiento de la cuenca M-R, con  la MINISTRO PATRICIA BULLRICH DESALOJÁNDOLOS, mostrándoles el “ Protocolo Anti Piquete…”, si seguimos así, allá vamos …

Negarse a cumplir una sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en cualquier país es motivo para ir preso. Solamente en Argentina alguien puede desentenderse.

Cualquier ciudadano sabe que una conducta deliberada que enferme o mate a personas puede ser calificada como DELITO. Sin embargo, en su sentencia la Corte Suprema de Justica  omitió ordenar que se investigara si se habían cometido DELITOS por acción o por negligencia.

La sociedad toda es culpable, se ocupa más de los temas relativos al dinero, al poder por el poder mismo, al fútbol, al cholulaje, etc. que sobre  los temas de salud, entonces los responsables de velar por nuestra calidad de vida usan la distracción ciudadana  para desentenderse de temas fundamentales como este,  favoreciendo intereses espurios, lo que nos podría poner al borde de otro estrepitoso e histórico  fracaso de papelón mundial, ubicándonos  en un ridículo sin retorno…                      

Quienes nos ocupamos del tema, comunicamos, concientizamos,  alertamos, convocamos, peticionamos, ayudamos a que el objetivo se pueda cumplir satisfactoriamente,  en el menor plazo posible, para eliminar el nivel de enfermedad y muerte que hoy impera en esta fatal, desatendida, e ineficientemente  gestionada  cuenca Matanza Riachuelo.

Alfredo Alberti - Presidente  de la Asociación de Vecinos La Boca

La funcionaria Lic. en Cs. Políticas Gladys González, cuyo nombre se difundió como para ser la nueva titular de ACUMAR,  tiene la idoneidad profesional necesaria para ocupar tamaña responsabilidad ? Su CV es el mejor para el cargo ? Quienes son los responsables de esta designación ? Quienes personifican en el Estado a los condenados por la CSJN ? Tienen estos verdadera voluntad política de cumplir el fallo de la Corte ? La justicia penaliza a alguien por tanto incumplimiento  ? Es casualidad tanta falla concurrente ?

Por Alfredo ALberti (*)

Estimo, seguimos en una cadena de decepciones que se va profundizando, naturalizando, consolidando mal, el tema sería cómo cortamos lo que a esta altura de los acontecimientos parece un maleficio…

Deseo reflexionemos para intentar  lograr un cambio realmente diferente , propositivo, constructivo, alentador,  que nos devuelva una esperanza consistente y no otra vana ilusión …

Debiéramos lograr  nombren a un idóneo en el tema que nos ocupa, además  con total y absoluto respaldo político para que pueda hacer lo que manda la justicia,  las disciplinas técnico-científicas,  y no lo que emane de los   espurios intereses que siempre se impusieron en la cuenca Matanza – Riachuelo …

El planeta tierra, su a gua, exige consideración y respeto, lo estamos enfermando muy mal, no debe subsistir tanto ciego afán de enriquecimiento a costa de la salud de la gente, basta de tanto uso abusivo de sus elementos degradándolo y contaminándolo. El agua es un bien finito, escaso, el cuerpo humano es 70% agua, defenderla nos concierne a todos. No claudicar en este objetivo es primordial.

Tenemos a lo sumo tres décadas  para bajar los términos de contaminación ambiental mundial, urgentemente debemos conciliar políticas de convivencia, de supervivencia, hoy existen migrantes climáticos ante daños irreversibles en varios territorios del planeta. Si no queremos desaparecer de la faz de la tierra debemos urgentemente generar políticas de Estado y respetarlas. El medio ambiente es parte constituyente de nuestra persona, el hombre es él y las circunstancias que le rodean, no debemos ser apocalípticos, pero nuestro optimismo, nuestra esperanza debe anidar en los precisos diagnósticos que existen, en un trabajo responsable para mejorarlo todos los días sin idealizaciones abstractas.

