17 DE DICIEMBRE DE 2017 |
Política

La reparación de la infraestructura ferroviaria impulsada por el macrismo, con apoyo de capitales chinos, está orientada únicamente al transporte de carga y beneficia principalmente a los sectores exportadores de granos. El transporte ferroviario de pasajeros no aparece en la agenda.

Germán Mangione

Desde el comienzo de su gestión, el macrismo enarbola la bandera de una supuesta “revolución ferroviaria”. Pero continúa la línea impulsada en la gestión anterior por Florencio Randazzo: importación de maquinaria china y de infraestructura (rieles y durmientes), dejando así toda posibilidad de reactivar la industria nacional, que llegó a emplear a decenas de miles de trabajadores y que hoy mantiene en algunos puntos del país talleres capaces de volver a hacerlo.

Pero más allá de la industria ferroviaria olvidada, un nudo de la discusión es para qué intereses (o para quiénes) se “reactiva” el ferrocarril en Argentina.

El plan central de esta reactivación tiene que ver con la reconstrucción del Ferrocarril Belgrano, obra para la cual Argentina tomó crédito chino; un crédito al que también (por un default cruzado) se ató el crédito a las represas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner en Santa Cruz.

Tal es así que Mauricio Macri volvió con las manos vacías de su gira por China, ante la exigencia del Estado chino de continuar con las represas antes de seguir girando dinero para el Belgrano Cargas o para nuevos créditos.
Cuestión que ya está en marcha a pesar de los reclamos ambientales ante la construcción de las represas.

¿A quién beneficia el plan de reactivación y modernización del Belgrano?

En el III Congreso de Economía Provincial realizado por la Fundación Libertad esta semana, el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, fue contundente: la prioridad del gobierno en materia ferroviaria “son los trenes de carga”.
Consultado por el servicio de pasajeros, insistió: “Los trenes de carga son los que desarrollan nuestro interior”.

Esto que hoy dice el ministro, es el libreto que desde hace años repiten (y reclaman) las grandes exportadoras de cereal y los grandes productores agropecuarios, en la voz de la entidad que los agrupa: la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Según un análisis de la BCR, el uso intensivo del ferrocarril (si ocupara el lugar que tiene el camión en el transporte de granos) podría mejorar el precio de cereales y oleaginosas entre 19% y 27%. Esto sería por un efecto positivo sobre los costos, lo que terminaría por repercutir en la rentabilidad de granos como el maíz, la soja y el trigo, entre el 19% y el 27%; aseguró el director de Estudios Económicos de la BCR, Julio Calzada.

La BCR precisa en su estudio que cada año llegan a los puertos del Gran Rosario aproximadamente 1.500.000 camiones (4.100 por día) que transportan granos, 170.000 vagones ferroviarios (465 vagones diarios) y casi 4.000 barcazas (10 barcazas por día).
El mismo especialista explica que para un productor del NOA o del NEA, que tiene que transportar su producción hasta el Gran Rosario transitando hasta 830 kilómetros, el flete en dólares (a precios del año pasado) utilizando camión asciende a US$ 58,10 por tonelada; mientras que usando ferrocarril el costo sería de US$ 33,20 por tonelada. Así, el ahorro sería de US$ 24,90 por tonelada.

El plan ferroviario, además, permitiría a los productores sojeros extender la frontera de siembra hacia el NOA y el NEA al mejorar esos costos; y así alcanzar el nivel de producción que el macrismo apunta como centro de su modelo agroexportador.
Pero el conflicto con el transporte en camión no es sólo interno, sino que aparece como conflicto para los exportadores en torno al mercado mundial.
El flete camionero argentino es un 150% más caro que el norteamericano, y 70% más alto que el brasileño.

Ellos ganan, el Estado paga

Ante este reclamo de mayor rentabilidad, tanto el Estado nacional como el provincial de Santa Fe no dudan en alinearse en torno al rol que deben cumplir: mejorar la infraestructura para generar mayor rentabilidad a estos grupos.
Así en su visita a la planta china Cofco en la localidad santafesina de Timbúes, junto a Dietrich, el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, aseguró: “Tenemos un fuerte compromiso en sintonía con Nación, en la misma dirección. Los Estados debemos hacer un fuerte aporte a la inversión para infraestructura vial, una apuesta a desarrollar accesos a los puertos que sean más eficientes con menos costos y más productividad”.