Progresar es la capacidad de resolver permanentemente nuevas dificultades y no eternizarnos intentando paliar infructuosamente viejos problemas, como hace ACUMAR. Esta   cambia sus autoridades permanentemente, van 8 administraciones en 10 años desde su creación, pero no cambia su mentalidad, porque no cumple el fallo de la CSJN, no  vive dentro de la ley.

No sirve identificarnos con el dolor, si no aportamos soluciones, debemos reconciliar la ética con la política insertando a esta última dentro de la ley. Basta de palabras que no coinciden ni con la realidad, ni con el respeto a la ley, ni a los fallos de la justicia.  Hace mucho tiempo que ACUMAR vive empezando, es hora de alcanzar sus objetivos.

Sin Justicia, Argentina no tiene futuro, basta de fragilidad institucional sea en ACUMAR ni en ninguna otra, necesitamos consistente vida institucional, es básico tener convicciones, no compremos que nuestros ideales son imposibles, pues lo fundamental es que son imprescindibles. Lamentablemente la búsqueda de la verdad no es prioritaria ni importante en los políticos argentinos, no forma parte de los grandes proyectos de la Nación, para ellos solo importa la verdad del poderoso político de turno. Hemos nacido y crecido creyendo que solo estamos para la consumir lo heredado y no para consumar  la construcción consensuada de nobles causas de Estado, los argentinos no terminamos de capitalizar nuestros fracasos, y ACUMAR  parece ser una muestra de ello.

El pensamiento de una palabra puede ser una acción en movimiento, revaloricemos el lenguaje, la palabra, “ BENDECIR, ES DECIR BIEN …”  se entiende ? La palabra que encierra verdades es un instrumento no negociable, el hombre es lo que hace con su lenguaje, debemos reconciliar la verdad, con la ley, con la justicia, con la transparencia. La ética y la ley pierden a mano de la politiquería que es la que  promueve el populismo y la corrupción, donde se está insertando ACUMAR.

El porvenir no hay que esperarlo mágicamente, debemos ir en su búsqueda,  el futuro es el presente hecho realidad, no tener ideales es simplemente durar,  los proyectos deben ser honrados, cumplidos. Un ser maduro como una institución madura requiere de un presente y no ser siempre una promesa como es ACUMAR.

Los fracasos de ACUMAR generan escepticismo, devoran la credibilidad y la voluntad popular, le hacen perder  su afán por esclarecer  y obtener sus objetivos, hay quienes piensan que el Riachuelo es solo un atentado contra únicamente 6.000.000 de habitantes que tiene la cuenca, y no contra la Nación toda, esto sería el triunfo de la ignorancia, de la impunidad,  convirtiendo a la totalidad del pueblo de la Nacion en indiferente,   por lo que ocurre en un sector de nuestro país, “ SERÍA COMO PENSAR  … LE OCURRE A ELLOS Y NO A NOSOTROS …!! “

Pensar que sanear el Riachuelo es un imposible por los intereses que se deben enfrentar y no un imprescindible, es no tener dignidad, es no tener futuro como Nacion. Nuestro futuro como país y como habitantes de la cuenca M – R, incluye la verdad en el presente.    Importan los muertos por las enfermedades fruto de la contaminación ambiental ?  Somos un pais espectral que ha renunciado a la ética  ? Podemos prosperar solo materialmente sin conocer la verdad, homologando la justicia a la prosperidad material ?  Donde queda la dignidad de una nación cuando su desarrollo está basado en el encubrimiento de la verdad y de los privilegios  ?

CAMBIAR  involucra una transformación ética, no solo política de orden económico, nuestra cultura no puede ser solo producto de la suma y resta de nuestros negocios. Somos un país huérfano de instituciones, donde la justicia claudica ante los poderosos, ojalá la ética aparezca como elemento vertebrador con la dignidad política. Debiéramos hacer un duelo profundo reconociendo que somos  idólatras de la muerte,  hasta que se nos demuestre lo contrario, pesa sobre la vida de nuestro país todos los muertos que genera la contaminación industrial. Cuantos muertos debemos exhibir en la cuenca Matanza Riachuelo para que ACUMAR y la justicia tomen conciencia del DELITO que se comete todos los días. Argentina se está convirtiendo en un país TANÁTICO, donde se mata para alcanzar y sostener el poder. Los muertos del Riachuelo, no son muertos de la Ciudad de Bs. As. ni de la Pcia. de Bs. As., son muertos de la Nación. Podemos  vivir sin la verdad ? Podemos vivir con tantos cómplices  ?

Que dice de nosotros los argentinos la degradación y la contaminación del Riachuelo que padecemos desde hace tanto tiempo  ?  A todos nos debiera pegar muy duro esta causa Nacional, nos pone a los ciudadanos en situación de imbéciles, sin concepción de la realidad. Rogamos a la Buena Justicia y Buena Política nos devuelvan nuestra sana identidad, es la Nación la que mucho pierde con esta humillación permanente,  diaria,  de la verdadera situación ambiental dañando la salud humana,  a manos de intereses perversos, BASTA DE GOBIERNOS CÓMPLICES, estos se han mostrado  siempre insensibles, erráticos, contradictorios, impunes, irresponsables, entonces hemos recurrido a la justicia, la que  se expidió  hace más de 8 años vía nada menos que de la CSJN, entonces ACUMAR en este lapso a  quienes encubre  ?  Quienes son los autores materiales e intelectuales de esta estafa tanto moral como económica ?

Abruma a mi edad ser espectador de tanta incapacidad moral para aprender de nuestras experiencias, ver repetir infinitamente nuestros errores, de no saber, no poder, o no querer encontrar el rumbo correcto de ACUMAR  para sanear la cuenca más contaminada de Argentina.  Abruma tener que insistir tanto para que nuestras palabras, nuestras sanas intenciones, no terminen también convirtiéndose en basura …

Esto demanda un protagonismo colectivo, debemos todos saber interpretar que nos ocurre, y hacia donde debemos ir, no dejemos de buscar,  de construirnos,  durar no es vivir, somos una pequeña nación en un inmenso territorio, ACUMAR y el Riachuelo es solo una muestra de lo que somos en tantos otros muy importantes ámbitos. La política y la ética han vivido divorciadas, sin diálogo constructivo. Ser culto no es ser erudito,  es ser persona que entiende de interdependencias, es tener conciencia de la convergencia entre lo que saben-necesitan unos y saben-necesitan  otros, para así generar consensos en términos de políticas de Estado.

Respecto ACUMAR no tengo alegría pero tengo esperanza, hay fracasos pero también hay buenas actitudes. La mala política podrá manipular pero no encubrir lo espantoso, cada vez que aparece la Corte Suprema de Justicia trae calma, trae esperanza, Argentina está en un proceso de revalorización de la justicia. Como nunca es importante el compromiso y la participación ciudadana, debemos quebrar la fatalidad de la inacción, las circunstancias son mejores entonces las debemos aprovechar, debemos salir del oportunismo para entrar definitivamente en la eficiencia. Que las cosas cambien no proviene de la fe en la transformación, sino de la angustia que provoca el empantanamiento de situaciones tan negativas como repetitivas. La dignidad consiste en insistir sin claudicar  en defensa de la verdad, la ética y la justicia. La ciudadanía, el pueblo del Riachuelo ha sido víctima de de este desinterés y  se está empantanando mal de manera muy repetitiva.