Evidentemente la infraestructura de la zona está en crisis. Es allí donde en 70 kilómetros de costa, hay 29 terminales portuarias y 19 de ellas despachan granos, aceites y subproductos a todo el mundo. De esos 19 puertos, 12 tienen fábricas aceiteras anexas.
Zona por la que sale el 78% de las exportaciones de granos, harina y aceites del país.

Sin embargo, el relato kirchnerista antes y el relato macrista ahora, ocultan una operación en la que el Estado vuelve a ser el socio bobo que aporta las obras y la infraestructura: la provincia comprometió mil millones para obras en los accesos portuarios y el Estado nacional comprometió 10 mil millones. Mientras las ganancias son para unos pocos monopolios extranjeros y grandes productores sojeros.

Mientras tanto, en las rutas de la provincia el transporte automotor sigue a la deriva, con concesiones a monopolios como Flecha Bus o Rosario Bus; con accidentes como el del Monticas que se llevó la vida de 13 santafesinos, y con una tasa de accidentes viales que está entre las peores del país.

Por otro lado, como ya dejó claro Dietrich, el transporte de pasajeros no está ni en los planes.
Una vez más, las penas son de nosotros y las ganancias (y los trenes) son ajenos.

Fuente: brujulacomunicacion.com

Primeras imágenes del país después del 22 de octubre: Cambiemos envalentonado y el peronismo entre el fracaso de la oposición amigable y la incógnita del postkirchnerismo.

Por Pablo Papini (*)

Durante las nueve semanas que separaron a las PASO del comicio de ayer se discutió poco (se habló del frío clima preelectoral, de hecho, y con razón), y siempre alrededor de lo mismo: hegemonía macrista, crisis peronista, sólo se trata de ver hasta dónde llega la CEOcracia. A propósito, primera pregunta: ¿cómo se interpretarán estos resultados al interior del macrismo?. Lo que llaman gradualismo es shock, pero podría ser todavía peor.

¿Irán a por más, como se le reclama al gobierno nacional desde los termos ultraliberales?, ¿O seguirán cuidando la sustentabilidad política?

Es cierto: el hachazo al bolsillo ha contado a su favor con el colchón de una herencia que sólo en el relato es pesada. Pero ha ganado terreno en las urnas una narrativa sacrificial que antes en Argentina sólo había tenido lugar con finales de ciclo sangrientos, que no fue el de CFK.

Se trata de una novedad; si el peronismo no la somatiza, seguirá fuera del signo de los tiempos, pecado esencial en esa formación. En definitiva, todo tiene que ver con la falta de reflexión acerca de 2015.

Que ya no pasa por comprender una derrota electoral en sí, sino por cómo se llegó a que se premie a una fuerza que hace épica de la resignación. Y a la que se le disculpa, mientras dure ese crédito, hasta salvajadas como la del manejo siniestro que tuvieron en el caso Santiago Maldonado.

Cambiemos está en una etapa en la que puede cualquier cosa porque todo mal trago se asume como necesario. ¿Simplemente rechazo al pasado o hay algún convencimiento allí?

Seguramente haya una tensión al respecto al interior del voto cambiemista, pero en política, mientras se triunfe, hay derecho a avanzar, a llenar de contenido esa victoria.

Siempre sin perder de vista las relaciones de fuerza, por supuesto. Pero ahí irrumpe el otro aliado de Mauricio Macri y compañía en esta lucha. “Cambiemos está en una etapa en la que puede cualquier cosa porque todo mal trago se asume como necesario. ¿Simplemente rechazo al pasado o hay algún convencimiento allí?”

El justicialismo en pleno ha sido cacheteado.

Hasta ayer tenía varios vencedores insuficientes; de aquí en más, son mayoría los derrotados. Insólitamente, en las últimas horas se supo que los gobernadores más amigos de Olivos, los que perdieron peor, querían acotar a los intendentes de Unidad Ciudadana. Varios de los cuales mejoraron su performance de las primarias. Los caciques provinciales que salieron bien parados de esta elección son los que más le mostraron sus dientes a Casa Rosada.
Ni éstos ni aquellos alcaldes practican cristinismo, pero tampoco gorilismo doméstico contra la presidenta mandato cumplido.