La cuenca Matanza Riachuelo necesita muchos ciudadanos atentos, necesitamos construir ciudadanía vía educación, necesitamos aprender a ser una Nación y dejar de ser un conglomerado, la buena convivencia es más necesaria que nunca. Hoy la sociedad exige ejemplaridad, idoneidad, un cambio cultural donde el desafío consiste en revalorizar el trabajo, la educación, el respeto a la ley, debemos civilizarnos para exigir de ACUMAR  eficiencia, rapidez, y sumo resguardo por la calidad de vida de los habitantes de la cuenca. NI EL RIACHUELO, NI ACUMAR,  PERMITEN MÁS  GATOPARDISMO …  !!

(*) Presidente de la Asociación de Vecinos La Boca

Empresarios, funcionarios y pobladores de las zonas inundadas postergaron el debate sobre las consecuencias del modelo agroexportador actual. Los sojales desplazaron chacras y tambos que con molinos y bombas extraían grandes cantidades de agua. Las enormes maquinarias compactan el suelo y los pesticidas matan la microvida: no quedaron ni los túneles de las lombrices. Así, el agua ya no penetra, circula hasta acumularse y las inundaciones castigan a los pueblos mucho más que a los lotes agrícolas. Jorge Rulli, miembro del Grupo de Reflexión Rural, traza un mapa del modelo de producción y propone modificar los modos en los que se utiliza el suelo.

Por Jorge Rulli

La siembra directa fue concebida como una agricultura natural, ecológica, con abundantes rotaciones y con sumo respeto por la vida del suelo. Se implementaba con máquinas simples y livianas. Hasta que el mercado pidió más productividad y una escala mayor: la maquinaria mutó en enormes sembradoras, enormes tractores, enormes mosquitos pulverizadores, cuyas toneladas de peso, dejan necesariamente el terreno compactado. Al no labrar el suelo, el agua de lluvia tiene más dificultades para penetrar. La demanda en aumento de porotos de soja y su precio sostenido durante una década dejó de lado las rotaciones con otros cultivos, que posibilitaban, luego de la cosecha, abandonar sobre los suelos materia orgánica o barbecho para reponerlos. Hay más: se pulveriza glifosato y otros agroquímicos de modo masivo para eliminar malezas perennes y así, año tras año, se fue afectando sensiblemente la microvida del suelo, que facilita la reposición de los nutrientes, así como el laboreo que realizan las lombrices, hoy ya en muchos campos inexistentes. En conclusión, el terreno está desnudo, el agua corre y no penetra en el subsuelo.

El proceso de globalización le impuso a la Argentina en los años ‘90 un modelo de país productor de transgénicos y exportador de forrajes. Las consecuencias de la implantación de ese modelo extractivo y de producción masiva de comodities a lo largo de los años, fueron inmensos territorios vaciados de sus  poblaciones rurales, cientos de pueblos en estado de extinción, cuatrocientos mil pequeños productores arruinados, entre ellos el cierre definitivo de millares de tambos, y muchísimos chacareros endeudados debido a la incorporación de nuevos paquetes tecnológicos con dependencia a insumos, semillas genéticamente modificadas,  herbicidas de Monsanto y maquinarias de siembra directa. El mercado impuso sus reglas: la principal fue la necesidad creciente de disminuir costos para competir. Los fondos de inversión que expropiaron los aportes jubilatorios de los argentinos y los fondos fiduciarios generados por algunas empresas para supuestamente democratizar la agricultura, aportaron los recursos financieros para la implementación de los nuevos monocultivos de sojaRoundup Ready (RR, que resiste al herbicida glisfosato) en una escala gigantesca. La vieja oligarquía pastoril desapareció en medio de la mayor transferencia histórica de tierras desde la campaña al desierto, para dar lugar en su mismo nicho histórico a una nueva clase empresarial y plutocrática, no ya patricia como la Sociedad Rural Argentina, sino de recientes orígenes inmigratorios. La concentración de campos y la expulsión de poblaciones sintetizaron el modelo neocolonial impuesto por el proceso globalizador.

Los emigrados del campo conformaron nuevos e  inmensos cinturones de pobreza urbana, y descubrieron en la ciudad el festival de las importaciones y el consumo, en simultáneo con el creciente desempleo producido por el cierre masivo de las empresas industriales. Un vasto plan de asistencialismo y de  empleos de inferior calidad, subsidiados por el Banco Mundial y cargados a la creciente deuda externa, la distribución de raciones alimentarias y un tejido férreo de control en las barriadas, contuvieron por años la creciente pobreza. Lo paradójico de esta situación de insurgencia que vivía la Argentina a principios del milenio fue que muchas de las luchas sociales localizadas, tales como los asentamientos y luchas por el derecho a la vivienda, en la  medida que confrontaban con situaciones abusivas de injusticia y no se proponían otro modelo de país ni regresar a los lugares de origen, devinieron funcionales al sistema de agricultura a escala y control del territorio por los grandes pooles, vinculados a los exportadores y mediante ellos, a los mercados globales. El predominio de visiones urbanas sin arraigos culturales y a la vez, reverenciales de tecnologías y de modelos que rinden culto del progreso, colaboraron de manera eficaz, en mantener invisible el rol que nos fuera asignado de  país exportador de comodities, con una agricultura sin agricultores, subsidiada por corporaciones como Monsanto para la producción masiva de transgénicos. Esas visiones urbanas impidieron prever las consecuencias necesarias e inevitables del festival de cultivos transgénicos que podría estar llegando actualmente a los treinta millones de hectáreas. 

El modelo del agro negocio sojero desplazó miles de chacras y, en particular, desplazó tambos. Cada tambo contaba con varios molinos y/o bombas para riego o bebederos, que diariamente extraían grandes cantidades de agua, abatiendo las capas de agua a sus niveles tradicionales de 30 a 60 metros de profundidad. Esos espacios tamberos fueron reemplazados por siembra directa. Reconozcamos que no faltaron avisos que anunciaban la situación que hoy nos  preocupa.  En el congreso de los Consorcios Rurales de Experimentación Agricola (CREA) de 2014, en una exposición denominada “Del mito de la sustentabilidad a la realidad del compromiso ambiental”, se dijo lo siguiente: “Una visión estática de la naturaleza generó el ‘principio precautorio’ que reclama conocer las consecuencias de nuevas intervenciones agrícolas antes de implementarlas. Ante ese desafío se generaron en el sector productivo metodologías de ‘buenas prácticas’ orientadas a una supuesta sustentabilidad. Pero es difícil definir cómo deberían ser esas prácticas a priori. Cambia el ambiente y lo que sabemos de él; cambian las tecnologías y las opciones, y la mejor práctica hoy puede ser mala mañana”.  Esta presentación estuvo a cargo de Esteban G. Jobbágy, investigador del Grupo de Estudios Ambientales del Instituto de Matemática Aplicada de San Luis (Conicet-UNSL), durante una conferencia ofrecida en el Congreso Tecnológico CREA que se estaba desarrollando en Mar del Plata, Rosario y Santiago del Estero de manera simultánea. “Los efectos del desmonte sobre la materia orgánica del suelo y el stock de carbono, sobre las napas freáticas o las poblaciones de grandes mamíferos nativos, requieren observaciones y observadores distintos y deben en todos los casos y etapas sumar aportes del sistema de ciencia y tecnología”, añadió. Jobbágy dijo en ese momento algo por lo demás evidente y de sentido común: que era improbable anticipar todas las consecuencias hidrológicas que el reemplazo de pasturas y montes por agricultura tendría en nuestras llanuras.

“Hemos generado excesos hídricos sostenidos y lo que en un principio se atribuyó exclusivamente a las fluctuaciones climáticas, hoy aparece también vinculado a los cambios en el uso del territorio: ascensos freáticos de diez metros en Marcos Juárez (Córdoba) desde los años ’70, con lotes que se inundan por primera vez en la historia; napas que salvan la producción en años secos pero que ponen en jaque siembras y cosechas en años más húmedos; sales que aparecen en la superficie cuando menos lo esperamos”, comentó.