¿No será que conviene el postkirchnerismo y no el antikirchnerismo, para lo cual el público ya tiene oferta consolidada en el mercado electoral? Incorporar aquella experiencia, reinventarla. No clausurarla. La justicia social no pasa de moda; sí las formas de convencer de que es conveniente ese rumbo, por resumirlo entendiblemente. La grieta en el macrismo –que no es tal porque hay un bando ultra dominante: el del jefe de gabinete Marcos Peña– se da entre la tesis del premier y la del titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó.

El primero alega que hay que mantenerse en la posición purista de ajenidad al peronismo. El segundo, propone incorporar a algunos pejotistas no-K para procurar evitar la segunda vuelta en 2019. Ahora la cuenta es otra: ¿por qué eso se alcanzaría negociando con derrotados?

¿Por qué no ir también por sus dominios locales?

Las reelecciones disponibles para todos (Macri, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta) son los paños fríos que postergarán cualquier puja por la de la consolidación en curso. Se habla del drama que puede representarles una Elisa Carrió con más de 50 puntos, pero vienen llevándose por delante varias máximas tenidas por indiscutibles.

“¿No será que conviene el postkirchnerismo y no el antikirchnerismo, para lo cual el público ya tiene oferta consolidada en el mercado electoral?”

Por otro lado, ya le marcaron la cancha: el fallo contra Alejandra Gils Carbó, a quien Lilita sostiene a su pesar hasta que le aseguren que le tocará algo en el reparto del eventual nuevo orden en el mundo de los fiscales, salió justo cuando ella debió callarse la boca unos días tras patinar por el caso Maldonado cerca de la hora de las urnas. Nada personal, sólo negocios, dijo el Presidente y aprovechó esa patinada para avanzar casilleros en relación a una socia que necesita pero que lo incomoda.

Convendría dejar de considerar que hay allí apenas idiotez y marketing. En el país del 23 de octubre, pues, asoma una calesita en medio de un desierto. La incógnita es si ello no entrañará riesgos.

Siempre han andado mejor los que debían lidiar con competencia dura.

(*) Abogado y asesor legislativo en la Cámara de Diputados de la Nación. Militante peronista. Entusiasta proyecto de analista político. De Avellaneda.
NAC&POP: Twitter: @pabloDpapini

La actual gestión del Ministerio de Trabajo parece no entender que los sindicatos pequeños, como es el caso de los de médicos y profesionales, necesitan del acompañamiento de esa cartera para que contribuya a que las negociaciones gremiales deriven en beneficios para los trabajadores. Al cabo de más de veinte meses de gestión, el ministro Jorge Triaca, y sus colaboradores han ignorado sucesivos pedidos de audiencia e invitaciones a un diálogo con la Asociación de Médicos de la Actividad Privada (AMAP). 

Por Dr. Héctor Garín (*)

Acudimos al Ministerio de Trabajo exclusivamente a discutir paritarias o algunas situaciones específicas de conflicto con los representantes de las empresas o cámaras de salud. Sin embargo, la intención de la AMAP va más allá: consideramos que hace falta que las autoridades laborales tengan pleno conocimiento de la situación del sector de la medicina privada y contribuyan a revertir las inequidades laborales y la desprotección que soportan los profesionales de la salud.

Resulta paradójico que en la mayoría de los casos, los médicos que trabajan en el ámbito privado no tienen cobertura de salud si no la pagan de su bolsillo: no están cubiertos por la Seguridad Social. Tampoco cuentan con ningún tipo de licencia para capacitarse y las mujeres no tienen licencia por maternidad ni lactancia.

Esta realidad es sufrida por gran parte de la comunidad médica, ya que muchas clínicas, sanatorios y obras sociales tienen a un alto porcentaje de su personal no registrado. Son profesionales monotributistas: carecen de vacaciones y de licencias por enfermedad, entre otros beneficios de la ley de contrato de trabajo. Y cuando el médico intenta algún reclamo, los empresarios o dirigentes lisa y llanamente lo ignoran.