“Hay que aprender sobre la marcha. Para eso es necesario integrar a expertos y observadores locales, plantear problemas actuales e hipotéticos y avanzar gradualmente con el cambio reservando zonas de control, además de medir las variables consideradas más sensibles, hacer transparente la información y su interpretación, debatir y negociar” Jobbágy señaló también que “la agricultura, como todas las actividades humanas de gran escala, es insustentable. La historia desde la revolución industrial hasta hoy ha mostrado repetidamente que lo único sustentable es el progreso. Aparecen nuevos problemas, generamos nuevas soluciones. Y esas soluciones traen nuevos problemas”, comentó.

Consideremos que no estamos leyendo a un contestatario o a un ecologista, sino a un profesional que se preocupa por mejorar la capacidad del proceso productivo por mantener sus estándares. La idea de que cada solución tecnológica entraña nuevos problemas y la necesidad, a su vez, de generar nuevas soluciones tecnológicas, es un criterio típicamente empresarial, que no tiene en cuenta los ecosistemas naturales y que sólo privilegia la ganancias mediante la continuidad del consumo y la producción de nuevos artilugios y de nuevos tóxicos.  El uso de agrotóxicos en los sojales condujo, por ejemplo, a la insólita situación de que los conocidos bichos bolitas se convirtieran en plaga. Estos insectos se alimentaban de materia muerta que fue desaparciendo por la ausencia de suficientes procesos de humificación; y entonces comenzaron a comer cultivos. Así, se crearon cócteles de venenos específicos para eliminarlos.  En ese mismo congreso, Jobbágy indicó acertadamente que la contaminación por sobre-fertilización, que encabeza la lista de preocupaciones en otras grandes regiones productoras, no es prioritaria en la Argentina. Pero sí lo es la pérdida de hábitats naturales y de recursos hídricos. “Desde lo global un concepto que se ha popularizado para expresar la preocupación por la agricultura y la disponibilidad de agua es la huella hídrica ¿Cuánta agua de lluvia o de riego hemos utilizado para obtener una unidad de producto? Pero el agua no tiene el mismo valor en todas partes ¿Vale lo mismo el agua que permitió producir un litro de leche usando alfalfa regada en Mendoza o maíz picado y pasturas de secano en la cuenca del Salado? La importación ciega de indicadores envasados como la huella hídrica representa un obstáculo en el abordaje del problema producción-ambiente”, dijo.

“De hecho, en una enorme parte de nuestras llanuras el uso conservador del agua que hace la agricultura nos causa problemas más serios: niveles freáticos más elevados, menor capacidad de albergar excesos de lluvia y, por lo tanto, anegamientos e inundaciones más frecuentes en la región pampeana o ascenso de sales en la región chaqueña son algunos de estos problemas. No necesitamos ahorrar agua de lluvia en estas llanuras: necesitamos usar las lluvias tan exhaustivamente como la hacían las pasturas o los bosques que reemplazamos con cultivos anuales. Y aquí empiezan a surgir varias tensiones: las inundaciones castigan a los pueblos mucho más que a los lotes agrícolas. Los tambos son el sistema productivo que generan menores excesos, pero uno de los que más caro paga la inundación. Lleva tiempo y esfuerzo entender estos problemas hidrológicos que no conocen fronteras entre disciplinas”, explicó.