Nadie puede desarrollarse como persona y como profesional si no cuenta con un mínimo de seguridad sobre su propia vida, si es humillado con una remuneración denigrante y es sumido en la incertidumbre del desempleo. Qué decir entonces de los médicos, que cada día tienen la enorme responsabilidad de mantener la salud de sus pacientes y trabajan en la delgada línea entre la vida y la muerte.

Pero, lamentablemente, vemos que a las autoridades del área de Trabajo les interesa fundamentalmente que no se genere inflación: el salario parece ser nuevamente una variable de ajuste. A su vez,  su atención se enfoca en las discusiones con la CGT y las entidades grandes de base, que en realidad no requieren de la intervención del ministerio para que sus reclamos se cristalicen.

Por otra parte, consideramos que las autoridades deberían interesarse por la situación de los médicos residentes en el sector privado, un sector de trabajadores que en la enorme mayoría de los casos está sometido a jornadas de trabajo muy extensas, con escaso lapso de descanso diario, con una absoluta disparidad en las retribuciones tanto en sus montos como en la forma de contratación. Abundan los casos en los que a los residentes se les exige una jornada de 14 horas diarias y guardias de 24 horas, de modo tal que pueden llegar a trabajar cerca de 120 horas semanales cuando la ley de contrato de trabajo fija un límite de 48 horas. Esto significa que trabajan casi el triple que cualquier trabajador de otra actividad. Una situación intolerable desde todo punto de vista.

El Ministerio está para mediar a favor del más débil en la relación laboral, que sin duda es el trabajador. El ministro Triaca ha dicho que “hay que entender al que despide”. Es muy extraño pensar que un ministro de Trabajo o un sindicalista puedan estar de acuerdo con los despidos. Más que entender hay que establecer mecanismos para colaborar con los empresarios para que generen puestos de trabajo, y no para que éstos desaparezcan.

El trabajo dignifica al hombre, entonces hay que defender a los trabajadores y luchar por sus fuentes laborales. Hay una clara definición que rige a la Constitución Nacional: el principio de igualdad ante la ley y la igualdad de derechos para todos. Ya sea que se trate de un trabajador afiliado a un sindicato “chico”, “mediano” o “grande”. El Ministerio de Trabajo debe apoyar a todos.

(*) Secretario general de la Asociación de Médicos de la Actividad Privada (AMAP) y presidente de la Federación Médica Gremial de la Capital Federal (FEMECA).

Con fecha 28 de agosto recibí (vía Facebook) y con sorpresa, un mensaje del señor Benito Correa, quien sería titular de la empresa O.B.C. Producciones (él mismo). En la comunicación se me invitaba a recibir la “Distinción Arco de Córdoba” a nivel nacional e internacional.

Asimismo se aseveraba que la misma resultaba “muy bien merecida” por mi “esfuerzo y dedicación” por mi trabajo como artista, músico, poeta, escritor, compositor y cantante.

Me resultó por demás extraño que se me considerara merecedor de una distinción, en particular cuando no soy ni artista, ni músico, ni compositor ni cantante (si poeta, escritor, periodista y autor de letras de canciones). Es decir que me conocían poco o nada y me proponían una distinción.

Finalmente, se me invitaba a adquirir la tarjeta para la “gran cena” que se hará el 11 de noviembre de 2017 en la ciudad de Córdoba contactándome a los teléfonos 0351-4708541 o 0351-155064464.

Al excusarme por no poder concurrir al evento y sugerir que podría recibir tal reconocimiento por correo postal, desapareció de Facebook la referencia a la distinción que había merecido horas antes. Y el señor Correa se limitó a decir –Bueno, disculpe- y más tarde –la cena hay que pagarla- pero sin referencia específica a la distinción.

Resumiendo, ha quedado claro y alguien debe decirlo, que “el rey está desnudo” y la “Distinción Arco de Córdoba” es una construcción al solo efecto de hacer propaganda de la empresa productora que la organiza, que basa su "fama" en la de sus premiados y que las distinciones en cuestión acaban  pagándolas los "distinguido", a través del valor de la tarjeta que debe adquirir para la "gran cena" a la que convocan y en la cual se entregan los premios.   Un bochorno.

Jorge Padula Perkins

DNI 10.389.733

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