Jobbágy señalo también que,en lo que respecta a la protección de ecosistemas naturales (aspecto regulado por la “Ley de Bosques” Nº 26.331) es necesario buscar acuerdos en un marco que permita distinguir las situaciones de ganar-ganar, perder-perder o ganar-perder en cuanto a ambiente y producción. “La quema de más del 95% de la biomasa desmontada en cordones es un claro ejemplo de perder-perder: deterioramos el suelo y desperdiciamos un recurso valioso. Salir de esa práctica requiere pocas innovaciones y acuerdos”, argumentó el investigador. “Encontramos un claro ganar-ganar en la intensificación verde: aumento del doble cultivo, uso de cultivos de cobertura, ciclos más largos, aplicados en épocas de excesos o napas elevadas en las llanuras. Bajamos el riesgo de anegamiento y aumentamos la producción”, añadió. “Los sistemas que alternan cultivos tardíos de soja y maíz han mostrado enormes virtudes productivas y han permitido afianzar empresas agrícolas sobre ambientes que antes se consideraban hídricamente marginales. Una de las claves de la secuencia es que usa conservadoramente el agua evitando estrés y riesgo productivo. Pero, como contraparte, aumenta el incentivo de desmonte en una gran fracción de los bosques del Chaco y el Espinal que antes tenían poco atractivo agrícola. Y además esa secuencia genera mayor drenaje profundo y ascenso freático, incrementando el riesgo de salinización en las tierras que anteriormente fueron ocupadas por bosque”, explicó refiriendo a la llamada extensión de la frontera agrícola, que tantas devastaciones de bosque nativo y conflictos con los pequeños pastores y campesinos ha provocado a lo largo de los últimos años.

“El compromiso ambiental del sector agropecuario está listo para ir más allá de la sustentabilidad y enfrentar el desafío del cambio. Podemos esperar a que lleguen las demandas ambientales y afrontarlas una por una con acciones puntuales y efectos de imagen. O podemos liderar el debate territorial de la próxima década ofreciendo lo que mejor sabemos hacer, que es gestionar creativamente las fuerzas de la naturaleza”, concluyó con cierto optimismo.

Evidentemente los acontecimientos provocados por las desmedidas ganancias de estos años y la imprevisibilidad de sus consecuencias inevitables, han superado por lejos a esta dirigencia empresarial tanto como a los funcionarios del sector. Podríamos hacer extensivo este juicio a buena parte de la población refugiada en las ciudades que ahora, también, sufren las inundaciones. Que se discuta si los responsables están o no están presentes en los lugares de la catástrofe nos parece absolutamente pueril, tanto como discutir sobre subvenciones a los damnificados. Se trata, en cambio, de modificar de modo radical y de una vez por todas los procesos irracionales y de abuso del suelo que condujeron a esta catástrofe; se trata de comprender los procesos de preservación y de recuperación de los ecosistemas agrícolas; y se trata asimismo, de leer detenidamente la Encíclica Laudato  Sí, para extraer sus enseñanzas a la vez que aprovechar el enorme caudal de energía que nos proporciona, si deseamos afrontar el desafío de que estas situaciones no vuelvan a repetirse y que en vez de aportar a los “cambios climáticos” seamos capaces de aportar a la preservación de la vida en el planeta tal como nos lo pide el Papa Francisco.

En medio de la catástrofe provocada por las  lluvias y por una agricultura guiada por los mercados estamos convencidos que pueden nacer esperanzas nuevas y nuevos debates que tienen relación con la recuperación de una conciencia ambiental, tanto como con los modos de asumir la participación ciudadana. Nuestra emergencia desesperada a más de veinte años de aprobadas las primeras sojas transgénicas sigue siendo una frontera de la globalización y también de las tensiones con la mayor multinacional de las semillas, cuyas últimas amenazas fueron las de cobrar por su propia cuenta regalías en los puertos sobre su soja intacta, en asistencia con las empresa exportadoras. Recordemos que la Argentina aportó en la posguerra a solucionar el hambre del mundo y de Europa particularmente, gracias a sus producciones sustentables y ahora, por el contrario, luego de muchos años de cosechas récord de transgénicos, queda expuesta nuestra pobre calidad de vida, millones de hectáreas inundadas o al borde de la desertización y una economía de exportación cada vez más frágil y basada en los caprichos de los mercados internacionales.

Fuente: Revista Anfibia (UNSAM)

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